16.6.17

QUIERO SER VENCEJO







¿Quién ha dicho miedo? pues entonces es porque no conoces al vencejo.

La autoestima se sube a lo más alto, al filo de las pestañas, cogerías el plumón de la cama lo desplumarías contra la pared y te harías un traje con él; abrirías la puerta y saldrías volando. 

Hemos nacido para volar!!! Ya lo dijo Dante. Y este es el momento de pensar en quién o qué nos hace volar.
  
Ya está con nosotros el ave de la primavera tardía, la que danza con el viento, la que llega para quedarse todo el tiempo que dure el verano. 






Prepárate para volar junto a estos aeroplanos alados. Al atardecer con ese ir y venir, mezclados todos en el cielo, con golondrinas y aviones, y ¡¡chillando de gusto!! La longevidad siendo vencejo se alarga: comes la mitad, andas (bueno, vuelas) el doble y chillas (te ríes) el triple. Esa silueta de hoz, cortando el azul del cielo, verdaderos cazas (no de guerra) de insectos, con precisión de asombro y velocidad de vértigo. Una boca de embudo para chillar y tragar, tragar y chillar, y más a gusto si cabe, qué este si que vuela cuando a la cópula se entrega. Qué precisión, qué armonía, ¡¡y todo en el aire!!

Dicen que no existe la perfección, bueno eso es porque no se conoce bien a los vencejos. Son una autoridad aérea. Su forma aerodinámica está admirablemente evolucionada, es tan eficiente que sorprende las cosas que se pueden aprender de él. 



Pintura: Vuelo de vencejos de Giacomo Balla


No solo se aparean en aire también duermen. Imaginar soñar en el aire,… Ahora comprendo a Frida Kahlo cuando dijo “pies, para que los quiero si tengo alas para volar”. Ni dolor corporal, ni cefaleas, ni depresiones, ni insomnios, ni ansiedad,….. todo desaparece volando y soñando en el aire.

Ahora viene lo más fantástico, cuando se van a dormir no lo hacen cerca de la tierra (y tal como están las cosas por aquí, mejor irse más lejos) empiezan a subir, todos juntos, en círculos, ayudados por las corrientes térmicas del atardecer. Suben, suben hasta los dos mil metros, allí su aleteo se hace más lento, la noche los abraza en lo más alto del cielo y con esa inercia del giro, se duermen. De un aleteo de diez movimientos por segundo a hacer siete.

Para volar así habría que renunciar a todas las cosas que pesan y además, conseguir el nirvana, con "karma" porque hay que ser capaz de mantener activo un solo hemisferio del cerebro, mientras que el otro permanece dormido. Sencillo ¿no? 



Pintura: Trayectoria de movimientos aerodinámicos. G.Balla


El vencejo se considera adulto a los dos años, bueno algunos son más precoces y salen de la soltería el primer año y hay otros que se le puede alargar varios años, todo el tiempo soltero y volando sin parar (al menos se divierten dando vueltas).

Como viajera, uhm, quiero ver todo desde allí arriba en el cielo celestial, hacer largas distancias, cruzar continentes, desprenderme de las barreras que me oprimen en la tierra, terrenal. La aventura la consigue el vencejo yendo liviano, ya sabemos que lo material amarra, la culpa ahoga, el rencor oprime, la libertad,….te da alas.



Pintura de: Francisco J. Hernández


Estas aves migratorias no necesitan brújula, ni GPS, su navegador viene ya incorporado en su cerebro, sino ¿cómo harían un viaje de 9 meses volando sin parar? Sólo bajan del reino del aire para incubar sus huevos, hasta el material de sus nidos (plumas y vilanos) lo cogen al vuelo. Aquí es cuando tienen su particular “juego de tronos” por conseguir su rendija, alero, cornisa, resquicio, risco, talud, muro y atalaya. Si encuentras alguno caído y esperas que salga volando mal lo llevas. Son aves de altura, solo allí cogen impulso para volar. Su nombre “Apus, apus” lo dice todo, es “ave” cien por cien, sus patas están atrofiadas totalmente. 

Hay un tiempo para extender las alas y cuando lo hacen allá van para África, por esos desiertos, montañas, mares,… El viaje hacia África central, dónde dicen que es siempre primavera. Más de tres meses viajando, con de seis a once mil kilómetros en sus alas: Liberia, Mali, Senegal, Camerún, Uganda, Tanzania, Kenia, Zanzíbar,… Una ida y vuelta de España a África y viceversa.



Pintura de G.Balla


 Si encuentras un vencejo al final de su vida, piensa en un epitafio, dirá mucho de ti (y del vencejo) aquí dejo algunos:

“Aquí acaba mi viaje, veintiún años de buenos momentos”
“No estoy muerto, pensad solo que duermo”
“Fui vencejo, nadie es perfecto, pero superé mi miedo a la altura”



Pintura de: Francisco J. Hernández


Nadie conoce mejor a las aves que quién las dibuja, quién pacientemente las mira, las observa con detalle, pinta su silueta y dirige su vuelo en un papel con el trazo de un pincel y de un lápiz. Mi agradecimiento sincero a este pintor e ilustrador naturalista y colega de profesión: Francisco J. Hernández. 



34 comentarios:

  1. Preciosa entrada, me recuerda a la filosofía (literariamente hablando)de Juan salvador Gaviota, aunque se trate de otra especie. Estas aves, los vencejos, merecen un capítulo aparte por su valentía y arrojo a la hora de establecer directrices para ser más eficaces. No le temen a las distancias, ni a la altura, su evolución aerodinámica es casi perfecta, su técnica, su forma de vida...Me ha encantado conocer un poco más de esta especie de pájaros. Gracias por compartir una entrada tan interesante.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por leerla, me alegra que hayas conocido algo más de estas verdaderas aves, las esperamos pronto están por llegar. Una abrazo

      Eliminar
  2. Qué precioso, me ha encantado. Cuando yo tenía 9 años cayó un vencejo en el patio de una tía abuela nuestra y nos lo llevamos a casa y llamamos a la Guardia Civil para que nos explicaran qué hacer.
    Ellos nos mandaron tenerlo ese día en casa en una jaula con agua y comida y al día siguiente ir a un sitio alto y ayudarle a volar.
    Recuerdo que en casa estaba todo triste y apagado, así que al día siguiente mi madre lo cogió y salimos a la calle para soltarlo en un alto, y nada más sentir el aire revivió y empezó a aletear con tal ímpetu que se nos saltaban las lágrimas a todos de la emoción.
    Y cuando nos subimos a una colina y mi madre lo impulsó fue increíble verlo desaparecer en el horizonte.
    Un besito y perdona el rollo pero me ha traído muy buenos recuerdos este post.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué maravilla, Marigem, la historia que me compartes, me emociona ¿te lo puedes creer? gracias mi estimada, un beso

      Eliminar
  3. Me ha encantado saber de los vencejos, cuando estaba leyendo me recordaba a Juan Salvador Gaviota, que maravilloso libro que volaban libres. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Maria del Carmen, me alegra saberlo, sí hay algo de ese maravilloso libro, fue uno mis primeras lecturas para aprender a volar, ahora quiero vuelos más altos, ya ves pretenciosa una. Un beso fuerte

      Eliminar
  4. Preciosa entrada, Joseme, tus palabras, las citas y las imágenes forman un todo excelente. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias MariaÉ, un gusto compartirlo contigo y que disfrutes de este viaje, ves al final hay más vencejos de los que yo creía!!! ;D un beso

      Eliminar
  5. Me has convencido, Joseme: creo que nos has convencido a todos. ¡Queremos ser vencejo,lanzar gritos de alegría en nuestro vuelo, soñar en el aire! Me ha gustado mucho. ¿Cómo se abrazan los vencejos?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jaja siempre sacas de mi una sonrisa amiga, gracias por tus comentarios, breves, pero intensos como el vuelo de nuestro amigo. Creo que el abrazo llega desde el corazón a los pies, no, pero si no tienen, a la colita. Besos

      Eliminar
  6. "Lo material amarra, la culpa ahoga, el rencor oprime, la libertad,….te da alas"
    Con esta cita esplendorosa y después de lo que nos cuentas sobre estas aves al cuadrado ¿Quién puede ser vencejo?
    han puesto el listón muy alto estos animalillos que sueñan volando y no echan raíces en ningún lado. Son pasajeros como nosotros por este mundo, pero ellos lo visitan, lo disfrutan, lo ríen y lo gozan. y gritan cuando van y regresan. Y aunque negros, se les ve felices de puntear el cielo como signos de escalas en pentagrama con fondo de azules y nubes.
    Otro ejemplo de nuestra madre naturaleza de como debería ser nuestro proceder: sencillo, intenso y feliz.
    nuestro paso efímero por esta tierra sería entonces más gozosa y volaríamos ¡ya lo creo que volaríamos!
    Besos y gracias por compartir tan bellos momentos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Francisco, con tus comentarios siempre pienso que puedo seguir escribiendo, sí es cierto, me inspiran para seguir volando como vencejo. Un abrazo amigo mio

      Eliminar
  7. Precioso post que esperaba desde ayer que lanzaste la primicia. Eres una artista describiendo y entrelazando frases, ¿lo sabes?
    Decías que ¿diez movimientos por segundo?. Quien fuera vencejo...
    Gracias Joseme, y ahí va un beso al que le he puesto alas ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. hola Chelo, pues mi primicia sois todos vosotros, porque cada vez que escribo pienso en quiénes me vais a leer, marcáis el listón de mis publicaciones. Mis inspiraciones os lo debo a seguidores como tú. Un beso con alas :))

      Eliminar
    2. Recordaba este fabuloso post tuyo y haberte escrito en su día, como efectivamente hice.
      Fantástico que nos los traigas de nuevo, ¡quién fuera vencejo!
      Besos, Eme

      Eliminar
    3. Sí, que entrañable después de más de un año ¿verdad? es que los vencejos vuelven todos los años fieles a su lugar, donde nacieron, de dónde partirán. Existe una relación con el post y estos encuentros ¿no crees? Besos Chelo

      Eliminar
  8. Es muy interesante este post. Nunca es tarde para aprender y sobre todo de la forma tan amena e interesante con la cuál tú lo has hecho. Muchas gracias. un beso TERE

    ResponderEliminar
  9. Muy buena reflexión la que nos dejas hoy, que seamos siempre un buen vencejo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Excelso viaje al que hoy nos invitas, Eme, subidos a esta aerodinámica nave del vencejo, recorriendo parajes de ensueño que jamás alcanzaríamos a visitar ni siquiera en esas otras sofisticadas naves tecnológicas, donde la frialdad de sus paredes o el angustioso sonido del motor, nos embrutecen el alma y los sentidos...
    Gracias por contagiarnos de tu entusiasmo y ponernos alas como a los vencejos.
    Un abrazo y ¡feliz inicio de semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Estrella, sí cuantas veces he soñado que volaba, caía y planeaba, sobre el mar y las montañas, creo que en otra vida fui ave. Me alegra que te pusieras alas como un vencejo. Feliz semana

      Eliminar
  11. ¡¡Qué maravilla de entrada, Emerencia!! Yo quiero, quiero, QUIERO ser vencejo. Nos lo has pintado tan bonito, con su amor en vuelo, sus gritos de alegría, su sueño alado... me ha emocionado leerlo, una prosa poética de alegría contagiosa.
    Me permito dejarte, para esta entrada, unos versos de Unamuno que siempre me han encantado. De hecho, creo que los puse en una entrada de mi blog aunque no recuerdo cual. Espero que te gusten. Mil besos
    "Han vuelto los vencejos
    (las cosas naturales vuelven siempre):
    las hojas a los árboles,
    a las cumbres las nieves.
    Han vuelto los vencejos
    lo que no es arte vuelve,
    vuelta constante es la Naturaleza
    por cima de las leyes."

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Chari los comparto en la red con los demás, me encantó el regalo de estos versos de Unamuno, graciasss, eres un encanto, un abrazo

      Eliminar
  12. Bello relato, sin mas.
    Besos.

    ResponderEliminar
  13. He pasado de no saber apenas nada de los vencejos, a estar enamorada (y envidiosa) de ellos; también de tus letras, joseme. Realmente son seres increíbles y tú los has retratado desde el conocimiento, la admiración y diría que el cariño. Poesía en prosa la tuya, poesía en vuelo...

    Precioso texto, me ha encantado!!

    Un beso y feliz miércoles.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. gracias amiga Julia, creo que tú y mi seguidores me inspiráis para escribir, soy yo la que os lo agradezco, me daís alas para volar, Un beso

      Eliminar
  14. De niño, y no tan niño, soñaba a menudo que volaba. Muchos tienen o han tenido ese mismo sueño. Hay quien dice que al volar en sueños lo hacían como si nadaran estilo crol o braza. Yo no, yo batía las alas como un pájaro, pero no sabía cuál. Ahora lo sé. Yo soñaba, sin saberlo, que era un vencejo pues volaba alto, muy alto y veloz, muy veloz.
    Un bellísima crónica sobre las aventuras y desventuras de ese ave de altos vuelos.
    Un abrazo a ras de suelo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Josep Mª yo quiero ser de mayor vencejo porque de joven no me pasaba como a ti, sino que me veía caer,caer, tal vez sean los recuerdos que tengo de cuando niña que saltaba de los muros porque quería volar. Qué bien que hayas encontrado tu ave, es un ser admirable. Ahora cortan el cielo por mi zona, hay tantos que da gusto verles en círculos o zigzagueando. Gracia. Un abrazo

      Eliminar
  15. El vencejo es, por encima de todo, verano. Al menos para mí. Recuerdo tardes agotadoras de estudio encerrada en mi habitación, por la ventana oía gritar a los vencejos: «El verano ya está aquí. ¿Qué haces encerrada en casa? Sal, ven a disfrutar del cielo azul y del sol».
    Sí, lo confieso, los vencejos me hablaban.
    Ahora, que ya he terminado mis estudios de Milano Negro y ya sé volar,nos reunimos y jugamos a trazar dibujos en el cielo.
    Ni te imaginas lo que me ha gustado esta entrada, Emerencia. Gracias.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Milano, si es verdad, a mi me pasa, me hacen salir de casa. Ese trinar de los pájaros que entra por la ventana, durante el día los vencejos y durante la noche el autillo. Cómo me alegra saber que te gustó, pero siendo ave era cuestión de darle alas a las palabras, y encima con el fondo del patio de los leones de La Alhambra, como no te iba a gustar, Ay María José, la del vuelo y el bazar nazari... Un abrazo

      Eliminar
  16. Caramba no conocía gran cosa de esta especie. Sin duda unas aves magníficas ¡9 meses volando! Y capaces de dormir volando... literalmente. También felicitar al pintor, he disfrutado viendo como su obra iba tomando cuerpo desde el boceto original. Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola David, si, las aves migratorias tienen una vida llena de aventuras y esta en cuestión es una gran conocida en verano pero pocos saben lo que es capaz de hacer tan pequeña. Me alegra que te haya gustado la pintura de Francisco; ilustra muy bien ese vuelo y la mirada atenta del angelote de piedra, aunque de piedra nos quedamos más de uno de los que estamos abajo cuando empezamos a saber los secretos de la avecilla que corta el cielo en verano. Gracias. Un abrazo

      Eliminar