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21.6.17

PRIMER VIAJE DE MARIGEM SALDELAPURO






¡Hola! Un nuevo periplo de esta sección de viajes nostálgicos. Crónicas blogueras de un primer viaje, esas anécdotas y momentos inolvidables, y esas fotos de antaño. Anécdotas, añoranzas, sueños y confidencias. GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTÁIS PARTICIPANDO!!! De mil amores los comparto.






Todos ellos son geniales compañeros de este mundo virtual si os pica la curiosidad pinchar su nombre y os contarán su viaje.


Nuestra protagonista de hoy es también muy querida y seguida por muchos de vosotros, MARIGEM SALDELAPURO






Su nombre bloguero creo que es en sí un aliciente para conocerla ¿no os parece? Si hay alguien que impresiona con su elocuencia es ella, me la imagino todos los jueves con sus reflexiones radiando su programa “Sal del apuro por Gema”. No hay nadie como ella para salir de la crisis, la margarita siempre se deshojará con el SI, “sí se puede”, y no es un slogan, es una filosofía de vida, ver el lado bueno de las cosas es tan simple, es sencillo como agradecido, y así te lo hace ver.

Marigem, con esa sinceridad que le caracteriza, lo mismo te saca de apuro con recetas de cocina, ideas sobre regalos, secretos de belleza, trucos de familia o reseñas de cine. Cada jueves se levanta con su café y gato en falda, a compartir con nosotros sus reflexiones, y a más de uno nos despierta los sentidos con ese día a día que te lo hace tan cercano, así, como si desayunases con ella. Su blog cumple sus seis años el mes próximo ¡Felicidades! Comenzó con esa energía del positivismo, hacer que las cosas sean más fáciles y de paso, ahorrar y sobrevivir en familia. Convertir cada día en un nuevo viaje que puede ser un paseo o una comida en la playa, porque todo tiene su secreto para saborear el día. Hay recetas especiales para sorprender a la familia a todos y a cada uno (a mí, en particular, me gustan mucho sus recetas vegetarianas) y de las series y pelis que contar; me sorprendió mucho leer sus “roscos de cine”, por cierto, su memoria es admirable para retener nombres y títulos. Y de anécdotas… ya ni hablamos hay unas cuantas curiosas y divertidas, entrañables y filosóficas.

Sus pequeñas cosas que la hacen grande. Visitad su blog y lo comprobaréis.

Esta asturiana, tan familiar como es ella, nos trae un viaje entrañable: De Gijón a su sueño: conocer GRECIA de la mano de su familia. Mucho más que un recuerdo para ella, un regalo de sus padres, quién está y quién se ha ido pero permanece en ella. La imagen del catálogo del viaje dejado por su madre para sorprenderla con las anotaciones escritas a mano y esa imagen con todas las entradas a los museos y los lugares que visitó en Grecia. La nitidez de estas fotos no es lo que importa, son estos detalles los que cuentan y los que trascienden. Disfrutadlo, porque es un regalo de viaje.




Hola Eme. Lo primero mil gracias por darme la oportunidad de compartir aquí mi primer viaje. 

Realmente el que voy a contar no es el primero. En mi familia hemos viajado todo lo que hemos podido, y el primero fue a los 4 años. Luego hicimos viajes por España o Portugal, de Norte a Sur varias veces, incluso viajes de estudios interesantes pero quería contar mi primer viaje en familia al extranjero (descontando Portugal) y mi primer viaje en avión.

Desde pequeña he querido ir a Grecia, me sabía su historia y su mitología de cabo a rabo, era fanática, pero no sé por qué nunca pensé que pudiésemos ir en aquella época.

Recuerdo que yo iba al instituto, era el año 1990 y yo tenía 16 años recién cumplidos. Estaba en la última semana de exámenes, solo me quedaba por saber la nota de un par de asignaturas y se avecinaba un verano libre y feliz.

Uno de los días llegué a casa y encima de una mesita de mármol muy chula -y que me daba miedo porque ahí había descubierto un abrebotellas que me recordaba una travesura- vi un catálogo de viajes, abierto por una página que ofertaba un viaje a Grecia.





Así sin más empecé a leerlo y cuando llevaba un rato mi madre me dice: -¿Qué te parece ese viaje?- Y yo, que era muy eufórica por entonces, respondí más o menos así -¡Mola mucho, es genial, hay excursión a Micenas y hay crucero! ¿Es lo mejor del mundo!- Y mi madre riendo me dice, pues me alegro porque vamos a ir, ya está reservado.

La verdad es que casi ni recuerdo que pensé, pero ayer mismo mi madre me dijo que solo por ver la cara que puse en aquel momento valió la pena el esfuerzo económico que hicieron en mi casa para llevarnos.

Los días antes de marchar yo estaba de los nervios, miraba la maleta casi terminada, grababa para ir practicando con la cámara de vídeo que mis padres habían comprado de sorpresa poco antes y no me lo podía creer. Y el día que pusimos rumbo a Madrid la alegría me desbordaba.

El vuelo salía muy temprano, así que vimos amanecer en el aeropuerto, riéndonos y disfrutando del momento. Y tras una espera que se me hizo eterna, estábamos en el avión.

Aunque con los años he cogido algo de miedo a volar, por entonces me encantaba, no había las normas estrictas que hay ahora y se podía ir a cabina así que me pasé un rato con los pilotos, que me explicaron un montón de cosas.

Cuando llegamos a Atenas nos recibió una señora ola de calor, de hecho hubo muertos y todo, pero a mí no me importaba. ¡Qué emoción sentí al ver  a la chica de la agencia esperándonos en el aeropuerto con el letrerito como en las pelis! Y el trayecto en el autocar desde el aeropuerto hasta el hotel me pareció increíble, iba mirando por la ventanilla y escuchando lo que nos decían con unos nervios...

Ese día no teníamos prevista ninguna excursión así que después de ducharnos (para nada porque al momento estábamos empapados) salimos a pasear y conocer la zona.




Mi madre había elegido un hotel céntrico y eso nos permitió ver bastantes cosas. Disfrutamos de La Plaza de Omonia, de un cambio de guardia muy chulo, vimos la catedral...y de noche cenamos en la terraza del hotel viendo la acrópolis iluminada. Y os juro que me sentía absolutamente feliz, pero feliz con mayúsculas.

Al día siguiente tuvimos excursión a la Acrópolis, y lo disfrutamos mucho, no me decepcionó en absoluto. Y a la bajada mi hermana y yo nos tomamos el mejor zumo de naranja que he probado hasta ahora, me supo a gloria.

Esa tarde también fue libre y nos dedicamos a ir a algunos museos y a ver la catedral, entre otros sitios, además de ir a Monastiraky y Plaka. Y ese día me enamoré perdidamente de esa ciudad en la que conviven lo nuevo y lo viejo, esa explosión de color me atrapó al instante.

No quiero ser pesada y contar lo que hicimos cada día porque os dormiríais, solo diré que uno de los días hicimos una excursión a La Argólida, visitamos Corinto, Micenas y su maravillosa puerta de los leones y como sorpresa y regalo del conductor, la tumba de Agamenón, y a mí se me saltaban las lágrimas. Y probé el yogurt griego con miel, mucho mejor que esos que anuncian.




Por supuesto, la estrella del viaje fue el crucero, visitamos Hydra, Poros y Aegina, tres islas mágicas que no puedo describir. Además, con 16 años todo se vive con otra intensidad, y mi hermana y yo hicimos amigos con los que meses después nos carteábamos, chicos de un viaje de estudios o un chico mexicano que estaba con su familia, todo muy de Vacaciones en el mar.

Y el último día (solo eran 8) nos llevaron a ver una puesta de sol a Cabo Sounión. Allí hicimos un grupo de amigas y amigos y alquilamos unas patinadoras o patinetes de mar, (no sé cómo los llamáis), en las que pasamos la tarde, pedaleando entre los barcos. Y también nos dio tiempo a ver un partido (era la semifinal del mundial de Italia) y toda la gente joven animábamos y celebrábamos las jugadas. Y ya la puesta de sol...enfrente teníamos Asia, me sentía la reina del mundo.

Al día siguiente tuvimos que coger el avión y volver a España. Quedaba todo el verano por delante, recuerdo que fue un muy buen verano pero siempre me quedó un poquito de nostalgia de mis días en Grecia.

Con el tiempo hice muchos más viajes, más vuelos, más cruceros y más excursiones, pero ese lo tengo en un sitio muy especial de mi corazón, era una época muy buena y fue un viaje perfecto.

Muchísimas gracias Eme por la oportunidad, me has hecho recordar muchísimas sensaciones y me gusta plasmarlas aquí, por si en algún momento se me olvidan.


Gracias a ti Gema, siempre. No conozco Grecia, pero esas islas ya me cautivan desde hace tiempo y sin conocerlas, tal vez una premonición ¿no crees?





Acrópolis adiós
Este viento viene del mar
Y el verano que ya está aquí.
La estación que pasa y mi recuerdo que llega.
Efímero como esas rosas blancas de Atenas
 que permanecerán en mi memoria.
Soñada siempre y amada por unos días.
Adiós Acrópolis, adiós.




¡¡¡Un abrazo para todos, y en especial para Gema!!!

(Por cierto, hoy nos trae en su blog sus recetas de brochetas de bolitas de patata y queso, canapés de ensaladilla, mariquita, aperitivos veganos, trufas de queso, cucharas comestibles,…)




16.6.17

QUIERO SER VENCEJO







¿Quién ha dicho miedo? pues entonces es porque no conoces al vencejo.

La autoestima se sube a lo más alto, al filo de las pestañas, cogerías el plumón de la cama lo desplumarías contra la pared y te harías un traje con él; abrirías la puerta y saldrías volando. 

Hemos nacido para volar!!! Ya lo dijo Dante. Y este es el momento de pensar en quién o qué nos hace volar.
  
Ya está con nosotros el ave de la primavera tardía, la que danza con el viento, la que llega para quedarse todo el tiempo que dure el verano. 






Prepárate para volar junto a estos aeroplanos alados. Al atardecer con ese ir y venir, mezclados todos en el cielo, con golondrinas y aviones, y ¡¡chillando de gusto!! La longevidad siendo vencejo se alarga: comes la mitad, andas (bueno, vuelas) el doble y chillas (te ríes) el triple. Esa silueta de hoz, cortando el azul del cielo, verdaderos cazas (no de guerra) de insectos, con precisión de asombro y velocidad de vértigo. Una boca de embudo para chillar y tragar, tragar y chillar, y más a gusto si cabe, qué este si que vuela cuando a la cópula se entrega. Qué precisión, qué armonía, ¡¡y todo en el aire!!

Dicen que no existe la perfección, bueno eso es porque no se conoce bien a los vencejos. Son una autoridad aérea. Su forma aerodinámica está admirablemente evolucionada, es tan eficiente que sorprende las cosas que se pueden aprender de él. 



Pintura: Vuelo de vencejos de Giacomo Balla


No solo se aparean en aire también duermen. Imaginar soñar en el aire,… Ahora comprendo a Frida Kahlo cuando dijo “pies, para que los quiero si tengo alas para volar”. Ni dolor corporal, ni cefaleas, ni depresiones, ni insomnios, ni ansiedad,….. todo desaparece volando y soñando en el aire.

Ahora viene lo más fantástico, cuando se van a dormir no lo hacen cerca de la tierra (y tal como están las cosas por aquí, mejor irse más lejos) empiezan a subir, todos juntos, en círculos, ayudados por las corrientes térmicas del atardecer. Suben, suben hasta los dos mil metros, allí su aleteo se hace más lento, la noche los abraza en lo más alto del cielo y con esa inercia del giro, se duermen. De un aleteo de diez movimientos por segundo a hacer siete.

Para volar así habría que renunciar a todas las cosas que pesan y además, conseguir el nirvana, con "karma" porque hay que ser capaz de mantener activo un solo hemisferio del cerebro, mientras que el otro permanece dormido. Sencillo ¿no? 



Pintura: Trayectoria de movimientos aerodinámicos. G.Balla


El vencejo se considera adulto a los dos años, bueno algunos son más precoces y salen de la soltería el primer año y hay otros que se le puede alargar varios años, todo el tiempo soltero y volando sin parar (al menos se divierten dando vueltas).

Como viajera, uhm, quiero ver todo desde allí arriba en el cielo celestial, hacer largas distancias, cruzar continentes, desprenderme de las barreras que me oprimen en la tierra, terrenal. La aventura la consigue el vencejo yendo liviano, ya sabemos que lo material amarra, la culpa ahoga, el rencor oprime, la libertad,….te da alas.



Pintura de: Francisco J. Hernández


Estas aves migratorias no necesitan brújula, ni GPS, su navegador viene ya incorporado en su cerebro, sino ¿cómo harían un viaje de 9 meses volando sin parar? Sólo bajan del reino del aire para incubar sus huevos, hasta el material de sus nidos (plumas y vilanos) lo cogen al vuelo. Aquí es cuando tienen su particular “juego de tronos” por conseguir su rendija, alero, cornisa, resquicio, risco, talud, muro y atalaya. Si encuentras alguno caído y esperas que salga volando mal lo llevas. Son aves de altura, solo allí cogen impulso para volar. Su nombre “Apus, apus” lo dice todo, es “ave” cien por cien, sus patas están atrofiadas totalmente. 

Hay un tiempo para extender las alas y cuando lo hacen allá van para África, por esos desiertos, montañas, mares,… El viaje hacia África central, dónde dicen que es siempre primavera. Más de tres meses viajando, con de seis a once mil kilómetros en sus alas: Liberia, Mali, Senegal, Camerún, Uganda, Tanzania, Kenia, Zanzíbar,… Una ida y vuelta de España a África y viceversa.



Pintura de G.Balla


 Si encuentras un vencejo al final de su vida, piensa en un epitafio, dirá mucho de ti (y del vencejo) aquí dejo algunos:

“Aquí acaba mi viaje, veintiún años de buenos momentos”
“No estoy muerto, pensad solo que duermo”
“Fui vencejo, nadie es perfecto, pero superé mi miedo a la altura”



Pintura de: Francisco J. Hernández


Nadie conoce mejor a las aves que quién las dibuja, quién pacientemente las mira, las observa con detalle, pinta su silueta y dirige su vuelo en un papel con el trazo de un pincel y de un lápiz. Mi agradecimiento sincero a este pintor e ilustrador naturalista y colega de profesión: Francisco J. Hernández. 



15.6.17

EL SECRETO DE LA SIRENA ARCO IRIS









En cada abrazo que un río le regala al mar se escapa un arco iris. Este arco permanece reflejado en la orilla y queda impreso, translúcido, en cada una de mis escamas en una sutil curvatura de colores brillantes. Es un tatuaje sin creencia ni tiempo. Un transcurso que es un decir, puesto que en el mar no hay calendario que marque edad, ni una brújula que oriente una era.

Nací en la inmensidad, en el abismo. El mar es mi hogar, mi alianza atávica. Mil razones son y mil eran mis ancestros. Mi cuerpo es agua viva, mi genética es origen; mis células han bebido de su agua y cada gota salada ha enlucido mi silueta con esas transparencias cromáticas que me hacen digna sin ser espíritu. Sí, he estado redimida siempre al mar, en este conjunto de masa marina, en ese ir y venir de aquí, de allá.





Si quieres verme estaré más nítida en la pausa del mediodía, cuando las sombras se hacen más cortas, cuando se entrelazan las caderas del agua. Soy esa onda excepcional que destaca en el blanco lecho de rocas pulidas; esas piedras talladas sacadas de las manos que no presumen de ser de artista. Vivo del mar, como lo hace la estrella con sus cinco dedos; y ya puestos a contar, son cinco también los de tu mano. Ya ves como el mar está fuera de él, está en la tierra y dentro de ti; es corriente de energía en un campo de vibraciones que arremete contra una y otra orilla día tras día. Entra en la tierra y la enmarca para darle todo lo que es de vida. 

Dicen los poetas que soy suspiros de la mar, incluso hablan de lamentos… No,  no están en lo cierto, la agonía marina no existe. Ella o él (acaso el género importa) están tan presentes hoy como lo han estado siempre. Son pretérito y son perfectos. No se dejan llevar por remilgos ni sentimientos. El mar no es esa euforia que entra en crisis, eso es otra cosa. La mar no entiende de coyunturas terrenales.




Mucho tiempo dijeron que no soy del mundo de los vivos ¿pero cómo? sí esa es mi única razón de existencia: dilucidar la verdad, la transparencia. Mi cuerpo ha acompasado ya mis frustraciones de andar por la vida con ese vaivén de las olas del mar. Y tanto tiempo nadado llevo en el regazo de este líquido que Poseidón me libre de pecar diluyendo el perfil que tengo, ese trazo más allá de las refracciones de luz en línea de cristales. No dejaré que descifren esos enigmas que se me atribuyen. Mismamente soy yo.

Soy sirena que no canta ni tampoco es quimera. No soy tentación ni traicionera,  ni un ángel caído. Soy sirena, la que acompaña a navegantes y vela los sueños de pescadores. Yo misma, la marina humana, la divina inmortal que ha vivido tanto en el mar como tú en la tierra. Si quieres verme, soy aquella que espera cerca de la roca, dentro de la cueva o alejada en una isla; verás mis reflejos muy cerca de ti, nadando o tendida en la orilla junto a tu cuerpo de piel y recuerda que cuando quieras tocarme soy arco iris de sal en un abrazo de rio.

Y dime, ¿es que alguna vez me viste y no me lo has dicho?






11.6.17

PRIMER VIAJE DE MARÍA DEL CARMEN PÍRIZ






¡Hola! Un nuevo periplo de esta sección de viajes hechos con la brújula imantada de tiempo y nostalgia. Para los que no seguís estos viajes comentaros que es una sección abierta a cualquiera que le apetezca participar con crónicas de su primer viaje, esas anécdotas y momentos inolvidables, y esas fotos de antaño. Ya han participado algunos blogueros que nos han contado sus anécdotas, añoranzas, sueños y confidencias (podéis pinchar el nombre para ver sus viajes). GRACIAS A TODOS!!!




Este nuevo primer viaje es de una entrañable y generosa compañera que en mi caso ha trascendido más allá de este mundo virtual puesto que tengo la suerte de poseer un par de pendientes elaborados por ella, sencillos, pero que guardo con mucho cariño. Las manualidades es una de sus pasiones entre otras muchas. 

A María del Carmen no es casualidad que le gusten las peonías. En el lenguaje de las flores, ésta simboliza la honestidad en actos y maneras, la veracidad. Quienes conocemos un poquito a Mamen sabemos que ella es así. Espejo de alma y reflejos de corazón. Es muy difícil que no la pilles con la sonrisa puesta y su vida enmarcada en la ilusión. Su blog es como esas enciclopedias de antes: la “Enciclopedia Álvarez” de la editorial Miñón con sus lecciones, ejercicios, lecturas y nociones. “Intuitiva, sintética, práctica”. Así es Mamen. Yo conocí este libro, de pequeña me fascinaban sus dibujos, sus mapas, la simplicidad de los textos, tal vez sea por lo que me viene ahora a la memoria (dejando al margen cualquier otra instrucción a la infancia de entonces).


 


El blog de Mamen Alguien con quien hablar es multifacético. Y es que ella tiene tanto que decirnos y contarnos... En él recoge todos sus escritos breves y relatos, sus pinturas y fotos, recuerdos de ayer y de hoy, sus viajes, sus idas y venidas a exposiciones o a teatros... Es abierta a contarte lo que el día a bien le trae. ¡Tenéis que visitarlo!

Este viaje que nos regala es muy especial para ella, no es la primera vez que va, ya fue, nació en él. Es un viaje entrañable, un recuerdo que  trasciende mucho más allá del tiempo, puesto que es la primera vez que vuelve después de dejarlo a los 7 años. Un reencuentro maravilloso en blanco y negro y esos positivos en color; contado y enseñado con la grandeza del corazón con esas letras, las suyas, que están escritas con alma de recuerdo. 

Viajemos con Mamen por su Olivenza (Badajoz), su cuna, su esencia de arte.




Quiero contaros el encuentro y la impresión que me causó ver el pueblo donde nací. Enfrentarse con los recuerdos y las sensaciones. Lo que me causó ver cómo mis recuerdos de niña cambiaban mucho al ser visualizados con otros ojos. 

Un pueblo muy cuidado ahora para el turismo, pero cuando nos vinimos ni se apreciaban sus valores. Los lugares históricos no se cuidaban como ahora. Su castillo amurallado, sus baluartes, las iglesias de estilo portugués…esos templos por dentro ahora los aprecio, son unas iglesias fantásticas. ¡Todo es tan impresionante!



Olivenza fue ciudadela medieval del siglo XIV. Murallas y puertas, un conjunto monumental de 14 torres macizas. Dos puertas la de Alconchel y la de Los Ángeles con torres semicirculares. Fue tierra castellana que a finales del siglo pasó a ser portuguesa por el tratado de Alcañices. Sus iglesias-salón, como las llaman, son del renacimiento tardío y tienen esa azulejería tan característica portuguesa. Paneles de azulejos en las naves laterales del siglo XVII del tipo “maçaroca”.





Se ha notado mucho los cambios pero la esencia del pueblo no ha cambiado. Hay también comercio, y por supuesto, agricultura.

Cuando me fui las calles estaban sin asfaltar, muchas casas no tenían agua en casa, las mujeres iban a lavar a los lavaderos. La gente vivía del campo. Menos los que tenían comercio.

Os comparto las fotos entrañables en blanco y negro de todos estos lugares y las dos fotos en color que son como están actualmente. Aquí abajo estoy en la casa donde nací. 





Los paseos donde nos íbamos  pasear  los domingos al salir de misa…
Aquí no pude  resistir llorar de emoción al encontrarme de nuevo bajo las palmeras y recordar a mi abuelo… Escribí esta poesía:



OLIVENZA, MI ESENCIA

Salí de mi casa a tu encuentro 
Té vi a lo lejos, la torre me guio
 
Se erguía esbelta sobre el manto blanco de tus casas
 
Paseé, miré, contemplé, palpé y acaricié
 
Te recorrí toda y entre tus calles me perdí.
 
El asfalto que pisé, me guio y me empapé de ti.
Una ráfaga de aire, movió las palmeras de tu paseo,
 
el suave polvo me trasladó nostálgica a mi infancia.
 

Vi un anciano sentado en un banco con su gorra y su chambra,
 
era mi abuelo, con el cigarro entre sus labios
 
Me vi sentada sobre sus débiles piernas
 
Un soplo de aire trajo a mis oídos los cánticos del
 
rosario, rezaba D. José Párroco de la Farrapa.
Mis lágrimas afloraron a mis ojos y lloré emocionada.
 
Bajé caminando por la calle de las Flores y entre las
 
rejas de una casa, vi a mi madre planchando.
 
Doblé la esquina a la calle Jurmhena cuna de mi vida.
 
Un soplo de brisa transformó el asfalto en tierra,
 
me vi jugando en las lanchas de la acera al truqui,
 
cantando canciones de antaño.
 

Vi las cilindras y las rosas de mi patio
 
adornando los altares de Maya
 
Oí las ovaciones en la plaza de toros. ¡Olé! ¡Olé!
 

Me vi de la mano de mi madre cuando íbamos a la
 
plaza de abastos
 
Sentí las caricias de esas manos desgastadas por el
 
jabón y el agua cuando vi los lavaderos abandonados
 

¡OH, Olivenza! tu recuerdo es mi esencia.





¡¡¡Gracias Mamen!!! 

Por este corset bordado, medido y cosido puntada a puntada entre fronteras. Ese ceñido y agarre a las raíces; la memoria verde que llamo yo. Esas ramas que se abrazan al corazón para seguir creciendo, para sentirte más presente si cabe. Un legado que une, un abrazo que ciega límites, edades, pueblos, ciudades y países.

Para los que andan lejos de sus lugares siempre hay una esperanza de volver. 




Diego Torres. Color esperanza

Sé que hay en tus ojos con solo mirar

Que estás cansado de andar y de andar
Y caminar girando siempre en un lugar

Sé que las ventanas se pueden abrir

Cambiar el aire depende de ti
Te ayudara vale la pena una vez más

Saber que se puede querer que se pueda

Quitarse los miedos sacarlos afuera
Pintarse la cara color esperanza
Tentar al futuro con el corazón

Es mejor perderse que nunca embarcar

Mejor tentarse a dejar de intentar
Aunque ya ves que no es tan fácil empezar

Sé que lo imposible se puede lograr

Que la tristeza algún día se irá
Y así­ será, la vida cambia y cambiará

Sentirás que el alma vuela

Por cantar una vez más

Saber que se puede querer que se pueda

Quitarse los miedos sacarlos afuera
Pintarse la cara color esperanza
Tentar al futuro con el corazón




Un abrazo para todos y en especial a Mamen, Gracias !!!




6.6.17

SIN HACER RUIDO




Amaba aquel rincón de tal manera que parecía haber sellado allí su encuentro para toda la vida. Víctor era constante en aquel lugar, decía que «siempre que los sabores hicieran estremecerte en un lugar, allí el resto de los sentidos deben de encajarte».
Las paredes de piedra, la mesa de madera y ese plato sobre ella que siempre estaba dispuesto a invitarle a comer. Víctor tomó asiento y se quedó fijo a la copa que se encontraba frente a él. Allí estaba, en armonía con la luz de la estancia, sonriéndole con su boca insinuante y esas comisuras que tienen la medida exacta de dilución y en su interior todos los aromas confinados de su vino tinto.
Su hermano fue quién le llevó allí por primera vez; él tenía la sana costumbre de elegir los mejores lugares para disfrutar y éste era su preferido. Apreciaba la sencillez de una exquisita comida y le dedicaba el tiempo justo para poder evadirse en un comedor.
En este restaurante los camareros ya eran sus cómplices. Víctor apreciaba mucho su amabilidad. Los sabores amargos de la vida ya iban en sobres endulzados de sarcasmo e ironía, y aquí, este tipo de azucarillo no tenía cabida. Apreciaba la naturalidad y la sencillez de aquel lugar. Ese día fijó su mirada en la silla vacía que estaba frente a la suya. Le vino a la memoria las palabras de su hermano, lo que él consideraba “su buen comer”:
«No comas deprisa, hay que ajustar los sabores a la boca y recoger todos los olores. Mastica con cariño para apreciar un exquisito “Secreto”, unos frescos “Chipirones” o ese laminado de “Tataki de atún”. No debes oír nada cuando estés comiendo. El tenedor no suena cuando el paladar se siente y la cuchara no absorbe cuando resbala el gusto por tu garganta. Deja de hablar, después caerá la primera letra, pero tardará, para dar paso a todas las palabras que tengas que decir a continuación. Casi siempre serán los sonidos los que se adelanten y luego vendrán ellas; pero tardarán, porque se quedan buscando cada una su hipérbole».
Víctor se había ausentado de la ciudad durante un tiempo por trabajo. Estaba de nuevo allí. El lugar era el mismo, tal vez algún detalle en la decoración era diferente, pero mínimo. A él no le importaba si la fila de platos había cambiado de orden o si la columna de vinos estaba en la otra página. Recordaba cada instante que había pasado en este rincón del comedor; primero con su hermano, después con su esposa y amigos, y ahora con sus hijos. Se había dado cuenta que fuera donde fuera de viaje, los sabores le llevaban a la atmósfera de aquel restaurante. Allí podía disfrutar de treinta platos que le harían viajar a treinta lugares diferentes del mundo sin salir de Madrid. Allí comía en familia. Esos buenos ratos… Se sonrió, cogió su copa y saboreó su vino tinto. Comenzó a comer su pizza de boletus sin hacer ruido.


Relato presentado a la convocatoria de "Historias con sabor" Club de escritura Fuentetaja