26.11.17

AMORES PARA DOS RUEDAS Y UNA CHAQUETA AZUL







Mi condición de vida tiene una fecha de caducidad. La veo cada día de lleno, cara a cara, como si estuviera dentro de las paredes de un envase de leche. Siento que habito en una especie de funda que me aprieta, tanto que a veces me ahoga. Solo los flashes de sensualidad de algunos de mis amores me reviven. Los considero mis balizas de obra, que mientras trabajan, ponen el cartel: “prohibido pasar, algo se recupera”. Rodar con ellos es como subirme a una noria de chocolate y no parar de comérmela a bocados. Y no siempre me puedo subir a ella; solo Elma y Javier han conseguido hacerme girar.

***
Rodar con Elma fue fugaz, pero consiguió lo impensable. Mi corazón latía junto a ella siempre con un pulso acelerado, con ganas de gastar las cubiertas y que el roce del tiempo apremiara la ocasión para abrazarla. Éramos fieles en todo lo que venía rodado. Elma hizo que todos los estímulos me rozaran en la piel y se me fijaran a ella como parches.
La conocí sobre una bicicleta naranja con botas de cuero de tacón ancho y hebilla francesa, unas gafas de sol, grandes, de carey, que cuando se las quitó enmarcó toda su expresión seductora: cejas delineadas sobre unos ojos de un verde polarizado y la insinuación de esa boca... A ella le sedujo mi chaqueta azul, como no, y yo perdí la señal con su vestido estrecho. Cautivo al instante. El vestido dejaba entreabierto lo suficiente para caer rendido al rosa dulce de la entrepierna. La corta pieza de punto dejaba ver el interior de sus muslos y varios lunares en lo alto de su rodilla derecha. El manillar realzaba esa silueta y la marca al bies de pechos y pezones. Bendito busto, ahí, en el mismo corte de la pieza del vestido donde el algodón se pega con el aire y no se deja holgar en la caída.
Al segundo día, Elma me propuso ir en tándem adaptado. Resultó ser mucho mejor que mis dos ruedas. Mi esclerosis solo me dejaba margen para subirme, el resto era dejarse llevar, como un niño cuando lo montan feliz en un caballito de carrusel. Me abrochó los pies a los pedales y me agarré fuerte, saqué fuerzas donde no había. Cuando empezamos a rodar se abrió entera mi chaqueta azul. La curvatura de sus caderas y esas tiras alzadas en el contorno donde los glúteos se ensanchan. La sensibilidad en mis genitales aumentaban al doble del rodamiento.
Todos los días Elma venía con el deseo puesto. Me batía con sus caricias, su boca y su clítoris: un botón de propulsión que lanzaba a mil revoluciones la excitabilidad más dormida. Y esas benditas gotas, mi sudor, ambrosía erótica.
Por desgracia este elixir de vida duró muy poco, un par de meses. Elma se marchó a Holanda y yo quedé impávido a manos de otras mujeres. Ninguna para recordar, excepto Alicia, ja, Alicia fue otra cosa.

***
Mi falta de movilidad comenzó de forma prematura a mis cuarenta años y siguió avanzando. Un deshecho, un despojo de pollo con alas congeladas. Pasé de necesitar una asistencia diaria de acompañamiento a dependencia total; no solo era mi sexo quién tenia necesidad, todo mi cuerpo estaba al desamparo de mi mente. Y mis miembros negados a participar a cada paso.
He tenido varios asistentes sexuales en los últimos años. Mi autoestima, en parte, ha sido la culpable y junto a ella, mi negación a depender de la viagra y el uso de prótesis.
Javier es mi asistente actual, lleva varios meses compartiendo mis manías. Ha vestido y desnudado tantas veces mi cuerpo y limpiado mi obligada humanidad... Carota desinhibido, me enchufa al día desde que amanece. He llegado a reír, conversar y sentir su presencia sin estar él.
Con Javier recupero cada día la conciencia cuando creo que he perdido la memoria. Él me ayuda a expresar mi sexualidad. Tengo algunas erecciones, no voluntarias, reflejas. Ayer vino acompañado de Alicia para convencerme de que no soy un asexuado. Una mujer extravagante. Melena morena pintada de azul, tatuajes en brazo y en ese dedo corazón que me toca. Ropa que deja ver todo lo que pueda uno imaginar. Conocedora del cuerpo humano y de la técnica de acupresión, algo que no me llega a explicar. Comienza a desnudarme con la ayuda de Javier, impregna sus manos de una manteca tipo cacahuete, consigo leer algo como “karité”, y comienza a masajearme de cintura para abajo. Me jalea los testículos y el pene como si estuviera haciendo panecillos de distintas formas, y después me cepilla la piel como si peinara a un caniche. La sensibilidad no se me despierta. Pasa a un golpeteo rápido a dos manos. Y no convencida, empeñada en que su sesión terapéutica tenga alguna compensación (aparte del coste económico) sigue con un vibrador, que viéndolo en detalle no sabría bien por donde me lo va a meter. Yo miro a Javier y aguanto como un poseso. Pero el remate es el hielo. Manda a mi ayudante a vaciar la nevera de cubitos y ya no puedo aguantar palabra en boca. Se fue con el Karité y una pedrada helada.
Nada más de Alicia, dios me libre, y nadie más con la intención de estimularme. Sé de los buenos propósitos de Javier, pero preferiría antes alentar mis músculos con otra cosa que esta flagelación sexual.

Hoy me levanté con mi rigidez y el temblor en las manos más acentuado. Comienzo ya a tener poco margen. Javier acaba de entrar. Le he pedido mi chaqueta azul. Su complicidad con mi cuerpo trasciende más de lo que él piensa. Sus delicadas manos sobre mi piel sorprenden lo eróticas que resultan. Siento su pectoral firme sobre mi cara, sabor a fruta ácida, quizás lima. Y ese bulto que se insinúa como un péndulo, que cae fuerte por la entrepierna. Ahora él es mi Afrodita y me ha convertido en un promiscuo ¡Alabado sea Señor Lobo!




pinturas de Xólotl Polo





24.11.17

LA POMPASA DE SEVILLA







La atrevida Pompasa la llaman porque pasa y repasa por donde se le antoja el capricho. Miren que ahí sale, flota que te flota, despedida por los aires, la muy rechoncha…Todo el mundo la ve brillar por toda la cara, cara tiene mucha, cara que le sobra; será por eso que la siguen y persiguen a manotazos por si alguno la alcanzara.








Esta fresca acaba de nacer escamondá en la plaza donde está la Giralda. Y si lo piensas no hay mejor lugar para una burbuja de esta envergadura, aunque ni una lata le hayan dao al dueño. Pompeando sale elástica del cubo y de la lazada. Ay, pero que se la lleva el viento, ay que se la lleva el aire. Digo que te digo. Dime lo que quieras, pero que se sube a lo alto de la Giralda, Ay que ya lo ha hecho, que se va a enterar el guarda de la campana. Dime y direte, lo que digas no importa, que prendida ya la lleva en su reflejo a la Giralda. Y es que no hay más bello alminar de mezquita ni minarete que se precie para asomarse lozana el día que se nace. Aunque por lo cercana que la veo jugando en el alminar, quién sabe que quizá alguna vez me la encuentro en Marrakech, rondando la Kutubía.




Refleja no solo la torre sino a esos niños que saltan como una matraca. La buscan a ella, a la más grande, entre sus hermanas. Todo tornasol, unas más gordas y otras más delgadas.




Ella escurridiza se escapa por esa calle, la más estrecha, callejuela menuda del barrio de Santa Cruz.





Curiosa la Pompasa se acerca a las puertas y a las ventanas. Ay, chiquilla, cuidado que te vas a arrear un viaje y te explotas de los deseos ¿Qué puede hacer una vejiga de este calibre para que una cerradura se le abra? 






Y es que en estas calles están cerrados los secretos, ¿acaso dudas que no los hay? eso se ve en los detalles de esta calle:
una hornacina que se le enmudece a esta embobada cerca del patio de los naranjos, un farolillo de cristal y forja se le mece ¡cuidado! Uyyyy, la verja de hierro casi se la repasa. Una ráfaga de aire la ha arrastrado deslizando su rechoncha figura por entre los rizos de las filigranas y por poquito la piel se le destensa entre la línea fina del jabón con el agua.







Se escapa cauta, precavida, de las calles estrechas de la judería. Y es que de esa embocadura de botella hay que escapar por muy bonita que sea. Dobla el remate de las dos esquinas. En el friso de piedra de las dos calles, los ángeles le resoplan con sus trompetas, la empujan para que ruede por las piedras de molino, rueda que te rueda por una esquina y por la otra.








Ella flota entre las paredes amarillas de albero que parlotean frente a frente con las más encaladas. Se reflejan los tonos con ella de unas y de otras.
Ennortá queda, más todavía con esa agua de azahar de la mañana. Hay un suelo fresco que olvida esos olores de noches de embriaguez holgazana. Sí, que esos faroles fueron testigos y esos balcones…






-Ay Sevilla, qué bonita se te ve desde todas mis caras. Acristalados parecen mis reflejos, ay que me aprieto en tus detalles de esas rejas, que me trenzo en tus ventanas. ¿Y tú Juan Tenorio, que me dices? Ay que me despompo en tu nariz o tal vez me deshaga en tu zalamera boca: “Aquí a los besos del aura vuestro cáliz abriréis…”- La pompa balbucea.




Burla que te burla, burlando va entre naranjos y carruajes, vaya cagalugares está hecha. Qué jodía, es que no ha paráo. Dando volteretas llega hasta la Plaza de España. Descarada pasa y repasa por los bancos de los mosaicos y allí, escucha ella. Ingrávida sale por conversaciones ajenas. En la fuente es borbotona, a veces se pone roja de vino, o azul como esa espuma.








¿Vosotros ustedes veis a semejante protuberancia y la cara que tiene la Pompasa? Pícara y lozana, ¡desvergonzada! ¡Que me ha escuchado! sale huyendo por la trocha, por el cielo, por los pináculos de cerámica.





Se ríe cuando compite con el reflejo del puente de Triana, gira que te gira y ojo por ojo. Ella es baba de caracol, ojo de pez. Es clara del huevo, el de Colón, vamos una chichirivaina.





No me digas, si te digo, que me lo ha dicho, la Pompasa. Irá a romperse entre las cruces del barrio, ¡qué arte! donde la cerrajería se deja retorcer entre farolillos con ángeles y columnas de mármol. Mi arma es que ella ha salido muy sevillana.







"QUIERO SER UN VAGABUNDO MAS 
TAPADO POR ESTRELLAS QUE ALUMBRAN MI CIUDAD. 
Me senté en una plaza llena de colores 
y aspiré el suave aroma que dejan
 las flores al amanecer"





15.11.17

EL RETO







Se unían siempre los tres primeros días de cada mes. Cuando él quiso preguntar el porqué de esos días, ella contestó: “Es cuestión de numerología. Los primeros números afianzan las uniones”. Él no insistió más en enjuagues mentales, y menos con Jana, de la que solo le interesaba su encuentro del mes: conversaciones en superficie y sexo sádico. Esas escapadas eran su manera de naufragar de sus quehaceres diarios y de los amedrentados vínculos familiares. Alejarse a babor de todo. Solo por tres días, fugado y refugiado en aquella guarida que tenía Jana en el monte: una vieja casa de piedra inhabitable tapada por una viña roja, con todas sus vigas corroídas, excepto una habitación. Un lecho con rastros de sangre, tierra y hojas como una cueva habitada.

*

El encuentro era un viaje de tres horas de coche con una inmersión obligada al bosque de Montleó. A mitad de la ruta se desviaban por un camino forestal: el Paso del torrente. Desde allí se les veía levantar una polvareda de caliza de cantera de unos veinte kilómetros en dirección a la polar. Con la luneta trasera tapada por completo de ocre, quedaba el coche en la dilatación de una curva. La pareja se adentraba en este bosque de robles y pinos en una caminata a traspiés atravesando las ruinas de un viejo molino de agua. Un rastro fácil de seguir por la sequía, solo polvo, grava y ramas secas, matorrales estremecidos hasta llegar a la mina. Un nacimiento que milagrosamente no se había evaporado; un hilillo de agua que permanecía, la suficiente para mantener la vida en aquel lugar.

Allí, bajo un viejo castaño, comenzaba la pareja con sus juegos eróticos: simulaban torpes escapadas, tirándose al suelo rodaban en primitivos forcejeos, se propinaban salvajes arañazos acompasados de jadeos y arranque de pelos; se arrastraban a bocados hasta alcanzar la soga que escondían en el agujero. Sabían bien donde estaba ese agujero hecho a conciencia: bajo la piedra con forma de pirámide. El primero que cogía la cuerda (casi siempre él la dejaba a ella) la lanzaba a una de las ramas del árbol; con una mano agarraba la cabeza del acompañante y con la otra la cuerda, una cuerda con el nudo "Dogal de verdugo" que debía de quedar a nivel del cuello y el otro extremo se amarraría fuerte al tronco.  Él sentía asfixia y orgasmo por igual. Cuando terminaban el ansiado ritual amoroso, extenuados, volvían por el sendero hasta la luneta empolvada del coche. Jana al llegar siempre dibujaba algo en ella: números. Y en cada ocasión, diferentes. Excentricidades que tampoco despertaban ningún interés a su acompañante. De nuevo en el auto, llegarían al mismo cruce y de allí, a la carretera que les llevaría a la casa de piedra.

*

Fueron siete encuentros de veintiún días exactos. Para Jana, el número perfecto para conseguir el poder. El final se lo daría este número. Su final era ganar. Dueña de la situación y de su confianza, ese último día ella le abrió el cráneo bajo aquel árbol. Quedó abierto como una granada. Granas que caían desparramándose por el suelo entre los restos de cortezas y hojas. Nadie vería jamás esa sangre. Rodando empujaría el cuerpo al lecho del torrente. Bajo tierra y sobre agua, allí quedaría. Para Jana ahora eran restos tapados y descomponiéndose.

Ha pasado un tiempo, más allá de las ocho y mil vueltas de un reloj de arena. Algunas de las hojas del último encuentro siguen incrustadas con restos de sangre seca en las suelas de caucho de sus botas, una vil pieza de taracea. Ahí, fijas, como esas iniciales de la pulsera que le regaló esta semana su hermana por su cumpleaños. Mayor de edad. Y mientras a él, el musgo arrancado aquel día, se le deshace en sus delgadas manos con la señal de la alianza (qué ironía pensar que ese anillo se lleva en el anular porque hay una vena que va directa al corazón); esas uñas cuidadas que se le abren a la par que los erizos de las castañas de ese viejo árbol, y su ropa de marca, tejidos finos que se le deshace a jirones por las costuras.

Jana con solo 17 años tenía su vida amordazada a los números y con una acidez en su sangre que la llevaba al menosprecio de cualquier vida ajena. Cuando lo conoció a él ya llevaba meses enganchada al juego de la muerte: “El pez fuera del agua”. Comenzó en el grupo con ingenuas pruebas: ver sin parar películas de terror y asesinatos, hacer diferentes nudos y probarlos, autolesionarse, controlar el tiempo que podía aguantar sin respirar bajo agua.., pruebas que tenía que ir superando, más siniestras en cada paso; sin tener conciencia que las exigencias del administrador de la red cada vez iban siendo más macabras. "El guardián de su fidelidad" le llamaban los componentes del grupo. Por encima de todo estaba el morbo y esos secretos con grandes dosis de oscuridad en una red invisible que la había unido como esa soga al pescuezo de su víctima. Víctima buscada a conciencia. Víctimas los dos, él y ella, uno del otro sin creer serlo. Una debilidad mortal, pero el reto lo consiguió. Puso la palabra "Fin" en su mensaje entonces ¿y ahora, qué juego buscará Jana? 

Pintura: J.L. Anderson

8.11.17

LAS CLAVES DE TU MANO. REPÚBLICA DOMINICANA (2)





De nuevo estamos en compañía de Idalia Harolina que nos sigue mostrando su maravilloso país. Y si no estuviste con nosotros desde el comienzo te paso el enlace AQUÍNo hay dos sin uno.
  





Y comenzamos cabalgando por esas montañas. Sí, ahí la tenéis a Idalia en su primer viaje al Pico Duarte, acercándose a San Juan de Maguana, al sur de su país. Con ella, y la dicha de sentirnos libres, también subiremos hasta lo más alto.

En esta presentación de su país, pasaremos desde la ciudad al cielo: nos adentraremos primero en la ciudad, su barrio, su casa; y después a nadar por bahías, saltando por ríos y caños y volaremos en parapente. ¡Dios que aventuras nos trae Idalia! A disfrutarlas con ella y su familia. 



Con mi hija en el Pico Duarte y con Juan Pablo Duarte

¡Hola! Asiduos y amables lectores y amigos de Emerencia y su interesante y apasionante blog. Aquí me tienen de nuevo, en su espacio, para compartirles otras vivencias (algo más íntimas) de esta amada y hermosa tierra quisqueyana.

Pero antes de entrar en detalles, permítanse agradecerles con todo mi corazón y mi Ser, a Emerencia nuevamente, por su gentileza y a todos ustedes también, por sus bellas palabras que tan gentil y atentamente dejaron impresas en el blog y sobre todo en mí, a través de sus agradables y emotivos comentarios, entre los que se destacan la atenta lectura que hicieron y la generosidad de vuestros corazones, y por qué no decirlo también, una grata e interesante sensación y deseos de conocer esta tierra bañada de sol, arena y mar. Decorada con bosques y bellas palmeras tropicales. Poblada de gente servicial y bella.  

A continuación, les muestro mi calle, entorno y algunos lugares entrañables que tuve la oportunidad de visitar, conectarme con ellos y sentirme parte integral de su existencia, unificada con el amor que emanan, que son, que transmiten y que, en definitiva, somos.  






Mi entorno más cercano. Este es el sector donde yo vivo con su plaza comercial. Mi calle, mi casa, es con balaustres amarillos. Uno de mis lugares favoritos es el Parque Mirador Sur; lo visito a diario, mi única forma de meditación. Allí en medio de mi andar, se me revelan cosas maravillosas, algunas han sido fuente de inspiración para entradas del blog. Es un hermoso parque de 7 Km de largo, muy próximo a mi casa.







Y frente a este parque se encuentra la Avenida Anacaona; una de las más apetecibles y exclusivas de la clase adinerada en la ciudad, por sus elegantes, lujosas, modernas y costosas torres residenciales, y por la belleza panorámica que ofrecen esas grandes alturas, donde el verdor del parque, contrasta a la perfección con el hermoso azul del mar Caribe, un privilegio que pocos se pueden dar. En esta avenida también se encuentran algunas de las embajadas internacionales, en hermosas y lujosas casas tipo villas turísticas.




El resto de lugares que les voy a mostrar los he visitado y encontrado en ellos un mágico encanto, un bálsamo para cualquier corazón, porque son un tesoro para los ojos que saben apreciar y para las fibras emocionales que saben sentir, en fin, para los que deseen ver más allá de lo visible, vibrar más allá de lo perceptible y vivir más allá de lo comprensible.
 

“…Si alguien quiere saber cuál es mi patria 
no la busque, no pregunte por ella.
No pregunte si viene del rocío 
o si tiene espirales en las piedras 
o si tiene sabor ultramarino 
o si el clima le huele en primavera…”



Jarabacoa


* Jarabacoa

En la región del Cibao, al centro del país, hay un tesoro natural que está entre los mejores y más bellos lugares para el turismo de montaña de nuestro país, es Jarabacoa. La belleza del paisaje de montaña, su clima fresco, por la altura a la que se encuentra, a 529 metros (1.736 pies), y sus ríos de aguas bien frías o heladas, entre ellos las refrescantes aguas del Salto Baiguate, un bello tesoro nacional, son una delicia para el cuerpo. También el Salto de Jimenoa, el Balneario la Confluencia, en fin, todo un abanico de opciones campestres y refrescantes.

Salto Baiguate

Para los que deseen pasar unos días de recogimiento, recomiendo el Monasterio de los Monjes Cistercienses, por la paz que se respira en ese lugar, la belleza del paisaje y la amabilidad y cariño de los monjes, es una buena opción como lugar de retiro espiritual. Además, practicar senderismo, rafting, parapente o la simple contemplación del paisaje desde lo alto.

“…Hay un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol.
Sencillamente
liviano,
como un ala de murciélago
apoyado en la brisa…”



Vivir la excitante experiencia de tirarse en parapente, para mí fue algo sin precedentes, como sentir empatía con el poder supremo, con Dios. El gozo que sentí por la ligereza de equipaje (subí sin pensar en nada ni nadie, sin ninguna carga emocional, libre y dueña de mi) y la paz que experimenté allá arriba es casi tan inexplicable, como indescriptible es la belleza del paisaje que observas desde las alturas. Entendí un poco mejor lo que la mayoría no comprendemos, ¿Por qué Dios permite que sucedan tantas cosas malas? pero es que desde lo alto se percibe un maravilloso conjunto, todo se ve quieto y hermoso.




* Pico Duarte

También desde Jarabacoa parten la mayoría de las excursiones para escalar nuestro famoso Pico Duarte, y conocer sus hermosos valles. Así que, si están en buena forma física y se sienten con ganas, les reto a conocerlo.
Está en la Cordillera Central, entre Santiago y San Juan, el lugar más alto del país y el Caribe, una imponente montaña, de 3.098 metros de altura por encima del nivel del mar, con una impresionante vista panorámica, algo imposible de olvidar. Celosamente custodiado por la segunda montaña más alta del Caribe, la loma “La Pelona”, igual de imponente y aún más demandante y exigente su escalada, por el grado de dificultad que ofrece.


Vista desde la cima de Pico Duarte


Mirar hacia abajo desde lo alto del Pico Duarte, nos ofrece una panorámica inolvidable, es como si vieras el mundo desde antes de que hubiera vida humana, desde el principio de los tiempos, y supieras que aunque no en ese cuerpo que ahora posees, estuviste presente en otra forma de vida, y ese espíritu y Ser que siempre te ha acompañado en todas las vidas, sigue latente en ti, conectándote con cada centímetro del universo, haciéndote sentir que cada planta, animal, piedra, mineral y cualquier tipo de vida existente, forma parte de ti y de todo lo que vibra y respira en él. 






Los paisajes diurnos y nocturnos que puedes ver a esas alturas no hay forma de describirlos, solo mirarlos y disfrutarlos por siempre en el recuerdo. Ver cómo cambia tan rápido el paisaje de un lado a otro, es para admirar y agradecer. 


“…Si alguien quiere saber cuál es mi patria, lo diré en una tarde americana… cuando el hilo de todas las fronteras teja como una alfombra todas las patrias... 
Y una risa inmensa recorra las montañas…”


Con mis hijas la segunda vez que subí
Escalar el Pico, lo he podido hacer dos veces. Vivir tantas experiencias maravillosas, llena de ilusión por alcanzar la meta, y con un fuerte deseo de volver al hogar triunfante, sana y salva, agradecida y fortalecida en cuerpo y alma, tiene muchas ventajas, regresas renovada, crecida en sabiduría, en valores, en esperanzas…, con la certeza de que somos fuertes y poderosos, invencibles, de que la unión nos hace más fuertes y de que las vicisitudes nos forjan el carácter; además de fortalecer el cuerpo.
Después de haber hecho esta excursión, los días llevarán siempre el aroma inolvidable de esos días vividos. Ya no veremos una montaña como lo hacíamos antes, como algo lejano e inalcanzable, a partir de esta travesía veremos nuestra silueta subiendo por cada trillo que divisemos desde lejos, con una vibrante palpitación en el corazón, la experiencia, más que física y retadora, es gratificante, gozosa y espiritual, y de alguna forma te cambia la perspectiva de la vida, te enseña la grandeza y la pequeñez del ser humano.



 carretera en el sur



* Bahía de las Águilas.
A pesar de las limitaciones que tienen el Sur y el Suroeste, con un clima seco y tierras áridas, es una belleza digna de visitar, y así poder apreciar sus riquezas naturales (mayormente sin explotar y explorar), y también las culturales, los paisajes, etc., es toda una emocionante aventura. 
En Bani tenemos las conocidas y visitadas Dunas, especialmente en Semana Santa, montañas de arena próximas a Salinas, las minas sal y a su playa con el mismo nombre.



En Pedernales, al Suroeste del país, se encuentra “Bahía de las Águilas”, un área protegida como patrimonio nacional por sus riquezas naturales, playas vírgenes de largo alcance, catalogadas como las más bellas del país, de arenas blancas y aguas frías y templadas, cristalinas, azul verdoso.






Su espectacular litoral rocoso es la mayor de sus bellezas, nos narra mil historias marinas, hay un encanto mágico en poder hacer su recorrido en bote, o disfrutar su inolvidable atardecer desde la orilla de la playa, algo fantástico y sensacional, parte de este paraíso. 


*Boca chica

Saben, hace unos días mi hija menor estuvo en una playa que está a 40 minutos de la ciudad capital, se llama "Boca Chica" y es muy famosa, primero por sus lindas aguas cristalinas y por lo poco peligrosa que es (es muy bajita), también por una islita que hay en su interior conocida como "La Matica", que parece una piscina natural y la frecuentan mucho las parejas (ya saben), y además por lo cerca que nos queda de la ciudad, aunque esto tiene sus desventajas, porque se llena de bañistas y está muy arrabalizada, con tarantines con venta de pescado frito, tostones, yaniqueques y otras comidas criollas. 




A mi particularmente, no me gusta esa muchedumbre de todo tipo que se junta ahí. Me gustan las playas más tranquilas, para relajarme y disfrutar más bien de paz. Pero como todo lo turístico, tiene zonas hoteleras exclusivas (mi hija estaba en una zona más tranquila), hay un famoso club náutico, y varios restaurantes, entre ellos el reconocido restaurante "Neptunos" que se adentra en sus aguas y es sumamente exclusivo y caro por su alta calidad culinaria y la belleza y lujosa decoración (lamentablemente no lo conozco aun).


“…mi estrategia es en cambio 
más profunda y más simple..."  



* El Hoyo de Pelempito

Si desean vivir una experiencia inolvidable, deben visitar la mayor depresión geológica registrada en el país, “El Hoyo de Pelempito”, ubicado en el Sur, en la Sierra de Bahoruco, localizado a mas de 700 m bajo el nivel del mar, con una extensión aproximada de 10 km², bordeado de grandes y elevadas montañas de más de 1.000 m de altura.




Es un santuario lleno de riquezas naturales que nuestra fuente de poder supremo debe visitar a menudo, donde el espíritu se eleva por lugares encantados para sentir de cerca la divinidad escondida en ellos. Ver árboles muy particulares, escuchar el sonido del silencio, adentrarse en él, sentir su paz. Saber qué murmura el viento, y a que huele cuando no sopla y está en total calma. Admirar la belleza sin igual del paisaje en su conjunto, montañas cubiertas de vegetación y mucha niebla, sentir la temperatura algo fría, con brisa fresca muy agradable, y sobre todo el majestuoso silencio, no tiene comparación. Se hace imposible describir esa sensación.





* Paraiso Caño Hondo, en Hato Mayor, Sabana de la Mar en el Este.

En uno de nuestros pueblos del Este, Hato Mayor, tenemos un hermoso rincón del país, Sabana de la Mar, un pequeño poblado, trabajador, acogedor y limpio, el cual esconde un paraíso próximo a la Reserva Nacional de los Haitises, en Caño Hondo, allí se encuentra un hermoso vacacional campestre, con arquitectura sostenible, y varias piscinas naturales, donde el contacto directo con la naturaleza te invita a reflexionar, amarla y agradecerle aún más el estar despierto a la vida. 





Te contagias de su riqueza natural, su pureza, su magia, es de esos lugares no tan conocidos, un sitio encantador, lleno de vida, donde la naturaleza fue muy generosa en paisaje y belleza.





A pesar de que el mundo y nuestra sociedad se han vuelto muy convulsa, la esperanza sigue viva cuando transitas por lugares tan mágicos y hermosos, llenos de verdor y encanto, y te das cuenta de que la vida sigue en pie, de que es difícil acabarla, aun se sufra la peor de las crisis, de las sequías, con dos o tres días de abundante lluvia reverdece todo, florece todo, se alegran los campos, los ríos, los árboles se visten de gala, las aves cantan su alegría y el alma agradece este renacer. 
¿Por qué ese afán de resaltar los errores, los males, lo negativo, lo que nos falta y nos daña? Cuando existe tanto que nos favorece y que hacemos bien, tanto y a tantos que bendecir, tanto que agradecer, tanto amor, alegría y hermosura para compartir.


"...mi estrategia es 
que un día cualquiera 
no sé cómo ni sé 
con qué pretexto 
por fin me necesites…”



Personas sobresalientes y cuentos o leyendas

Nuestro país ha dado también muy buenos frutos, personajes que han sobresalido por sus dotes naturales o simplemente gente que marcaron la diferencia; sobresaliendo por sus dotes naturales o simplemente gente que marcó la diferencia y se convirtió en fuente de admiración, orgullo y gloria nacional.

Hare mención de algunos, ya sea por su gran aporte a nivel nacional, o porque su fama internacional ha dado a conocer nuestra tierra a gran escala: Juan Pablo Duarte (nuestro Padre de la Patria Libre), Salome Ureña de Henríquez (educadora, escritora y poetisa), Juan Bosch (escritor, político, ex presidente de la Nación, y uno de nuestros más ilustres y honorables personajes), Minerva Mirabal (luchadora y mártir, víctima de la época del tirano Trujillo), Juan Luis Guerra (cantautor y músico, que ha puesto muy en alto nuestra bandera a nivel internacional), Florinda Soriano Muñoz (mejor conocida como Mamá Tingó, mártir y luchadora de los derechos del campesino, fue ultimada vilmente en el gobierno de Balaguer), y muchos más, junto a otros que se han quedado en el anonimato pero que han sido parte importante de nuestra historia y nuestro folklor.




Dentro de nuestra historia existen leyendas famosas que forman parte de nuestro folklor, como la de la Ciguapa, bastante conocida fuera del país; otra es la casa embrujada (próxima a La Vega) y la de la novia de las Américas. Y muchas historias más que se han transmitido de generación en generación.


La Ciguapa con sus pies al revés



Aquí les dejo un vídeo de Fernando Villalona. Una canción dedicada al país escrita por el boricua Rafael Hernández Marín “Quisqueya”. 

En República Dominicana la belleza está por doquier, es solo que no nos detenemos a apreciarla, donde quiera que mires hay belleza, aún en los barrios de miseria hay cierta belleza en el cielo, el aire, la tierra y en las personas que saben vivir el día a día, que tienen una mirada cálida y brillante, con la llama de la esperanza y el deseo de sobrevivir, siempre iluminando su paso, y a pesar de los pesares, saben ser amables y trabajar con amor y dedicación. Al pasearte por nuestros campos te das cuenta de que la belleza, pobreza y felicidad, son compatibles y se pueden encontrar en el mismo lugar, los invito a comprobarlo.

Nos vamos en metro de Santo Domingo con Mily Quezada, otra conocidísima cantante. Verán todo el ambiente acompañado de voz y música de merengue.


¡Serán siempre bienvenidos a República Dominicana!





Abrazos para todos y espero con cariño todos sus comentarios.