SU MENTIRA
Hoy llueve fuerte. Llueve intentando aplastar el asfalto. Llueve de una forma que el agua se traga la espuma del barro; la veo correr calle abajo para ahogarse en las alcantarillas. Hace un rato yo me he tirado bajo esa agua y han sido sus guantazos en mi cara los que me han ayudado a verlo claro. Llevo media vida recibiendo abrazos, falsos abrazos; media vida con apretones de manos, diligentes e interesados. Y esa mitad de mí mismo hubo un tiempo que estuvo llena de palabras, palabras amarradas a ideales, pero pasó, se vaciaron, sucumbieron en una mentira y detrás vino otra. Y hoy por fin, lo veo claro. Renuncio. Porque es ahora cuando escucho esos murmullos pegados a mi frente, gritos de quienes no les he prestado la atención que merecen. Soy ministro, casado, cincuenta ¿y que más? Político ocho horas al día, una hora marido y media padre. Visible a tiempo completo, invisible para mi familia. Como rata deambulo por todos lados donde me lleva la corriente de mi pa...