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19.8.17

PIM PAM PUM







El día 15 de agosto es la fiesta grande en muchas localidades de Andalucía y  en el resto de España. 








En Almuñécar (Granada) es tradición “embarcarte” con sillas en mano, esterillas, bocadillos, bebidas y cámara; y posicionarte como soldado en campaña en el mejor sitio de la playa, monte, mirador, terraza, balcón o balconada, embarcación o moto de agua, para ver los fuegos artificiales piromusicales. Ese juego de luces en el cielo, en la tierra y en el agua, de la última noche de las fiestas. Os muestro un superreportaje de fotos que  ha realizado Jose de este espectáculo del año pasado y de este 2017; y os lo acompaño con alguna de la música que se ha usado. Merece la pena que la escuchéis a la vez que miráis las fotos y por supuesto os enteréis de alguna que otra curiosidad de los fuegos artificiales. Al final os dejo un vídeo hecho in situ por un espectador de la parte final del espectáculo de este año para que os hagáis un idea de este cataclismo luminoso, como si el mundo fuera a acabar.










Música usada en el espectáculo







Un espectáculo pirotécnico en honor a la patrona, la pequeña virgen de la Antigua, que se realiza frente al mar. El castillo, los peñoles y la playa Puerta del mar son los escenarios emblemáticos, se iluminan a la vez dejando boquiabiertos e impresionados a miles de personas de todas las localidades. Un gentío venido de los más diferentes lugares con la emoción puesta en esa noche. No hay lugar para un alfiler, hay desfiles de vehículos por todos lados y rincones, una invasión solo para ver este impresionante castillo de fuegos.








Son veinte minutos intensos de música y fuego de artificio de mil formas y colores. Una explosión de sensaciones estalla en el cielo y el mar. El corazón latiendo con esa apoteosis aérea, orgías de color y explosiones que ponen a pulso los tímpanos de tus oídos. Un arrebato de luces y figuras al compás de la música iluminan el pueblo y el mar lleno de centenares de barquitos que acompañan a la embarcación de la virgen mientras dura el espectáculo.








Unos cien mil watios de potencia de altavoces con una música elegida para ir al compás de los fuegos. Son minutos donde todo el mundo mira para el cielo y el mar. Espectacular y hermoso, el broche final que todo el mundo espera y que te deja caer la boca rodando por la arena.










Y cada año te preguntas ¿Será mejor que el año pasado? ¿habrá nuevos fuegos artificiales? Y siempre los hay. Es una provocación de año en año. La música cambia y el juego de luces en el mar y en el cielo también. Qué arte por dios. 








Varios escenarios y todos a la vez. Se mantiene las explosiones en el agua, las ruedas de fuego, el castillo y los peñones ardiendo de una pasión roja, al más estilo de series de ficción, o de blanco resucitado. Todo esto con lo 100.000 vatios de música ya no solo te deslumbra, es impactante a la vez que alucinante.











Es un espectáculo declarado de Interés Turístico de Andalucía. Estos artificios de colores que te dejan embelesados los hay por toda España. Algunos certámenes son muy famosos: como los de Blanes, Girona, San Sebastián y Tarragona; o espectáculos muy conocidos como son los de la noche de la Alabada de Elche, o los que se realizan durante las fallas de Valencia o los del Entierro de la sardina en Murcia. Yo solo conozco los de Valencia.





Música usada en el espectáculo



Este arte me ha despertado la curiosidad, y ya puestos, no estaría mal conocer algo más.



foto tomada por el diario Almuñécar tropical



Son verdaderos artesanos los que están detrás. Así que me he animado a investigar. Para el diseño se tienen en cuenta los gustos, escenarios y novedades como estos últimos usados en estos dos años: “truenos digitales” le llaman, me imagino que no merece contar porqué, os lo imagináis. 





fotos de Piroart





La tecnología avanza y también en este arte. Se usan ordenadores pirodigitales para controlar todas las posiciones de salida de los fuegos. Hay, lo que consideran los técnicos, líneas. Suelen ser 935 líneas, 23 en el castillo, 23 en el peñón de la cruz del santo y 4 en los peñones. Se usan rayo láser y led. Con esas distancias que se gastan hace falta control remoto, que está en los Peñones.











Los fuegos artificiales son pura química y se remontan con la invención de la pólvora, un millar de años allá por China. Los árabes trajeron la fórmula de este material inflamable a Europa pero no con intenciones lúdicas, menos divertido si cabe, por desgracia.










Parte de la magia reside en el color. El cobre (carbonato de cobre) dará el color azul. El estroncio (sales), el rojo. 











El titanio será el responsable de los destellos blancos y plateados. El sodio, los amarillos y dorados. El bario produce los verdes.Después magnesio, antimonio y calcio, incrementarán brillo, luminosidad, halos e intensidad.








Otra cosa que me ha fascinado la terminología usada en este arte.

Aparte de las consabidas: realización, composición, dirección, ritmo sonoro y visual, apertura, efecto, estilo, iluminación, potencia lumínica, tiro, lanzamiento, apertura, calibre, piezas, sección, orden...,











están también: las de disparo digitalizado, candelas, juegos, explosión acompañamiento, envergadura, calidad de color, porte a la altura, guión, hueco, vacíos, coreografía, formato, creación, apoteosis. ¿No os parece fascinante?











A continuación, os paso nombres de algunas de las composiciones:


Manto multicolor en el agua
Abanicos de farfalla
Colas de caballo
Candelarias

Volcanes 

Espigas abiertas en uve
Espigado múltiple
Acuáticas,
Frisos
Fachadas
Cruces
Pitos







Arañas con cracker
Volcanes tipo sauce
Cometas de foco
Tridentes rojos
Copos blancos
Lentejuelas
Palmeras
Estelas










Espigados en meteoros
Truenos en estudata
Piezas japonesas
Meteoros
Ráfagas
Peonía
Pirulís
Copo










vídeo tomado por Bienvenido Ortega 
con la parte final del programa pirotécnico 




Y hasta aquí, el colofón piromusical del 15 de agosto de estas fiestas de Almuñécar  ¡¡hasta el próximo año!! Y a este espectáculo si tenéis ocasión de venir, estáis invitados. Espero que os haya gustado. Un abrazo





OTRA ENTRADA DE ALMUÑÉCAR






18.8.17

PUEBLOS BLANCOS






Nuestro viaje deja la costa del sol y de la luz, para adentrarse en carreteras de montaña; en una sierra que se esconde entre Cádiz y Málaga. 

Nos encontramos con unas estribaciones montañosas muy desconocidas para mucha gente. Entre cerros, laderas y tajos se va perdiendo el tiempo, parece como si se detuviera. No hay que tener prisa, no sabes cuando aparecen los pueblos ni cuando vas a llegar a su entrada. Los caminos son como serpientes cayendo por las laderas, subes y bajas sin darte cuenta. Cada valle, cada loma deja entrever manchas blancas que aparecen salpicadas en el paisaje entre bosques de encinas, alcornoques y pinos. La mayoría están en el Parque Natural de los Alcornocales.


Gaucín, míralo ahí arriba, encaramado en la faldas de la peña del castillo. Toda una estampa. Pero para pueblos bonitos, mira éste: Vejer de la Frontera. 






Vejer de la Frontera



Las luchas entre moros y cristianos han dejado a estos bellos pueblos gaditanos con castillos y murallas. Muchas de estas fortificaciones aun abrigan las casas de la gente de esta tierra. La muralla kilométrica y bien conservada de Vejer abraza el casco antiguo dejando abierta sus cuatro puertas en forma de arco.

Adentrarse en estas localidades es subir por estas calles empinadas y estrechas que se van abriendo a patios y arcos de legado andalusí. Recovecos de piedra, cal y teja.


Constituyeron la "Tierra de nadie" del valle del Guadalquivir, la frontera entre el cristianismo y el islam.








Castellar de la Frontera, Castellar Viejo



Muchos de estos pueblos de los nazaríes han sido declarados Monumentos históricos artísticos por tener su casco antiguo conservado dentro de las murallas de los viejas fortalezas. Castellar Viejo de Castellar de La Frontera, se ubica también encaramado, como no, pero tiene el privilegio de dominar la bahía y el campo de Gibraltar. 




Genalguacil, pueblo de artistas



Perdidos en la sierra, como están estos pueblos, en sus recodos rurales, muchos artistas se quedan. Sus esculturas conviven con la cal año tras año, entre la arquitectura popular andaluza se pueden ver estos detalles. Estamos en Genalguacil, en ese valle precioso del Genal.








Me quedo con alguna obra, como ésta hecha en un tronco de madera. Un recuerdo del tiempo, aquellos viejos del lugar que ya fallecieron.










Y hasta aquí esta corta crónica viajera, esta ruta por los pueblos blancos. 

Finalizo con un pequeño homenaje a la gente de esta tierra gaditana, a otro artista, al poeta, y otro enlace para conocer un poco más la serranía malagueña. 







Si quieres conocer algo más de estas tierra te dejo otro enlace:





17.8.17

EL NIÑO QUE QUERÍA SER MAYOR









Cuando el paisaje le abrazó el niño se quedó quieto sobre su bicicleta roja. Ya no pedaleaba, quería oírlo. Sintió por primera vez el susurro del viento entre las blancas espigas del cañizo e intentó escuchar el azul de unas ráfagas de nubes que avanzaban. Volaba. Las lomas se le iban acercando conforme bajaba inmóvil, montado en su bicicleta roja. Le gustaba rodar rápido, creía que así el paisaje cambiaba más deprisa y podía sentirlo más de cerca, pensaba, estaba convencido de ello, que así él se haría mayor mucho antes.

Su bicicleta acompañaba este empeño cada día. Se había pegado a ella, como un pulpo de una sola pata. Cuando quería paraba el paisaje, y con su pata adherida al suelo podía diferenciar el único árbol de las flores rosas entre los abetos verdes. Podía pescar con su caña anclado en la cima y ver el reflejo plateado del pez en el lago.

Se sentía más mayor en cada aventura. Entonces el niño soñaba que su bicicleta y su caña viajaban hasta las estrellas en el cohete rojo lanzando corazones por la cola hasta que llegaba la noche; era cuando la calabaza de vientre dorado se abría y el niño se despertaba.

Otro día el niño metió todo en su mochila y subió de nuevo a la montaña dejando tronco tras tronco hasta llegar al paso del tren. Allí esperaba y cuando el tren rojo dividía el paisaje por la mitad creía que ya había pasado un año más.Estaba muy feliz, se sentía que crecía rápido. Y si era así, pensó que entonces montando en moto o en coche se haría mucho más viejo antes.

En su moto roja el niño marchó hacia un surtidor de gasolina en la curva de la montaña. Iría lo más lejos que pudiera hasta llegar a un claro del bosque donde junto a un fuego dormiría en su tienda. Al despertar ya no vio los árboles de color verde, estaban vestidos de amarillo, todos, como su calabaza y las luces de su tren en el atardecer.

¿Y desde el cielo? seguro que si llegaba allí sería más viejo antes. Corrió y se montó en una telecabina roja, entonces el paisaje ya no era verde, ni amarillo, era de muchos colores. Cuanto más alto subía más colores podía ver, entonces pensó «esto es ser mayor: ver todos los colores del paisaje».

Esta vez se despertó de un salto sonriendo, había descubierto el secreto de ser mayor. Abrió la ventana, respiró contento, manteniendo el aire en sus jóvenes pulmones. Pudo ver el cielo gris y casas de paredes grises. Corrió a desayunar y se montó en el autobús para ir a la escuela. Y al pasar por una curva vio a una mujer que llevaba un paraguas rojo y pensó:

«A ella ya no le hace falta ninguna bicicleta roja, ni moto roja, ni tren rojo, tampoco una telecabina roja, solo con un paraguas rojo vería más colores que él»






pinturas de Dima Dimitriev


14.8.17

A LA ALPUJARRA LE SACAN LOS COLORES







No es la primera vez que describo La Alpujarra, los que me seguís lo sabéis. 





 Son los mismos paisajes que conozco, pero me encanta verlos como cambian.









El otoño es espectacular. Viste de maravillosos colores la comarca. 
Es una verdadera paleta con todas las tonalidades posibles que sólo la naturaleza es capaz de dar.
























Desde el barranco hasta la alta montaña. 





Los únicos y extensos bosques de roble melojo, arces, cerezos silvestres y castaños brillan entre los pinos y encinas. 
Más hacia los pueblos lo hacen las higueras, membrillos y granados, cerezos y viñas. 

Y en el barranco los dorados chopos, arces y fresnos. 
Y como no, esos majestuosos y omnipresentes plátanos de paseo, abedules, ailantos, alisos, almeces….de las carreteras.








 






Con la bajada de las temperaturas no sólo cambian de colores las hojas de los árboles, también se apagan las maravillosas hortensias que disfrutamos en julio junto a los geranios. Es hora de poda para la floración primaveral. Los tinaos y balcones se quedan solos.











 


Se secan los pimientos rojos, se guarda la cosecha de calabazas, a embotellar el vino y a recoger la leña. El caqui aún mantiene algunos frutos en sus peladas ramas y las huertas se quedan vacías.






 







Es tiempo de frío, de usar alfombras y mantas de rayas multicolores: jarapas elaboradas con lanas de diferentes colores. Su nombre se debe a que antaño fue un tejido funcional, una forma de aprovechar telas usadas o harapos.



 



Los numerosos telares de seda dejados por los moriscos fueron aprovechados para hacer jarapas cuyo uso era proteger los colchones de los roces del somier e incluso como manta para la recogida de la aceituna.




foto archivo


Algunas artesanas siguen haciendo demostraciones de cómo se tejía en telares a la antigua usanza a partir de ropa vieja, jirones que se entrelazaban en la urdimbre de hilos de algodón.





Dejamos el valle del Poqueira y vamos a la llamada Alpujarra de la Sierra de la que forma parte Mecina-Bombarón "La Medina del Buen Varón". Allí se encuentra un pequeño puente romano ojival que ha sido casi abandonado. Fue calzada, camino real y ahora es parte del sendero GR-7. Fue paso de la sierra uniendo Almería y Granada y ahora queda escondido en el barranco.











Esta Alpujarra más occidental es una de las principales zonas donde se producen frambuesas.

Me encantan. En las laderas soleadas con suelos esquistosos podemos ver como se cultivan. Suelen ser explotaciones agrarias familiares, una minuciosa mano de obra que empieza en los meses más calurosos del año y termina en invierno. 








De vuelta, nos encontramos con esta fachada maravillosa de color rojo bermellón. Tuvimos la ocasión de verla en verano vestida de verde.
Se trata de una parra virgen, la llamada enredadera de Virginia, la enamorada del muro o la vid de doncella.











Trepa y se agarra gracias a los zarcillos a modo de patas de salamanquesa. 

De sitios tan lejanos como Norteamérica, China y Japón, pintan de color las puertas de nuestro invierno. 

Hojas que pasan del verde brillante a este color que te deja sin palabras. Hay parras con cinco hojitas que producen un fruto llamativo azulado y hay otras como la de esta fachada con hojas más sencillas.






Dejamos ya nuestro recorrido por hoy, cae la tarde, se apaga el día con estos maravillosos colores y para retenerlos grabados en nuestra retina es hora de cerrar los ojos.





Si os gusta esta región granadina y queréis conocerla más (aparte de visitarla) os dejo estas seis entradas en mi blog: