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30.6.17

PRIMER VIAJE DE ZIORTZA MOYA






¡Hola! Un nuevo periplo de esta sección de viajes nostálgicos. Crónicas blogueras de un primer viaje, esas anécdotas y momentos inolvidables y esas fotos de antaño. Nos han contado sus añoranzas, sueño y confidencias en esos primeros viajes por Calpe, Granada, Londres, Pirineo Aragonés, París, Madrid, Siracusa, Olivenza, Grecia


¡¡¡GRACIAS A TODOS LOS QUE HABÉIS PARTICIPADO YA!!!






Todos son geniales compañeras y compañeros de este mundo virtual. Gracias a sus viajes hoy los conocemos un poquito más. Si os pica la curiosidad pinchar su nombre y os contarán su viaje.








Hoy nuestra protagonista es  ZIORTZA MOYA 

Una bloguera que lleva poco tiempo con nosotros (en septiembre hará un año) lo cual supone en el mundo virtual: CURIOSEAR PARA CONOCERLA MEJOR. Ya os cuento de primera mano que es tímida, por lo tanto, aparte de sus publicaciones y sus reseñas de libros y cine, poco sabemos más de ella. En su presentación me voy a extender un poquito más a como acostumbro hacerlo con los blogueros más conocidos, o sea los que nos seguimos desde hace algún tiempo por este mundo de g+. Así pues, como la cosa se puede extender la presentación de impresiones y detalles de Ziortza la haré después, en cuanto ella nos cuente su primer viaje a la región francesa del Bearn, en el sur de Francia...







Hace unos años unos amigos iniciábamos un viaje de cinco días por la región del Bearn en el sur de Francia. Éramos dos parejas y dos “singles” (por aquel entonces). En el año 2005, yo tendría unos 27 años, y aunque ya era un poco mayorcita, era la primera vez que salía de España. A partir de aquel momento he viajado más (pero no tanto como me gustaría). Ya estábamos inmersos en la era digital, de ahí la “buena” calidad de las fotos. 

Nuestro destino era la coqueta localidad de Salies de Bearn, uno de esos pueblos con encanto que parecen sacados de un cuento. Nos alojamos en un hostal en tres habitaciones. Las parejas en una especie de celda (por lo pequeña que era), y los solteros en una más grande con cocina y comedor incluidos que es donde nos juntábamos por las noches.




Lo primero que nos llamó la atención fue como en cuestión de dos o tres horas y 200-300 kilómetros, el paisaje se transformó completamente: del tortuoso relieve del País Vasco pasamos a las suaves colinas, casi llanuras, verdes y fértiles a la que no estábamos habituados. En España lo verde es montañoso, y lo llano es seco; era una combinación que a mucha gente le pasará inadvertida pero a nosotros nos sorprendió. Hasta los ríos eran diferentes: caudalosos y tranquilos en contraste con los secos o rápidos arroyos de España.

Salies de Bearn era un pueblo también diferente. Las casas parecían “de chocolate” con sus tejados empinados y sus contraventanas bien pintadas. Por tener, hasta tenía un balneario del que hicimos uso casi todos los días que estuvimos allí, con los chorros “dislocantes” a seis atmósferas de presión, y la sauna a 500 ºC (muy agradable); a la salida como nuevos, oiga. Hasta que el último día, algunos dejamos de hacerlo porque parecíamos garbanzos cocidos recién salidos de la olla, y queríamos sentirnos un poco más viejos, así que dimos una vuelta por las afueras del pueblo y descubrimos un precioso parque con gamos y animales de todo tipo.

Era un pueblo con mucho ambiente y vida comercial; eso sí hasta las siete de la tarde, cuando todo el mundo se recluía a cenar. Aquello también nos trastocó, comer a las doce y cenar a las seis-siete.  Por la noche, como no había mucho que hacer, nos juntábamos en la habitación grande a cenar alguna tortilla que se había desparramado por la encimera al intentar darle la vuelta (el típico experto en tortillas, ejem) y que estaba hecha con aceite envasado en una especie de botella de lejía que compramos allí; de postre un flan de arroz descomunal de un kilo y medio nunca antes visto por estos ojos. Los supermercados eran como los nuestros, pero con productos rarísimos y algunos muy ricos, que no hemos logrado encontrar aquí. Después jugábamos al Trivial acompañados de algunas copas de más, que en varias ocasiones nos trajeron un disgusto en forma de enfado ya que alguno llegaba a poner en duda las respuestas del juego; los debates eran intensos pero duraban un suspiro.




Visitamos varias localidades de alrededor como por ejemplo Dax, que era la población más grande de la región. Se ve que la zona es rica en aguas termales, porque aquí también nos encontramos con una fuente de la que salía agua caliente. Este hecho era ya conocido por los romanos que aprovechaban esta circunstancia para construir sus termas. Era una pequeña ciudad con todos los servicios y con una gran animación.

También visitamos pueblos más pequeños como Navarrenx, que es conocido por su fortaleza y por ser parte del camino de Santiago (aunque, ¿qué sitio no lo es ya?)

Sarpourenx era una pequeñísima aldea cuyo alcalde emitió una especie de bando hace algunos años, en el que “prohibía morirse a sus vecinos, ya que no había espacio en el cementerio”. Nos preguntamos qué edad tendrá ya el más viejo del lugar y que elixir tomará para no fallecer nunca.
En el camino de vuelta estuvimos en Orthez, que tiene un precioso puente medieval.



Como recuerdo nos trajimos tres relojes idénticos (uno para cada parte de la familia), hechos en un trozo de piedra pizarra con el nombre del pueblo escrito en él. Es algo de lo que no me olvido porque lo compramos en una tienda atendida por un señor muy mayor, que también parecía sacado de un cuento. Los relojes estaban cubiertos por una capa de unos tres centímetros de polvo al igual que el resto de los objetos que vendía en el comercio de antigüedades que regentaba.  Sin saber el precio le dimos un par de billetes de veinte euros, y él nos devolvió lo que él creyó conveniente. Todo esto sin intercambiar una sola palabra.

Después de cinco días, de los que guardo muy grato recuerdo, volvimos a casa con ganas de más. El año siguiente volvimos a ir a Francia, pero esta vez un poco más lejos.


¡Gracias Ziortza!  Vaya, con eso de "prohibir morirse por falta de espacio"...y esos "relojes en piedra, marcando el tiempo" ¿Tendrán que ver algo entre sí?

Nuestro país vecino, Francia, tiene tantos rincones bonitos, para mí es un desconocido y lo más cercano de lo que has descrito que conozco es la medieval Saint -Cirqu- la- Popie (que ya hablé de ella en la entrada  SAINT- CIRQ- LAPOPIE. EL ÚLTIMO RECODO MEDIEVAL) situada en el departamento de Lot, región de Mediodía-Pirineos. Conozco tal vez más el Norte y París, como no.

Pasamos a una música y descubramos un poco más a Ziortza





La felicidad no espera


Vizcaína con nombre de leyenda, de colegiata de siglo XV, donde el yezgo, el saúco salvaje, crece junto a arroyos mansos. Es Ziortza. Vamos con ella a abrir una ventana al mundo de la literatura, la literatura fresca, sencilla. Sus venas creativas se ven un día cualquiera, cuando quieras, exprimidas en sus relatos o en los cuentos que ella escribe. Si la descubres déjala allí, en su mundo, porque está en un sueño profundo, donde lee y escribe, escribe y lee; Ziortza está Buscando soluciones a problemas inventados, abre la puerta de su blog y la verás, desconstruyendo la realidad, rodeada de libros, cine y relatos.
Esta mente creativa y versátil piensa que los problemas actuales, personales o de cualquier otra índole, no surgen de pronto, éstos son creados por los mismos humanos, en gran parte, para molestar a los demás. ¿Perversiones? No, más bien equivocaciones que se cometen donde hay desesperanza, exclusión, desarraigo, estafa o desorden. Está tan convencida de ello que le busca soluciones a cualquiera de las cuestiones que aparecen a su alrededor, Ziortza le encuentra una explicación a todas, pone un poco de luz a las oscuridades que a veces incluso a ella le asolan; no es un desencanto como nos podría parecer a cualquiera de nosotros, no, porque ella todo lo convierte en historias para hacerte partícipe de su sentir. Y es entonces cuando te contagia con su entusiasmo, lo hace de mil maneras, la mayoría de las ocasiones convertidas en sueños, otras en terror o ciencia ficción para hacerte pensar, emocionar o reír, por macabro que te pueda parecer.




Dice la leyenda que hay una locura negra que destapa verdades…Sus obras delatan los crímenes cometidos por fantasmas en noches de luna, esas oscuridades opacas llenas de siluetas como ese vampiro calavera, o ese extraño ser verde venido de otra galaxia. Hay muertes colaterales estafando la humildad.
Son irreflexiones que Ziortza nos trae en silencio, vestidas de fantasía. Nos cuenta secretos, tramas o triquiñuelas…y es capaz de hacer que un personaje de relato negro entre en crisis por gusto, por desencanto. A esta escritora le gusta la ironía bien entendida, dice que va con su personalidad. 
Ha sido finalista, mención especial y seleccionada en varios concursos literarios. El año pasado fue primer premio del IV concurso de relatos Románico Digital con su obra: “Europa: primera parte”. Ziortza es amante de la historia y este trabajo, en particular, se inspira en la Edad Media, en las batallas entre francos y sajones junto al río Elba. La lucha hasta el final y no doblegarse a pesar de que la suerte esté echada.
Y de esta forma sacamos a la luz de su rincón oscuro, a esta desconocida compañera; supernatural como la vida misma, que nunca será olvidada si sigue escribiendo como lo hace. Anímate a conocerla con esa marca, ese punto entre realidad y fantasía con tintes negros e irónicos bien entendidos. Aliénigena no, terrenal cien por cien, pero creo que le pierde el misterio y la intriga. 




Gracias por participar Ziortza, un abrazo fuerte para ti y para todos los que asomáis por aquí (con buenas intenciones siempre jeje, es broma).
¡Hasta el próximo viaje! esta vez, una compañera catalana muy querida por todos aquí.
Por cierto, ¿no hay ningún compañero, me refiero a género masculino, que se anime a contarnos su viaje? ¿Vergüenza, timidez? Es solo cuestión de desempolvar fotos antiguas; no sabéis los buenos recuerdos que traen. A ver chicas si convencemos a alguno entre todas...
Besos mil!!!


28.6.17

PLAYAS DE HUELVA Y PINARES DE MAZAGÓN






Para los que me conocéis ya sabéis de mi pasión por las playas. 

Hay una frase que leí hace tiempo que dice "Trágame tierra y escúpeme en una playa". Y es cierto, la playa siempre cambia mi energía, incluso cuando viajo. Inconscientemente siempre la busco, nunca tengo el coraje de perder la costa de vista, siempre ando cerca, incluso volando admiro lo magnífico e impresionante que es ver el mar y la franja litoral desde arriba.





Aquí, en mi pueblo, ya se siente el verano. A los que vivimos tan cerca de la playa ya nos comienza a oler la piel a mar y los ojos se nos llenan de brillos y destellos. Nos os voy a enseñar Almuñécar, ya he hablado de ella en otras entradas, pero si de otras playas andaluzas.

Las playas de Huelva y Cádiz, junto con las de Cabo de Gata (en Almería), son de las más bellas que posee Andalucía, indudablemente por su conservación.

Os traigo varias entradas de las playas que más me gustan.

Huelva puede presumir sin complejos de sus más de 120 kilómetros de interminables playas de arena fina y dorada. La llamada Costa de la Luz se extiende desde las playas de Isla Canela, cerca de la frontera con Portugal, hasta la de Matalascañas, que tiene el privilegio de ser la puerta de entrada al Parque Nacional de Doñana, Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Mazagón y Matalascañas


Tienen el encanto de lo natural, salvaje y único. Las arenas entre blancas y amarillas tienen un tacto fino; toda la orilla está modelada por el viento unas veces son franjas de dunas, otras de pinares y otras de figuras caprichosas en cárcavas de colores oxidados.






Cuando te adentras en algunas playas puedes que no veas el final, doce, trece, quince kilómetros o más. Hay otras que se esconden, andan perdidas entre caminos y senderos. 









Hay pasarelas de madera que llegan hasta la playa, hay tramos que a veces se pierden, hay pasos que se borran...juegos en la arena....


Estos montículos de arena del color de la harina candeal sujetos a los caprichos del viento y con esa diversidad de formas y tamaños.


La mayoría de estas playas están conservadas por su alto valor paisajístico, por lo que es un verdadero regalo a los sentidos ir en su busca y disfrutar de ellas, mucho mejor fuera del verano, que es cuando entonces las puedes encontrar solitarias.







Me encanta este paisaje dunar ya lo sabéis los que seguís mis relatos, en Piano de Crítias: 


"....tormentas de arena cubrieron en las marismas los restos de estos templos. El viento pule a diario los pasos por estas orillas,..quiero saber, necesito saber ¿qué fue entonces de esas civilizaciones? ¿De quién eran esas ruinas? La historia a veces olvida y en ocasiones confunden en estos paisajes de arena"... 






La historia de Huelva, de vocación muy marinera, se remonta a los tartesos y fenicios, que ya explotaban las minas del interior, convirtieron los pueblos del litoral en prósperos enclaves comerciales y crearon una ruta marítima para transportar los minerales de Tharsis y Riotinto a las ciudades del Mediterráneo oriental. Estas dunas han sufrido muchas bonanzas y le han modelado corrientes de lejanos lugares.






Aún se conservan bosques de pinos que separan las playas de las carreteras de acceso. Una razón por la cual se conservan mucho mejor que otras que tienen el acceso rodado hasta la orilla. También es verdad que son pocos lo núcleos de población que existen y los que hay, apenas hay gente en invierno y en verano es mejor no imaginárselo.







Algunos pinos piñoneros han conseguido conservarse fuertes en estos arenales y que han llegado a ser centenarios con copas de hasta 24 m de diámetro.

¡Mirar el tamaño de algunos ejemplares de pinos viejos!! 
(la de rojo soy yo, qué pequeñita ¿verdad?)

Las franjas de pinares pueden adentrarse bastante, hasta perderse la vista. Hay una diversidad de flora grande no solo hay pinos, puedes ver otras especies vegetales y por supuesto de animales. Todo este ecosistema dunar tiene un significado ecológico y es un importante patrimonio. Bueno, todos los bosques del tipo que sea son esenciales para, no solo preservar las especies que viven en él, sino para conservar estos suelos y regular el clima, algo que preocupa cada vez más.




Espero que compartáis conmigo que es un regalo tener en España estos enclaves y poder disfrutarlos. Aunque algunas imágenes como esta última, de esta masa de pinares piñoneros no la podremos volver a ver por el incendio que ha sufrido recientemente el 25 de Junio. Una desgracia o una negligencia, no se saben las causas. 






La zona también sufre una presión de postes de luz y pozos incontrolados que desertizan la capa freática con la consecuente desecación del suelo o bien puede ser una chispa eléctrica. Un paisaje muy vulnerable al fuego incontrolado sea la causa que sea. 





Pena pensar que ha sido intencionado. Que podamos llegar a ser capaz de destruir por placer o por interés económico... hacer daño sin llegar a comprender le alcance de las consecuencias. Pasará tiempo para que se recuperen estos lugares. 





(Estas tres Fotos la he tomado de la prensa El País y Huelva Información)


Hoy ya nos quedamos con el recuerdo y despertando conciencia en la medida que podamos para evitar que ocurra más, al menos tener esa esperanza.







OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS CON HUELVA


27.6.17

ME SABE A AGUA









Cuando se echa de menos y cuando ella falta tengo la obligación de recordar que soy agua. Cuando hay pájaros que no beben, cuando no baja por las montañas, cuando el bosque se incendia y se me parte el alma, debo recordar que soy agua. Un derecho es conservarla y es de justicia su defensa. Me he traído conmigo unas fuentes para ahogarme hoy en alabanzas. “In aqua sanitas”.








Si te dijera que el agua puede ser el trazado de los artistas y la obsesión de conquistadores que llevan la arena del desierto en la cara. Si te dijera que el agua es composición de arte y símbolo de pureza. Por decirte puede contarte tantas cosas. Mientras te las cuento dejemos que hablen también los poetas:


…rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,…


Pablo Neruda







Bajo una bóveda de laureles se encuentra una Escalera de agua. Parece que estás en un sueño. Y si de soñar se trata, quién lo hace con una escalera es porque un cambio o una transformación le viene o quién sabe, si comenzará una vida nueva o tal vez, una renovación de la que tiene, porque es el agua lo que baja por la escalera.

Quiero oír esta tarde esas fuentes centrales en la escalera como tazones a ras de suelo en las florituras del empedrado. Ver como se llenan de agua, reborbotean y desaguan Y jugar con ese pasamano por donde el agua salta, danzarina alegre por ese canal de vidriadas tejas.







Esas fuentes gallonadas, redondas y lobuladas como naranjas partidas, dejando hueca la señal de sus gajos… El agua parece besarlas quedándose en el filo en esa lámina amparada de translúcida cera. Fuentes talladas en pieza de única piedra; hay lisas o con cenefas, o llevar frisos que pueden contarte leyendas, historias como la escrita en esa fuente de Lindaraja, la que está al resguardo, en la intimidad del patio, bajo las sombras de los cipreses:







…Yo soy un orbe de agua que se muestra a las criaturas, diáfano y transparente, un gran océano cuyas riberas son labores selectas de mármol escogido...







Porque las fuentes son una pieza más del laberinto del agua en La Alhambra. 

Las acequias van a depósitos, a aljibes, a albercas y llegan  a estas fuentes y pilares. El agua queda así presente en los jardines y en los patios, en la medina, en los palacios y en la Alcazaba.

El agua se funde en las estancias interiores, borbotea en esas tazas, en sus toscas piedras de mármol.














Los monumentos se miran en los espejos del agua y se engalanan la mirada con nenúfares en la cara. Se reflejan las torres, sus encajes y troquelados, allí se funde lo real y lo simbólico. 











Allí son cómplices la luz y el agua.

…la fuente sonaba…en el solitario parque, 
la sonora copla borbollante del agua cantora me guió a la fuente. 
La fuente vertía sobre el blanco mármol su monotonía. La fuente cantaba: ¿te recuerda, hermano, un sueño lejano mi canto presente? 
Fue una tarde lenta del lento verano… 

Antonio Machado








Cada fuente es una fantasía, es una imagen para crear poesía, a ras de suelo o rehundida o gallonada como olas del mar.










Huerta real del Generalife por donde entra el agua del río Darro en una coreografía de sonidos, un juego de saltos de surtidores y de remansos.

…Ya sé que tus bellos espejos cantores copiaron antiguos delirios amores: más cuéntame, fuente de lengua encantada, cuéntame mi alegre leyenda olvidada… 

Antonio Machado










Acequias mantenidas vivas desde tiempos pasados; esos patios con mesas de mirtos bordeando estanques, enmarcando reflejos. Distancias de acequias hechas en piedra para llenar aljibes para hacer sonar la Alhambra en surtidores y en tazas; y luego el agua se derrama para que sus caños la escondan.







Fuentes que se le suman fuentes, canales que entran y salen de estancias porticadas y de salas; ciclo que donde comienza se acaba.






…grata la voz del agua…grato a la mano cóncava, el mármol circular de la columna, gratos los finos laberintos del agua, entre los limoneros, grata la música del zéjel, grato el amor y la plegaria…

Borges







21.6.17

PRIMER VIAJE DE MARIGEM SALDELAPURO






¡Hola! Un nuevo periplo de esta sección de viajes nostálgicos. Crónicas blogueras de un primer viaje, esas anécdotas y momentos inolvidables, y esas fotos de antaño. Anécdotas, añoranzas, sueños y confidencias. GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTÁIS PARTICIPANDO!!! De mil amores los comparto.






Todos ellos son geniales compañeros de este mundo virtual si os pica la curiosidad pinchar su nombre y os contarán su viaje.


Nuestra protagonista de hoy es también muy querida y seguida por muchos de vosotros, MARIGEM SALDELAPURO






Su nombre bloguero creo que es en sí un aliciente para conocerla ¿no os parece? Si hay alguien que impresiona con su elocuencia es ella, me la imagino todos los jueves con sus reflexiones radiando su programa “Sal del apuro por Gema”. No hay nadie como ella para salir de la crisis, la margarita siempre se deshojará con el SI, “sí se puede”, y no es un slogan, es una filosofía de vida, ver el lado bueno de las cosas es tan simple, es sencillo como agradecido, y así te lo hace ver.

Marigem, con esa sinceridad que le caracteriza, lo mismo te saca de apuro con recetas de cocina, ideas sobre regalos, secretos de belleza, trucos de familia o reseñas de cine. Cada jueves se levanta con su café y gato en falda, a compartir con nosotros sus reflexiones, y a más de uno nos despierta los sentidos con ese día a día que te lo hace tan cercano, así, como si desayunases con ella. Su blog cumple sus seis años el mes próximo ¡Felicidades! Comenzó con esa energía del positivismo, hacer que las cosas sean más fáciles y de paso, ahorrar y sobrevivir en familia. Convertir cada día en un nuevo viaje que puede ser un paseo o una comida en la playa, porque todo tiene su secreto para saborear el día. Hay recetas especiales para sorprender a la familia a todos y a cada uno (a mí, en particular, me gustan mucho sus recetas vegetarianas) y de las series y pelis que contar; me sorprendió mucho leer sus “roscos de cine”, por cierto, su memoria es admirable para retener nombres y títulos. Y de anécdotas… ya ni hablamos hay unas cuantas curiosas y divertidas, entrañables y filosóficas.

Sus pequeñas cosas que la hacen grande. Visitad su blog y lo comprobaréis.

Esta asturiana, tan familiar como es ella, nos trae un viaje entrañable: De Gijón a su sueño: conocer GRECIA de la mano de su familia. Mucho más que un recuerdo para ella, un regalo de sus padres, quién está y quién se ha ido pero permanece en ella. La imagen del catálogo del viaje dejado por su madre para sorprenderla con las anotaciones escritas a mano y esa imagen con todas las entradas a los museos y los lugares que visitó en Grecia. La nitidez de estas fotos no es lo que importa, son estos detalles los que cuentan y los que trascienden. Disfrutadlo, porque es un regalo de viaje.




Hola Eme. Lo primero mil gracias por darme la oportunidad de compartir aquí mi primer viaje. 

Realmente el que voy a contar no es el primero. En mi familia hemos viajado todo lo que hemos podido, y el primero fue a los 4 años. Luego hicimos viajes por España o Portugal, de Norte a Sur varias veces, incluso viajes de estudios interesantes pero quería contar mi primer viaje en familia al extranjero (descontando Portugal) y mi primer viaje en avión.

Desde pequeña he querido ir a Grecia, me sabía su historia y su mitología de cabo a rabo, era fanática, pero no sé por qué nunca pensé que pudiésemos ir en aquella época.

Recuerdo que yo iba al instituto, era el año 1990 y yo tenía 16 años recién cumplidos. Estaba en la última semana de exámenes, solo me quedaba por saber la nota de un par de asignaturas y se avecinaba un verano libre y feliz.

Uno de los días llegué a casa y encima de una mesita de mármol muy chula -y que me daba miedo porque ahí había descubierto un abrebotellas que me recordaba una travesura- vi un catálogo de viajes, abierto por una página que ofertaba un viaje a Grecia.





Así sin más empecé a leerlo y cuando llevaba un rato mi madre me dice: -¿Qué te parece ese viaje?- Y yo, que era muy eufórica por entonces, respondí más o menos así -¡Mola mucho, es genial, hay excursión a Micenas y hay crucero! ¿Es lo mejor del mundo!- Y mi madre riendo me dice, pues me alegro porque vamos a ir, ya está reservado.

La verdad es que casi ni recuerdo que pensé, pero ayer mismo mi madre me dijo que solo por ver la cara que puse en aquel momento valió la pena el esfuerzo económico que hicieron en mi casa para llevarnos.

Los días antes de marchar yo estaba de los nervios, miraba la maleta casi terminada, grababa para ir practicando con la cámara de vídeo que mis padres habían comprado de sorpresa poco antes y no me lo podía creer. Y el día que pusimos rumbo a Madrid la alegría me desbordaba.

El vuelo salía muy temprano, así que vimos amanecer en el aeropuerto, riéndonos y disfrutando del momento. Y tras una espera que se me hizo eterna, estábamos en el avión.

Aunque con los años he cogido algo de miedo a volar, por entonces me encantaba, no había las normas estrictas que hay ahora y se podía ir a cabina así que me pasé un rato con los pilotos, que me explicaron un montón de cosas.

Cuando llegamos a Atenas nos recibió una señora ola de calor, de hecho hubo muertos y todo, pero a mí no me importaba. ¡Qué emoción sentí al ver  a la chica de la agencia esperándonos en el aeropuerto con el letrerito como en las pelis! Y el trayecto en el autocar desde el aeropuerto hasta el hotel me pareció increíble, iba mirando por la ventanilla y escuchando lo que nos decían con unos nervios...

Ese día no teníamos prevista ninguna excursión así que después de ducharnos (para nada porque al momento estábamos empapados) salimos a pasear y conocer la zona.




Mi madre había elegido un hotel céntrico y eso nos permitió ver bastantes cosas. Disfrutamos de La Plaza de Omonia, de un cambio de guardia muy chulo, vimos la catedral...y de noche cenamos en la terraza del hotel viendo la acrópolis iluminada. Y os juro que me sentía absolutamente feliz, pero feliz con mayúsculas.

Al día siguiente tuvimos excursión a la Acrópolis, y lo disfrutamos mucho, no me decepcionó en absoluto. Y a la bajada mi hermana y yo nos tomamos el mejor zumo de naranja que he probado hasta ahora, me supo a gloria.

Esa tarde también fue libre y nos dedicamos a ir a algunos museos y a ver la catedral, entre otros sitios, además de ir a Monastiraky y Plaka. Y ese día me enamoré perdidamente de esa ciudad en la que conviven lo nuevo y lo viejo, esa explosión de color me atrapó al instante.

No quiero ser pesada y contar lo que hicimos cada día porque os dormiríais, solo diré que uno de los días hicimos una excursión a La Argólida, visitamos Corinto, Micenas y su maravillosa puerta de los leones y como sorpresa y regalo del conductor, la tumba de Agamenón, y a mí se me saltaban las lágrimas. Y probé el yogurt griego con miel, mucho mejor que esos que anuncian.




Por supuesto, la estrella del viaje fue el crucero, visitamos Hydra, Poros y Aegina, tres islas mágicas que no puedo describir. Además, con 16 años todo se vive con otra intensidad, y mi hermana y yo hicimos amigos con los que meses después nos carteábamos, chicos de un viaje de estudios o un chico mexicano que estaba con su familia, todo muy de Vacaciones en el mar.

Y el último día (solo eran 8) nos llevaron a ver una puesta de sol a Cabo Sounión. Allí hicimos un grupo de amigas y amigos y alquilamos unas patinadoras o patinetes de mar, (no sé cómo los llamáis), en las que pasamos la tarde, pedaleando entre los barcos. Y también nos dio tiempo a ver un partido (era la semifinal del mundial de Italia) y toda la gente joven animábamos y celebrábamos las jugadas. Y ya la puesta de sol...enfrente teníamos Asia, me sentía la reina del mundo.

Al día siguiente tuvimos que coger el avión y volver a España. Quedaba todo el verano por delante, recuerdo que fue un muy buen verano pero siempre me quedó un poquito de nostalgia de mis días en Grecia.

Con el tiempo hice muchos más viajes, más vuelos, más cruceros y más excursiones, pero ese lo tengo en un sitio muy especial de mi corazón, era una época muy buena y fue un viaje perfecto.

Muchísimas gracias Eme por la oportunidad, me has hecho recordar muchísimas sensaciones y me gusta plasmarlas aquí, por si en algún momento se me olvidan.


Gracias a ti Gema, siempre. No conozco Grecia, pero esas islas ya me cautivan desde hace tiempo y sin conocerlas, tal vez una premonición ¿no crees?





Acrópolis adiós
Este viento viene del mar
Y el verano que ya está aquí.
La estación que pasa y mi recuerdo que llega.
Efímero como esas rosas blancas de Atenas
 que permanecerán en mi memoria.
Soñada siempre y amada por unos días.
Adiós Acrópolis, adiós.




¡¡¡Un abrazo para todos, y en especial para Gema!!!

(Por cierto, hoy nos trae en su blog sus recetas de brochetas de bolitas de patata y queso, canapés de ensaladilla, mariquita, aperitivos veganos, trufas de queso, cucharas comestibles,…)