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21.6.17

PRIMER VIAJE DE MARIGEM SALDELAPURO






¡Hola! Un nuevo periplo de esta sección de viajes nostálgicos. Crónicas blogueras de un primer viaje, esas anécdotas y momentos inolvidables, y esas fotos de antaño. Anécdotas, añoranzas, sueños y confidencias. GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTÁIS PARTICIPANDO!!! De mil amores los comparto.






Todos ellos son geniales compañeros de este mundo virtual si os pica la curiosidad pinchar su nombre y os contarán su viaje.


Nuestra protagonista de hoy es también muy querida y seguida por muchos de vosotros, MARIGEM SALDELAPURO






Su nombre bloguero creo que es en sí un aliciente para conocerla ¿no os parece? Si hay alguien que impresiona con su elocuencia es ella, me la imagino todos los jueves con sus reflexiones radiando su programa “Sal del apuro por Gema”. No hay nadie como ella para salir de la crisis, la margarita siempre se deshojará con el SI, “sí se puede”, y no es un slogan, es una filosofía de vida, ver el lado bueno de las cosas es tan simple, es sencillo como agradecido, y así te lo hace ver.

Marigem, con esa sinceridad que le caracteriza, lo mismo te saca de apuro con recetas de cocina, ideas sobre regalos, secretos de belleza, trucos de familia o reseñas de cine. Cada jueves se levanta con su café y gato en falda, a compartir con nosotros sus reflexiones, y a más de uno nos despierta los sentidos con ese día a día que te lo hace tan cercano, así, como si desayunases con ella. Su blog cumple sus seis años el mes próximo ¡Felicidades! Comenzó con esa energía del positivismo, hacer que las cosas sean más fáciles y de paso, ahorrar y sobrevivir en familia. Convertir cada día en un nuevo viaje que puede ser un paseo o una comida en la playa, porque todo tiene su secreto para saborear el día. Hay recetas especiales para sorprender a la familia a todos y a cada uno (a mí, en particular, me gustan mucho sus recetas vegetarianas) y de las series y pelis que contar; me sorprendió mucho leer sus “roscos de cine”, por cierto, su memoria es admirable para retener nombres y títulos. Y de anécdotas… ya ni hablamos hay unas cuantas curiosas y divertidas, entrañables y filosóficas.

Sus pequeñas cosas que la hacen grande. Visitad su blog y lo comprobaréis.

Esta asturiana, tan familiar como es ella, nos trae un viaje entrañable: De Gijón a su sueño: conocer GRECIA de la mano de su familia. Mucho más que un recuerdo para ella, un regalo de sus padres, quién está y quién se ha ido pero permanece en ella. La imagen del catálogo del viaje dejado por su madre para sorprenderla con las anotaciones escritas a mano y esa imagen con todas las entradas a los museos y los lugares que visitó en Grecia. La nitidez de estas fotos no es lo que importa, son estos detalles los que cuentan y los que trascienden. Disfrutadlo, porque es un regalo de viaje.




Hola Eme. Lo primero mil gracias por darme la oportunidad de compartir aquí mi primer viaje. 

Realmente el que voy a contar no es el primero. En mi familia hemos viajado todo lo que hemos podido, y el primero fue a los 4 años. Luego hicimos viajes por España o Portugal, de Norte a Sur varias veces, incluso viajes de estudios interesantes pero quería contar mi primer viaje en familia al extranjero (descontando Portugal) y mi primer viaje en avión.

Desde pequeña he querido ir a Grecia, me sabía su historia y su mitología de cabo a rabo, era fanática, pero no sé por qué nunca pensé que pudiésemos ir en aquella época.

Recuerdo que yo iba al instituto, era el año 1990 y yo tenía 16 años recién cumplidos. Estaba en la última semana de exámenes, solo me quedaba por saber la nota de un par de asignaturas y se avecinaba un verano libre y feliz.

Uno de los días llegué a casa y encima de una mesita de mármol muy chula -y que me daba miedo porque ahí había descubierto un abrebotellas que me recordaba una travesura- vi un catálogo de viajes, abierto por una página que ofertaba un viaje a Grecia.





Así sin más empecé a leerlo y cuando llevaba un rato mi madre me dice: -¿Qué te parece ese viaje?- Y yo, que era muy eufórica por entonces, respondí más o menos así -¡Mola mucho, es genial, hay excursión a Micenas y hay crucero! ¿Es lo mejor del mundo!- Y mi madre riendo me dice, pues me alegro porque vamos a ir, ya está reservado.

La verdad es que casi ni recuerdo que pensé, pero ayer mismo mi madre me dijo que solo por ver la cara que puse en aquel momento valió la pena el esfuerzo económico que hicieron en mi casa para llevarnos.

Los días antes de marchar yo estaba de los nervios, miraba la maleta casi terminada, grababa para ir practicando con la cámara de vídeo que mis padres habían comprado de sorpresa poco antes y no me lo podía creer. Y el día que pusimos rumbo a Madrid la alegría me desbordaba.

El vuelo salía muy temprano, así que vimos amanecer en el aeropuerto, riéndonos y disfrutando del momento. Y tras una espera que se me hizo eterna, estábamos en el avión.

Aunque con los años he cogido algo de miedo a volar, por entonces me encantaba, no había las normas estrictas que hay ahora y se podía ir a cabina así que me pasé un rato con los pilotos, que me explicaron un montón de cosas.

Cuando llegamos a Atenas nos recibió una señora ola de calor, de hecho hubo muertos y todo, pero a mí no me importaba. ¡Qué emoción sentí al ver  a la chica de la agencia esperándonos en el aeropuerto con el letrerito como en las pelis! Y el trayecto en el autocar desde el aeropuerto hasta el hotel me pareció increíble, iba mirando por la ventanilla y escuchando lo que nos decían con unos nervios...

Ese día no teníamos prevista ninguna excursión así que después de ducharnos (para nada porque al momento estábamos empapados) salimos a pasear y conocer la zona.




Mi madre había elegido un hotel céntrico y eso nos permitió ver bastantes cosas. Disfrutamos de La Plaza de Omonia, de un cambio de guardia muy chulo, vimos la catedral...y de noche cenamos en la terraza del hotel viendo la acrópolis iluminada. Y os juro que me sentía absolutamente feliz, pero feliz con mayúsculas.

Al día siguiente tuvimos excursión a la Acrópolis, y lo disfrutamos mucho, no me decepcionó en absoluto. Y a la bajada mi hermana y yo nos tomamos el mejor zumo de naranja que he probado hasta ahora, me supo a gloria.

Esa tarde también fue libre y nos dedicamos a ir a algunos museos y a ver la catedral, entre otros sitios, además de ir a Monastiraky y Plaka. Y ese día me enamoré perdidamente de esa ciudad en la que conviven lo nuevo y lo viejo, esa explosión de color me atrapó al instante.

No quiero ser pesada y contar lo que hicimos cada día porque os dormiríais, solo diré que uno de los días hicimos una excursión a La Argólida, visitamos Corinto, Micenas y su maravillosa puerta de los leones y como sorpresa y regalo del conductor, la tumba de Agamenón, y a mí se me saltaban las lágrimas. Y probé el yogurt griego con miel, mucho mejor que esos que anuncian.




Por supuesto, la estrella del viaje fue el crucero, visitamos Hydra, Poros y Aegina, tres islas mágicas que no puedo describir. Además, con 16 años todo se vive con otra intensidad, y mi hermana y yo hicimos amigos con los que meses después nos carteábamos, chicos de un viaje de estudios o un chico mexicano que estaba con su familia, todo muy de Vacaciones en el mar.

Y el último día (solo eran 8) nos llevaron a ver una puesta de sol a Cabo Sounión. Allí hicimos un grupo de amigas y amigos y alquilamos unas patinadoras o patinetes de mar, (no sé cómo los llamáis), en las que pasamos la tarde, pedaleando entre los barcos. Y también nos dio tiempo a ver un partido (era la semifinal del mundial de Italia) y toda la gente joven animábamos y celebrábamos las jugadas. Y ya la puesta de sol...enfrente teníamos Asia, me sentía la reina del mundo.

Al día siguiente tuvimos que coger el avión y volver a España. Quedaba todo el verano por delante, recuerdo que fue un muy buen verano pero siempre me quedó un poquito de nostalgia de mis días en Grecia.

Con el tiempo hice muchos más viajes, más vuelos, más cruceros y más excursiones, pero ese lo tengo en un sitio muy especial de mi corazón, era una época muy buena y fue un viaje perfecto.

Muchísimas gracias Eme por la oportunidad, me has hecho recordar muchísimas sensaciones y me gusta plasmarlas aquí, por si en algún momento se me olvidan.


Gracias a ti Gema, siempre. No conozco Grecia, pero esas islas ya me cautivan desde hace tiempo y sin conocerlas, tal vez una premonición ¿no crees?





Acrópolis adiós
Este viento viene del mar
Y el verano que ya está aquí.
La estación que pasa y mi recuerdo que llega.
Efímero como esas rosas blancas de Atenas
 que permanecerán en mi memoria.
Soñada siempre y amada por unos días.
Adiós Acrópolis, adiós.




¡¡¡Un abrazo para todos, y en especial para Gema!!!

(Por cierto, hoy nos trae en su blog sus recetas de brochetas de bolitas de patata y queso, canapés de ensaladilla, mariquita, aperitivos veganos, trufas de queso, cucharas comestibles,…)