15.7.18

SOPA DE GANSO EN GRANADA ¡QUÉ HISTORIA!







Que Granada aparezca en una película de los hermanos Marx parece algo insólito, pero mucho más insólito que sea un pueblo de Granada. Considerados los cuatro jinetes del apocalipsis de la carcajada están haciendo de las suyas en Loja, sí, como os lo cuento.
Recientemente y por casualidad, tuve la oportunidad de visitar esta localidad al encuentro de una compañera de profesión. Ella nos acompañó a conocer varios rincones de Loja, y sabiendo cómo me gustan los miradores pues subimos a uno de ellos, quizás el más conocido en el pueblo. Cual fue mi sorpresa encontrarme allí con ¡¡Groucho, Harpo y Chico!!, y que pena, no estaba Zeppo, alguien se había olvidado de avisarle. Allí asomados, estos tres alocados haciendo diabluras sobre la barandilla.








Y en Loja, un pueblo de la parte occidental granadina, ¿Y qué tiene que ver con la realidad caótica de estos cuatro hermanos? Toñi, mi amiga, me había dicho que el mirador se llamaba Sylvania. Y empecé a relacionar que ese nombre me sonaba ¿Sylvania, Sylvania? ¿Loja, Sylvania? Claro, “Sopa de ganso” ¡¡¡Loja en la surrealista película Sopa de Ganso!!! Increíble pero cierto. De ahí que esta entrada es muy peculiar, si la anterior fue de puentes y encuentros y escenas de cine, pues esta publicación va a estar más centrada en anécdotas y curiosidades de esta película y este grupo de actorazos, destacando un poco más al bigotudo de Groucho y sus ocurrencias, el presidente en el film. Al final os cuento una leyenda que podría justificar la imagen de Loja en la película.







Sopa de Ganso es una película de 1933, ochenta y cinco años que han pasado en este presente y seis años antes del pasado para que estallase la segunda guerra mundial. El hecho de situarla en el tiempo tiene su porqué y ahora lo veréis. Sopa de Ganso es de esas obras que se atreven a hacerse en contra de las reglas establecidas. Considerados ellos, sus protagonistas, unos locos capaces de ridiculizar a cualquiera, nunca han estado fuera de órbita aunque en aquellos tiempos la gente lo creyera así. Curiosamente la película es una sátira de la condición de la política y la guerra. A mí me ha resultado muy interesante verla, bueno, bueno... Ya os cuento. Las escenas y los diálogos van a una velocidad de vértigo, casi se acerca más a un ataque de epilepsia, para enterarte del chiste tienes que parar la imagen y volver hacia atrás y no perder detalle y yo más, que soy muy mala para pillarlos.
Groucho Marx en la película es un político elegido a dedo por una millonaria que lo pone al frente como presidente del estado de Fridonia (Freedonia). Un gobierno muy autoritario, un tirano vamos, impidiendo que intervengan otros y controlándolo todo. Esa imagen de holgazán e ignorante os puede resultar familiar:
–Claro que lo entiendo, incluso un niño de cuatro años podría entenderlo, ¡¡traigan a un niño de cuatro años!!, a mí esto me parece chino– dice Groucho con su ridículo y exagerado bigote pintado (que no desentona con tantas exageraciones que tiene la película).


¿Y si alzamos los impuestos? – dice el ministro.
–¿Y si alzamos la alfombra – pregunta Groucho?
–¡Tenemos que alzar los impuestos! – insiste el ministro
–Tiene razón tenemos que alzar los impuestos para poder pagar la alfombra– confirma Groucho.





Sopa de ganso es una apología a la insensatez política, hay muy poca diplomacia y sí mucho de egoísmo e imperialismo. La guerra es un negocio en donde caen todos los ignorantes. Hay una imagen de Fridonia donde los habitantes reciben felices cantando la declaración de guerra de su gobierno. Y es que Fridonia entrará en guerra con su vecina Sylvania ¿Tal vez Fridonia es un lugar remoto o ilusorio? Pues no. Mira por donde, en el Estado de Nueva York hay una ciudad con este nombre. Al parecer la ciudad se quejó de que apareciera su nombre en la película, perjudicaría a su imagen, y pidió que se retirara. Los hermanos Marx respondieron a su ayuntamiento diciendo que cambiasen el nombre a la ciudad, porque dañaría la imagen de la película. Elocuentes ellos. Curiosamente ahora me viene a la cabeza el país de Tabarnia, pero esto es otra historia. Después de esta peli, Groucho y su conciencia política fueron considerados por Nixon enemigos públicos. ¿Sylvania, Fridonia, Tabarnia?¿Enemigos?  Se destaca en Sopa de ganso la torpeza, el sarcasmo de una coyuntura histórica plagada de guerras y tiranos con ese humor marxiano. Guión, guión no hay mucho, la verdad sea dicha, eso sí las ocurrencias se suceden, parece un carrusel de chistes; esos discursos de juegos de palabras disparatadas y algunas intraducibles. A todo esto, entre actos, actuaciones, sí, se suceden actuaciones musicales y cantos sin previo aviso. Nos vienen a decir que los políticos son unos inútiles, unos aprovechados, cualquier granuja con ambiciones puede hacer carrera usando sus armas de seducción (algunos ni eso) para saltarse luego a la torera leyes e instituciones. Asimismo, hay dobles sentidos en los diálogos, si eres capaz de seguirlos claro, con alusiones sexuales ¡qué horror en esos años treinta! Claro fueron censuradas, vamos igual que el Facebook con los desnudos, pero en el ¡2018! Eso es para que quede constancia.
Una escena memorable es la del espejo inexistente. Harpo y Groucho están extraordinarios (os dejo el vídeo); o la escena de un dormitorio donde hay tirados en el suelo unos zapatos de hombre, otros de mujer y cuatro herraduras, tras esto se ve a Harpo durmiendo en la cama con un caballo. Hilarante comedia.


Ahora paso a contaros la historia, el porqué de aparecer Loja en esta película de los hermanos Marx.
Al parecer un lojeño, de loja claro está, músico y fascinado por el cinemascope emigró a Estados Unidos en 1930, un valiente en esos tiempos ¿no creéis? Dicen las malas lenguas que su marcha fue debida a un descalabro amoroso y un ruinoso negocio de fotografía, quién sabe. Manuel Marín, este vecino, empezó a trabajar, hacía encargos en Hollywood en esa época de gran apogeo cinematográficp; allí empezó relaciones con una secretaria de producción, Leonor Quirós; encandilado nuevamente, pero la mala suerte en amores le seguía al otro lado del charco. Su novia es “acosada” por un alto ejecutivo de la Paramount (una epidemia que se ha extendido hasta 2018, casos tristes todavía que aún nos toca vivir y conocer) y por no perder su empleo ambos, tuvieron que dejar la relación. Por supuesto él siguió moviéndose por los estudios y en una de estas conoció a Harpo, nuestro mudo fantástico de los hermanos Marx y se inició una amistad, vamos se puede decir que les unió el arpa, Harpo, arpa... Estaban grabando “Sopa de ganso” y el mudo, Adolp Marx, no perdón, Arthur Marx (se cambió el nombre cosa evidente siendo judío) ayudó a Manolo. Groucho lo nombra jefe de plató de exteriores, curioso cuando toda la película se realiza en estudio, pero en esas que le pide que busque y sitúe el ficticio país de Sylvania en Europa y ¿adivináis que panorámica eligió? Cuentan además que Manolo se casó finalmente con Leonor y siguió trabajando para los Hermanos Marx.

Loja 1933

Loja 2018


Ahora os dejo el trailer de la película.



Y hasta aquí amigos. Supercurioso todo ¿verdad? Ya me contáis que os ha parecido esta entrada. Un abrazo