10.11.14

LA AXARQUÍA, AXARCO Y PASA







Estamos es la comarca de los pueblos blancos, esos tan bonitos, los de la costa oriental malagueña. Una comarca muy cercana al mar y a las sierra; que tiene todos sus pueblos salpicados entre lomas y valles, moteadas sus lomas de cultivos subtropicales, cítricos y viñas.






Más de una quincena de pueblos y cortijadas pintando de blanco las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. ¿Por qué me llama la atención? Es una comarca muy interesante para un viajero y con una curiosidad: que posee una moneda propia desde 1988. 

Axarco, Foto de archivo

Una moneda que fue inspirada en la historia musulmana de estas tierras. Al parecer existió otra moneda entre 1480 y 90 que circuló en la comarca. Dada en gracia por el Emir de Granada, El Zagal, la hizo acuñar para la gente de estos lugares de La Axarquía por las victorias de entonces frente a los Reyes Católicos.

En el siglo XX el axarco, que es como se llama, se acuña por iniciativa privada para unificar y darle más identidad a esta región. Tendría sus unidades monetarias (axarquillo, miajaxarquín y billete) con la imagen en una de sus caras del médico y botánico malagueño Aben El Beithar y en la otra un racimo de uvas y el sol. Con su peso en plata de unos 20 gramos, que equivaldría a unos 20 euros.

Algunos pueblos la llegaron a poner en circulación aunque ahora tiene su uso muy limitado, quedando sólo en manos de coleccionistas.




Estas localidades además de compartir historia y moneda, lo hacen también con las costumbres y la cultura y es la tierra actual del cultivo de la uva moscatel.

En las pendientes de las laderas de los montes se ven las cepas de uvas y los cortijos con lagares y secaderos de pasas.





La pasa de Málaga, mayormente de variedad de Alejandría, tiene su denominación de origen y la mayor producción se dan estos parajes.

La primera vez que vi estos secaderos me asombró como esta costumbre ancestral se conservaba y sobre todo los paseros. Situados en la inclinación hacia el sol es una nota paisajística llamativa. Los secaderos tienen esa orientación y pendiente para que la deshidratación de la uva se realice de la forma más adecuada para que no pierda su calidad.



Secaderos. Foto archivo

Uva moscatel preparada para secar. Archivo

La uva se recoge en verano de la viña y se va secando sobre el secadero. Una vez lista se cortan con unas tijeras especiales una a una o dejando pequeños racimos. Es un trabajo muy artesanal, manual, que requiere de muchos cuidados y mano de obra familiar.





Para terminar, no puedo olvidar un detalle de la arquitectura. Estos pueblos tienen la particularidad de su conservación; al ser herencia musulmana son pueblos encalados con calles muy pendientes.






El pueblo que recojo en las fotos es Almáchar conocido, entre otras cosas, por sus pasas y su vino moscatel. Tiene un casco antiguo bien conservado con calles, callejuelas, muy estrechas que solo una moto puede pasar. Una encrucijada, vamos, digna de patear.













Son localidades que se visitan también por la apuesta del embellecimiento en los rincones del casco viejo: flores, plantas y sobre todo, los rótulos de calles y las fuentes con cerámica pintada.










Es muy agradable pasear por estos lugares aunque haya que estar en forma para subir y bajar cuestas; pero descubrir recovecos es un gustazo y merece la pena, y ya no digamos conocer las peculiaridades de la historia.