29.1.18

LA FLORACIÓN DE LOS ALMENDROS





La Contraviesa es una comarca desconocida y hoy os hago entrega de estas estampas floridas entre Sierra Nevada y el mar Mediterráneo de la costa granadina. 







Ya están sus flores aquí, con las primeras nieves de este invierno.
No puedes pasar de largo sin detener la mirada en este árbol rústicamente hermoso.

Se le llama la novia de las montañas, por ese vestido hermoso, el más breve, el que solo dura un par de semanas. Un tejido de seda blanca y rosada que cubre las vertientes alomadas entre sierra y mar. 






Pero no es invierno, es primavera, siempre es primavera cuando florecen los almendros. 







Cómo podría retrasar la caída de sus flores, dejar sus pétalos clavados en las ramas. 
Cómo poder contemplar este maravilloso espectáculo unos días más.







El néctar y el polen pesan en el aire, es un momento que embriaga. Nueve meses de gestación y pronto podremos comer la rica almendra, la mandorla de los árabes, la Ha-migdala de los sirios.







Huele a miel, ese olor que te acompaña por senderos y bancales que matiza de dulzura el camino que baja por los barrancos.







Maravilloso cuadro pintado por la mano más hermosa, la de Natura.





26.1.18

FUEGO Y ARTE






Hola a todos, esta vez traigo un homenaje a las fiestas por excelencia de Valencia: las Fallas. Un arte que tarda en realizarse un año, después se expone al aire libre durante una semana para luego desaparecer en cuestión de minutos por el fuego. 

El año pasado tuve la suerte de vivir esta fiesta y contemplar estas maravillas. Centenares de fallas por las calles de esta ciudad expuestas con esa virtuosidad de sus artistas y creadores. El último día pude ver como una de ellas desaparecía en una gran hoguera. Difícil de describir estos últimos momentos, ver como una obra de arte de estas dimensiones desaparece devorada por las llamas; se vive una tristeza grande. Ahora que os cuento esto, y después de conocer la historia de las fallas, comprendo como en los falleros esa pena da paso al sueño y a la ilusión; en ese instante que desaparece la falla, un nuevo proyecto comienza para el próximo año.









¿Os imagináis? Esas figuras están hechas con poliespam (corcho blanco), vamos poliestireno expandido para ser más precisa, y luego ese corcho va colocado en láminas montadas como piezas de puzzle en tres dimensiones para darle movilidad, después van modeladas y luego primorosamente pintadas. Son verdadera obras de arte en su conjunto consiguiendo unas magnitudes colosales. Cada falla es un ensamblaje de multitud de figuras hechas con esa técnica; las hay mas grandes, gigantescas, y otras más pequeñas adheridas a escala de pequeñas miniaturas, tan delicadas y detalladas como las grandes. Algunas de estas figuras tienen llamativas expresiones, parece salir de ellas sentimientos; en general, las actitudes están muy conseguidas, por no hablar ya de esa sensación de movimiento de las que os hablaba antes.





Estos monumentos falleros tienes su historia y su reconocimiento mundial: son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco por la creatividad derrochada en este arte y la incidencia de oficios que intervienen para llevar a cabo esta fiesta valenciana. 








Cuando las ves expuestas por los diferentes rincones de la ciudad piensas ¿y esta maravilla va a ser quemada? pero es así, es ésta la tradición, con ese fin se hacen: para consagrarlas al fuego en la “cremá”. Quien haya vivido esta experiencia, como yo, nunca la va a olvidar. Por esta razón la comparto con vosotros. 




Si visitas Valencia fuera de estas fechas, puedes ver algunas de estas figuras,  “ninots”, que se han indultado del fuego y se exponen en el Museo fallero. Son figuras que pertenecen a fallas y se han rescatado por votación del público y vecinos para que no sean quemadas. Este año ha sido una escena que representa una entrañable escena de una madre con su hijo vendiendo pescado en un puesto del Mercado Central de Valencia, por cierto, dicen que el más grande de Europa de productos frescos y que además este año pasado cumplió 100 años.




Mercado de Valencia


Como fiesta, las Fallas tienen la otra cara: más de 900.000 turistas que han visitado la ciudad por estas fechas en una semana de víspera de San José, marzo del 14 al 19. Una aglomeración que tapona calles; todos juntitos como hormigas en carriles, llevados por la inercia de la muchedumbre y colapsando esas calles y los barrios en dirección a cada falla. Algunos momentos son agobiantes para llegar a las fallas, sobre todo los últimos días, porque a lo mejor las fallas nominadas a premios están en pequeñas plazas y con tanta gente es complicado acceder. 







De todas formas son espectaculares estas “esculturas falleras”, unos trabajos que ocupan todo el espacio entre los edificios. Cuando consigues ver la obra, es impresionante la cantidad de detalles que puedes disfrutar en ella, entonces se acaba la tensión, la contemplas y luego piensas ¿Cómo consiguen montar esto? Miras donde las han ubicado y te preguntas ¿cómo consiguen que no ardan las casas de alrededor? y ahí radica este arte y el trabajo de los profesionales para que la noche de la cremá sea mágica en la ciudad. La última noche es apoteósica, una oda al fuego con palabras mayúsculas. 






Primero arden las fallas infantiles y a medianoche las fallas grandes. El primer premio del jurado y la falla de la Plaza del Ayuntamiento se quemarán más tarde. Nosotros elegimos una que nos encantó, ubicada en una pequeña plaza cerca del río desde donde veíamos también los fuegos artificiales iluminando el cielo. 



Ahí estoy, que falla más espectacular


El rojo y los destellos de luces de colores y el humo, todo en apenas unos minutos. Es algo indescriptible, el crepitar del fuego, las cenizas y, sobre todo, ese color rojo ¡Qué experiencia!






El trabajo fallero dura todo el año y cuando las fallas se queman, justo en ese momento los artistas están pensando en la falla para el próximo año, incluso tienen pensado el tema y los motivos de su obra. Estos motivos son muy variados: desde personajes populares, políticos, personajes satirizados, o personajes de cuentos, de fantasía, del mundo del teatro... Hay ninots que aluden problemas sociales o escenas de matrimonios, eróticas o familiares.






Todos los días, a mediodía en la plaza del Ayuntamiento, se lleva a cabo “la mascletá”, pólvora y ruido para que te salte el corazón. Las calles ahuecan el sonido y es impresionante escucharlo a la vez que ensordecedor. 





Y los días 17 y 18 las comisiones falleras rinden homenaje en la Plaza de la Virgen a la patrona de la ciudad: la Virgen de los Desamparados. Otro motivo para disfrutar esta fiesta. Ver ese derroche de colorido en los preciosos trajes típicos valencianos llenos de brocados y detalles, y esas ofrendas florales, parte de ellas para rellenar el manto de la virgen, claveles blancos y rojos.








Hay un gremio fallero, maestros de este arte, un arte que va pasando de generación en generación, al igual que el lucimiento de los trajes, de madres a hijas. Se calcula que puede haber en Valencia más de 200 talleres que emplean a más de 700 personas. Los encargos se realizan con muchísimo tiempo y el precio puede rondar entre, 2.000, las más sencillas, a 15.000 y hasta 300.000 euros cuando son muy, muy especiales.




Esta fiesta simboliza la llegada de la primavera, la purificación y el rejuvenecimiento de la actividad social de la comunidad. El origen de las fiestas de las Fallas al parecer, se remonta a 1700 en una tradición de los carpinteros de la ciudad; en vísperas de su patrón, San José, se quemaban frente a sus talleres, en plazas y calles públicas, los trastos inservibles con artilugios de madera que empleaban para elevar los candiles y prenderles fuego.


1906. Falla ganadora

Con el tiempo se transformaron las fallas, evolucionaron a figuras con sentido crítico e irónico, mostrando escenas que reproducían hechos sociales censurables, como si fuera una escena teatral. Figuras a las que le ponían ropa real e iban con máscaras de cartón y todo el conjunto sobre tarimas de madera.





En 1870 estos festejos populares, junto con el carnaval, fueron perseguidos; pero los movimientos en defensa de estas tradiciones típicas hicieron que se reconocieran y además, concursaran otorgándoles premios. Los vecinos de los barrios competían y fue entonces cuando se dio lugar al nacimiento de la falla artística, donde no desaparece la crítica en su totalidad, pero si se destaca mucho la estética. Obras de arte maravillosas como podéis ver. 




En 1901 fue el propio ayuntamiento quién otorgó los primeros premios municipales a las mejores fallas. A partir de entonces, las fallas son consideradas la fiesta mayor de la Comunitat valenciana. Hoy día la organización, el número de fallas, la fiesta, el derroche de vistosidad en trajes y flores, todo, todo, es digno de admiración por todo el trabajo que lleva detrás los talleres de las diferentes artes falleras: pintores, escultores, carpinteros; y modistas y sastres, con esos vistosos trajes.




Os cuento como otra curiosidad que el ritual del fuego viene de tiempos inmemorables. En muchos lugares de Europa, Asia y África se celebra el equinoccio y el solsticio, la llegada de las estaciones del año, encendiendo hogueras. Una tradición que bien puede venir de los celtas, pero que la iglesia ante la posibilidad de suprimir estas populares tradiciones en muchos lugares de España, ella decidió absorberlas y dedicarlas a los santos; como el solsticio de verano que se relaciona con San Juan y el equinoccio de primavera con la festividad de San José.

Puede estar también relacionado con las fallas otra vieja tradición europea anterior al cristianismo que construye monigotes representando personajes no gratos, peleles satíricos que se cuelgan con cuerdas y se queman entre el tercer día de Cuaresma y el sábado de Gloria. La finalidad era censurar claro.






La indumentaria tradicional valenciana es digna también de elogio, como ya os he contado y podéis ver. En 1920 la mujer empieza a tener protagonismo visible en las fallas y comienza a representar a estas fiestas, se convierte en otro bello ornamento festivo. 





El primer traje que se lució fue copiado del traje de labradora valenciana (trabajadora de la huerta valenciana). Éste fue la base de muchos otros que utilizaron después las falleras más condicionados por estereotipos y modas. Los cargos honoríficos festivos de reinas falleras, bellezas falleras y falleras mayores supusieron implantar una indumentaria específica para cada una de ellas.





Los trajes, por tanto, se pueden ver con más elegancia o los que son más contemporáneos en función del acto: exaltación de la fallera mayor, la ofrenda floral, la crida (el pregón)En el caso de los hombres la historia ha evolucionado de forma diferente.




Los hombres comenzaron con ropa de calle normal, traje de chaqueta y corbata y es en 1954 cuando aparece el traje de fallero inventado por la Junta Central Fallera. Un uniforme negro, llamado de labrador de gala,(que apenas se usa ya) y que después empezó a cambiar por otros con más colorido.





Y hasta aquí este homenaje a las fallas de Valencia y un cariñoso recuerdo a esas compañeras y compañeros de esta red virtual que viven en esta Comunitat valenciana. Un abrazo a todos, espero que os haya gustado.


"Este post està fet amb molt d'afecte, un abraç"