10.4.16

PUENTES Y ENCUENTROS. BILBAO, BRUJAS, PRAGA






Esta es mi segunda entrada de puentes y encuentros. La primera fue con las ciudades de París, Budapest y Toledo.

Como conté entonces son los puentes de las ciudades que he visitado y que me han cautivado. Pienso que hacen posible el hecho mismo de la ciudad, marcan su historia, su cultura y además, son tan diferentes que da gusto descubrirlos.



Son formas, reflejos y son luz. Verlos a cualquier hora es un momento inolvidable del viaje y, sobre todo, cuando se iluminan cayendo el atardecer.

Sea bridge, brug, brück o pont, ponte. El puente tiene la función de acercar, interconectar y poner en contacto a gentes y lugares. Son verdaderos símbolos de unión y comunicación.

El cine los ha convertido en escenarios para recordar. Han quedado inmortalizados con parejas maravillosas, que pasean, se encuentran y se enamoran….




BILBAO

Esta ciudad me sorprendió. Me habían contado que era una ciudad gris, industrial. Tal vez fuera realmente así pero ahora ya es otra, al menos lo que yo vi de ella. Se ha revitalizado estéticamente y esto se ve muy bien en sus puentes.

Toda la ría del Nervión está vertebrada por puentes.


 


De orilla a orilla la cruza el puente vanguardista de Zubi Zuri como si de un esqueleto de ballena se tratara. Una pasarela arqueada de acero y hormigón blanco y vidrios moldeados, es muy llamativa. Cuando la cruzas vas pisando por una calzada de metacrilato, parte de ella tapada con moqueta de rizo de vinilo, digo yo que para evitar resbalones.


Me gusta mucho su silueta, sobre todo con el fondo de volúmenes cúbicos de la arquitectura moderna.





Hay otro puente muy cerca, el de la Salve. Muy llamativo, con su color verde y sus arcos rojos. No había visto nada parecido. Tiene un  sistema de tirantes y un tablero metálico que contrasta con todo lo que le rodea y sobre todo, con el Museo de Guggenheim que está junto a él y además con un acceso al mismo. El conjunto de puente y museo sorprende. 


Hay otro puente junto al museo, también moderno, con acero y madera tropical que une el paseo de la ribera de Abandoibarra con la Avenida de las Universidades. Se trata de la Pasarela Arrupe en honor a un jesuita bilbaíno. Parece la cubierta de un barco. Para nosotros fue la entrada hacia el museo.




Desde aquí se ve también el puente Deusto, un viejo puente que se inspira en los puentes levadizos de Chicago. Una estructura diseñada para el paso de buques que entonces transitaban por esta parte de la ría.


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Esta es una muestra de los contraste de estructuras de puentes que una ciudad puede llegar a tener y que no deja a nadie indiferente.

Bilbao es una ciudad vieja, con un espíritu renovado, si pienso en una película puede ser la de un maduro músico publicitario que pasa por un mal momento profesional y personal, Dustin Hoffman. 


 


La orilla del Paseo de la ribera le va a transformar en un momento importante de su vida. No pasea solo, junto a él hay una mujer que ha conocido, Emma Thompson, ella era una solitaria que en una de estas orillas recibía sus clases de lectura. Nunca es tarde para enamorarse.



BRUJAS


Una ciudad preciosa, medieval, y además una reliquia muy bien conservada. Reconstruida al estilo neogótico conserva todo el encanto de sus canales y sus puentes de piedra, es una pequeña Venecia.



Recibe este nombre precisamente por los puentes, ya que en noruego antiguo Bryggia significa puentes, muelles y en el idioma flamenco brug es puente, brugges en plural. Brugges, Brujas, bueno más o menos parecido.

Los puentes que más me llamaron la atención no fue precisamente por su estructura sino más bien por el enclave en donde están. El puente medieval Bonifazius está junto a la iglesia de Nuestra Señora y es un pequeño rincón muy agradecido de fotografiar.



En el muelle de la corona de rosas está el patrón de los puentes, el Nepomuceno, nombre del cura confesor de la reina en Praga y forma parte de uno de los rincones más fotografiados de Brujas, en un recodo de uno de los principales canales de la ciudad.



Otro de los rincones entrañables y bonitos que más recuerdo fue el “lago del amor”, el Minnewater. Parece una imagen de cuento de los de antes. Al parecer fue un antiguo embarcadero en el medievo de navíos entre Brujas y Gante. Está junto al Beaterio, un lugar de silencio y recogimiento y fuente de inspiración para soñadores y enamorados.







Es una ciudad preciosa para verla antes del atardecer, Before sunset, para que se conozcan Richard Linklater y Ethan Hawke y que pasen una noche inolvidable paseando por estos canales que recordaran toda la vida.


PRAGA

La capital de Bohemia es de mis preferidas y a la que me gustaría volver con más tiempo del que entonces tuve. Tiene también muchos puentes sobre el río Moldava.


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El más conocido es el puente gótico de San Carlos, es de los puentes legendarios más visitados que he visto. Comunica la ciudad vieja con el barrio de Malá Strana, la ciudad pequeña donde está el castillo. 




Lo que más me llamó la atención de este puente fueron las estatuas y las torres ornamentadas en los extremos. Es un puente diseñado para el paso de los reyes y se nota.



Es de piedra gris oscura que contrasta bastante con los colores llamativos de la ciudad. Unas 30 estatuas de santos de estilo barroco están en los pilares del puente viendo como pintores, músicos, artesanos, comerciantes y turistas se reparten y recorren por todo él.

Tal vez la estatua más fotografiada sea la de S. Juan Nepomuceno, patrón de Bohemia. Un santo ajusticiado por Wenceslao IV y lanzado al río Moldava, al parecer era confesor de la reina y no le soltaba prenda de sus secretos al rey. Hay una tradición que los turistas no se pierden, por eso de cumplir deseos, y es poner la mano sobre el relieve que está a los pies del santo o bien sobre la cruz arzobispal de latón en el punto exacto donde el santo fue lanzado al río.


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 En esta ocasión no he podido evitar imaginarme a Daniel Auteuil, un lanzador de cuchillos, en el puente salvando la vida inestable de Adéle cuando está a punto de arrojarse al Modava para suicidarse.




Trágicos y románticos a la vez, así son los puentes.

Más puentes  y encuentros en: 

                                                       París, Budapest y Toledo

                                                Amsterdam, Carcasona, Córdoba 

6.4.16

LA ORGULLOSA EIFFEL


SOY 


LA GRAN DAMA DE HIERRO

No sé si seré el icono cultural más visto, pero sí sé que soy la estructura construida más famosa donde la ingeniería y la arquitectura se dieron la mano ya hace algún tiempo, allá por 1889.


¿Quién no me ha visto alguna vez? En un viaje, en una foto, en un póster, en una camiseta? Y que me dicen de las imitadoras que tengo por todo el mundo, desde Inglaterra a Las Vegas desde Rumanía a Tokio y China.


Sé que fui un capricho, un capricho de exposición y para una celebración única, la del centenario de la república francesa. Como tantos monumentos para la ocasión debían de haberme demolido, pero no, me salvó el empeño de mi inventor Eiffel y unas cuantas antenas de radio. No sabían entonces la trascendencia que supondría mi figura para París y desde aquí, para el mundo entero; y lo siento por los españoles, porque fui ofrecida antes a Barcelona pero me rechazaron por no encajar, siempre por no encajar. 

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 Dijeron de mí que era muy revolucionaria para mi época, demasiado moderna para ciudades de corte renacentista y que parecía un mecano gigantesco con remaches por todos lados, pero bueno, siempre tuve en contra escritores, pintores y arquitectos de lo más clásicos. Me han llegado a llamar de todo: monstruosa, inútil….
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No creo que piensen ahora esto todos los millones de personas que me contemplan. La gente se queda como pasmada viéndome.



Hay que resaltar de mí que soy mucho más impresionante de cerca. No tengo un lado más bueno que otro, da igual que sea desde el Campo de Marte o desde el Trocadero, desde el río, en metro, en coche o andando.





Recuerdo con nostalgia mi construcción. Mi inventor Eiffel había solo diseñado puentes, puentes maravillosos en ciudades como Oporto, Sevilla,… pero en mi proyecto puso algo más que la comunicación entre orillas; él puso parte de sus sueños, una ambición de que yo fuera un símbolo único para París, para el mundo entero. 

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Mis 8000 toneladas de hierro forjado son filigrana, no son sólo vigas entrecruzadas, son piezas diseñadas al detalle, calculadas al milímetro y montadas una a una con precisión.



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Tardaron en mi montaje algo más de dos años y realmente fue una hazaña técnica. Más de cien operarios prepararon el material en fábrica y más de doscientos en mi obra. Se estudió cada detalle para que la fuerza del viento no me afectara. Aún creo ver los andamios de madera y pequeñas grúas de vapor fijadas en mi estructura.
Mis patas y mis columnas son admiradas y fotografiadas. Mis arcos monumentales no tienen nada que envidiar al arco del triunfo, soy mucho más estilizada que él e incluso se diría que emerjo de las aguas del río. Y además le doy luz y color a la ciudad cosa que él no hace. 

 Ahora estoy pintada más en armonía con el paisaje, de marrón, no de cualquier marrón, sino Eiffel. Pero he estado de varios colores. Al principio fue amarillo anaranjado, después rojo, azul e incluso hasta verde. Siempre había un motivo para cambiarme el color, que si el año nuevo chino, que si los 20 años del día de Europa, que si la copa del mundo de rugby…


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Cada 7 años unos 25 pintores trepan haciendo acrobacias por mis vigas para pintarme. Se pueden imaginar lo que tardan, por lo menos un año o más, pero no me importa. Han cambiado mucho los tiempos, aún recuerdo mis primeros pintores, saltando, trepando y haciendo equilibrios y malabares con el cubo en la mano.







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He llegado a estar adornada con carteles publicitarios pero era algo que no me gustaba prefiero así como ahora, brillando en la noche. Mi sistema de iluminación, es único, no deja indiferente a nadie. 


Unas 7000 bombillas y 300 reflectores que me hacen más bonita si cabe y con un haz de luz giratorio que se observa a muchos kms de distancia, como si de un faro se tratara. Un espectáculo sencillamente espectacular, que se perdió Tomás Edison cuando vino entonces a visitarme.

Como vieja que soy también voy a contar algunas anécdotas que me han ocurrido. Historias únicas que sólo me han pasado a mí. Saben, me han intentado subir montados en zancos, este fue un panadero que no andaba bien de la cabeza; se han tirado con uno de los primeros trajes paracaídas, bueno esto fue una tragedia; me han rodeada con un globo dirigible, esto fue divertido; y la historia que más me gusta contar es la del oso del circo de Moscú. Fue invitado para estrenar mi pista de patinaje en la primera planta. Y ya como para dar más envidia y por eso sigo siendo especial, es que Eiffel llegó a crear en mis pies un túnel del viento.


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 Después he tenido cosas más sosas como una imprenta en la segunda planta, un laboratorio de observaciones meteorológicas…Lo que no me gustó nada es que un estafador de cuyo nombre no quiero ni acordarme intento venderme para chatarra a la industria metalúrgica y uno de ellos encima picó, ja,ja, fue uno de los timos más sonados de la historia.



Ya ven, me siento muy orgullosa de lo que soy, única ¿Ven esa gente que suben y bajan por los ascensores? están disfrutando de mi estructura y además pueden disfrutar de mis miradores, para ver toda la ciudad de París.