26.3.17

LA NOVIA







La novia me cuenta historias. Ella representa la añoranza que otros han perdido. Se alimenta de los fuertes alientos del pasado. Y solo a ella la invocan para que atraiga esos buenos presagios. Contenta ella canturrea por el monte: 



Amigo ven que te dejo simientes esparcidas con mi manto.
 Trae tu vara en mano y espuertas de esparto. 
Cáscaras dejaré en un montón para el picón 
y almendra para el pan de higo.



Ella es a la única que se le perdona sus excesos en floritura y, no es vanidad, sino un ansia a raudales de preñarse de alegría. Motivos nobles no le faltan. 
Sus almendras y sus ramas fueron entereza de supervivencia y valentía en épocas de desdicha. Y aún hoy, su gala ofrece esperanza donde se ha envilecido el paisaje.





En su origen hubo susurros de brisa y sonidos de mares lejanos. Amarres en bodegas fenicias y campaña en calzadas romanas. 

La novia persiste en el tiempo, tiene una fuerza que es poder manso y una energía carente de agitación. A pesar de su ingenuidad, su fuerte naturaleza acalló hace tiempo rumores de hielo. Florece cada año en el invierno con ese aliento orgulloso al abrazo del frío. La nevada es la inspiración para esta enamorada. Ella obedece imperturbable al reloj floral que dictamina su savia y lo hace cada año por febrero, cuando brilla la dosis de luz exacta. Ella revienta entonces en mil pasiones con una floración tan blanca que regocija el alma más enamorada, y tan nacarada, que despierta la aurora.




Nunca un vestido de seda fue más breve. Los pétalos se desmayan poco a poco bajo su sombra como si fueran copos de nieve. Pero no, no es pesadumbre ¡es alegría! Ella es la novia, la que abraza, la que quedó fiel para siempre. Es árbol. Es almendro. La que se deja caer brillante por las montañas, la que rueda alegre por torrenteras y se descuelga por las quebradas;  la que bebe en los cauces y en bancales duerme.



Aproxímate a ella, el latido de su corazón se va transformando en un zumbido de abejas para convertir tu invierno en primavera. Su semblante se vislumbra. Las ramas conforman una mirada serena; una blanca sonrisa se enmarca en un rostro translúcido. Pelo blanco, ondulado, y unos rizos brillantes que caen y se ciñen al tronco. Su piel, fresca en matices, tiene un tono róseo que solo la del bebé presumirla puede. Es cariño y maternidad. Es miel.

Ella será madre una vez más. Nueve meses de gestación y el millar de ovarios se convertirán en marfil; crujirán a mandorla árabe, a almendra. La semilla encierra todo el alborozo que tuvo entonces la novia, un entusiasmo de almendro,  un manifiesto al arte. Arte de paleta y pinceles, arte para acuciar la pluma y el lápiz.






14.3.17

TIERRA DE ARRIBA. RUMANÍA






Este viaje lo hice ya hace algún tiempo. Un viaje por tierras de Rumanía.  Me fui atraída por el castillo del conde Drácula y las tierras de Transilvania pero entonces no contaba con el maravilloso descubrimiento de estos monumentos y sus paredes multicolores. Es una pena, porque el conde se lleva con el cine todos los honores y desplaza a estos monasterios que tienen un reconocimiento artístico a nivel mundial. Son patrimonio de la humanidad.


Voronet

Moldovita

No soy experta en arte, ni en arte religioso y mucho menos en arte pictórico- religioso, pero nunca pude imaginar que las paredes exteriores podían ilustrarse así, como de un libro se tratara. Sólo conocía esta maravilla en interiores de los centros religiosos. 

Cada vitral, cada pared, representan escenas para comprender el evangelio y la historia de la salvación. En estos monasterios se toca la fibra sensible. Algunas escenas tienen un dramatismo rayando la tragedia y el horror. La escalera del paraíso de Sucevita, es espectacular, con esas filas de ángeles con alas rojas que esperan a los justos. En cada peldaño se representan las virtudes monásticas y los pecadores caen conducidos por demonios hacia el caos y el infierno ahí los veis colgados patas abajo de la escalera. 


Escalera del paraíso de Sucevita

Estas iglesias (consideradas monasterios a pesar de su pequeño tamaño) se encuentran en tierra de Moldavia en la región de Bucovina, al noreste de Rumania. Es una comarca muy cerca de Ucrania. Son monumentos ortodoxos tradicionales del siglo XV y XVI con elementos de arte bizantino y gótico.

Las iglesias originarias fueron de madera y ahora sólo le quedan los tejados con sus llamativos aleros, el resto es de piedra. Llaman la atención como veis el tipo de arquitectura y sus frescos exteriores e interiores multicolores. Nunca he visto nada igual.



Sucevita



Voronet




Moldovita


Las impresionantes pinturas son originales, con detalles y un cromatismo con una precisión pasmosa. Los restauradores, frailes y monjas lo intentan conservar a pesar de las inclemencias del tiempo y del paso de los años. Las monjas, aparte de sus quehaceres domésticos y la labor del campo, tienen asignadas la actividad artística: el estudio de la pintura y además las albaceas de los misterios. Y así lo demuestran cuando guían las visitas de los turistas.













Me llamó la atención el predominio del color de cada monumento, de cada monasterio: el azul de Voronet, el verde y rojo de Sucevita, el amarillo y azul intenso de Moldovita y el rojizo de Humor (sí, es así como se llama).

Estos colores brillantes guardan su secreto. Han permanecido casi intactos a pesar del tiempo, como he dicho antes. Las fachadas suelen tener un juego de arcaturas y hornacinas que podéis apreciar. Las hay que tienen torre sobre la naos y otras no. También las hay con torres de defensa e incluso con puestos de observación y vigilancia. Como curiosidad, Sucevita fue residencia de príncipes de ahí el aspecto de fortaleza.





Torre defensa de Humor

Foto archivo. Sucevita


Humor

En todas encontraremos ilustraciones de la enseñanza ortodoxa, con elementos bizantinos y locales. Son una interpretación muy particular rumana de los temas tradicionales bizantinos: el Juicio Final, escenas de la misa votiva, la zarza ardiendo de Moisés, la leyenda del hijo pródigo y el sitio de Constantinopla. Este último con el mensaje antiotomano: la lucha con los invasores turcos otomanos que amenazaban constantemente la región. 


Moldovita

Son verdaderas biblias ilustradas. La población analfabeta podía conocer las historias de la biblia y de los santos ortodoxos viendo estas pinturas sumamente llamativas. 

La otra escalera que me llamó la atención es la de Voronet junto al juicio final que ocupa todo el muro. Una composición gigantesca con ese efecto decorativo que parece increíble que se conserve con esos detalles de policromía (azules, amarillos, verdes y naranjas) y sus figuras con esas expresiones de movimiento. Aquí los restauradores hacen un trabajo digno de elogiar, no olvidemos que está expuesto a la intemperie, con esas temperaturas que tienen en estas latitudes, por no hablar de vientos, nieve, sol, y claro está, el paso del tiempo que no perdona. Esta fachada la comparan con la Capilla Sixtina en Roma. Fijaros bien en los detalles.


Voronet







Este es otra particularidad: los patios de algunos monasterios. Llenos de pequeños jardines y repletos de macetas. Estos otros monasterios no son tan llamativos en las pinturas. Pero para los que me conocéis, mi debilidad por las plantas me pierde y esta explosión de colores...

Bueno, hasta aquí este viaje por las tierras de arriba, las de Moldavia. Y ahora, me voy a otras tierras. Aprovecho para daros las gracias por el aliento que me inspiráis siempre en cada publicación que subo. Es un aliciente, una motivación para hacer nuevas entradas. Para mi, es entrañable recuperar estas imágenes y con ellas narrar las crónicas de mis viajes ¡Hasta la próxima!





7.3.17

EGIPTO, MI PRIMERA VEZ






La excitación de lo desconocido, la emoción del momento, la incertidumbre y la exaltación: VIAJAR. Y todo esto se acentúa aún más si es la primera vez. Eran aquellos tiempos del primer trabajo y el primer sueldo, energía rebosante e imprimiendo ideales a cada paso. Hacer un viaje añadía un aderezo de rebeldía a esa personalidad inquieta. Todo estaba por llegar. Hasta entonces no había tenido muchas ocasiones de hacer un equipaje ajustado a largas distancias. A partir de esta primera vez la fascinación por viajar fue creciendo, aunque lo de hacer el equipaje es otra historia.






Este viaje fue uno de los más fascinantes que he realizado y donde descubrí mi faceta más romántica. Dediqué mucho tiempo a prepararlo. Había puesto mucha ilusión y complicidad en todo y ¿quién dijo miedo? (he de añadir que según he ido viajando el miedo y la incertidumbre, o más bien diría cautela, se han ido intensificando). 






Me propuse que el primer viaje debería de ser a un país lejano, legendario. Había escuchado, leído y había visto en películas las maravillas del país del Nilo. Esa historia del Imperio de los 3000 años, ese misterio de las pirámides, el poder de los faraones… ¡qué fascinante conocer esa cultura milenaria que había dejado tanto en las páginas de piedra, en papiros y en papel!






Memorable este viaje a Egipto. Aparte de todo lo que vi, vine cargada de regalos, recuerdos mil y un baúl lleno, rebosante diría, de impresiones y sensaciones. Tantas diapositivas, tantas imágenes guardadas…  Mi primera cámara y las primeras fotos viajeras. Todo era tan desconocido y emocionante que hacía fotos sin parar, las repetía una y otra vez (aún lo hago, pero menos)  como si las imágenes fueran a esfumarse, como si se borrarán en el momento y no las volvieras a ver más. Seleccionarlas ¡Uy!  ha sido una laboriosa tarea y volverlas a fotografiar ha llevado también su tiempo. Las Fotos evidentemente no tienen el color, ni la luz de aquellos momentos, ya que hablamos de 1990 y ha llovido ¿verdad? Ahora las veo y están ahí, con esos colores y olores, y esa confusión de sabores, escucho aún aquellas otras voces….





Los momentos con la gente oriunda fueron inolvidables: pasear por la noche por las calles de El Cairo, perderme por su mercado, comer con una familia cairota compartiendo nuestras culturas (y de paso, saltándome todas las prohibiciones por el peligro de enfermar con las comidas y bebidas). Qué sensación compartir los “taxis colectivos” (esto fue toda una experiencia) o trepar por la gran pirámide (toda una aventura). Absorber el “modus vivendis” de la gente del lugar es algo que todavía me apasiona. Me ayuda a superar prejuicios y a flexibilizar la mente ante estilos y modos muy diferentes al mío. Con este viaje le tomé el gustillo a perderme por rincones y por calles no tan conocidas turísticamente. A dilucidar sobre las leyendas de los lugares de esas ruinas… Fantasear…Y también darme cuenta del contraste entre lo grandioso y espectacular de un legado histórico y la pobreza de su gente.





Egipto cuando yo lo visité vivía en aquel momento otra realidad diferente a la de ahora. Hoy ya no es aquel país hospitalario, el que te daba la bienvenida a cada paso. La política del actual gobierno ha provocado tensión e inseguridad ciudadana y la catástrofe del avión Airbus 321 ruso con la muerte de 224 personas en la península de Sinaí ha fracturado bastante a este legendario país. A pesar de todo se siguen encontrando día a día nuevos restos arqueológicos para dilucidar la enigmática historia de este país.






En Egipto descubrí una cultura que había tenido una necesidad imperiosa de deslumbrar y sorprender. El cometido del egipcio era dejar grabadas sus ideas, vivencias, y todo su saber en el conjunto de las superficies de sus monumentos, en templos, estatuas y obeliscos.

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Figuras geométricas, medio perfil, perfil entero, pollo, serpiente, perfil entero, más figuras geométricas, cosa rara, otro tío de perfil, culebra… ¿con cuernos?

Pues, todo esto significa:

¡Cuán feliz quién cuenta lo que ha vivido!




Este viaje si que lo voy a contar con detalle porque creo que Egipto lo merece. Y con cada línea dejaré mi deseo de que este país vuelva a convertirse en el país que yo conocí. 

El Cairo. Esta capital es considerada una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo árabe. Con sus mil minaretes y tremendamente caótica. Con un tráfico desordenado. Sus calles vibrantes de bullicio: coches, carros, motos, todo un estrépito que disentían entonces bastante con el parsimonioso diálogo que mantenían frente a la “shisha” (la pipa de agua) y el vaso de té.




Me quedo con la vista de la ciudad subiendo a La ciudadela de Saladino. A pesar de la contaminación, a mí me pareció de película. De los minaretes se escuchaban voces llamando a la oración, eran como si el eco sintonizara y rebotara entre las torrecillas. La primera vez que entraba a una mezquita. La Mezquita de Alabastro o de Muhammad Ali, también residencia real, ubicada en la cima de un monte a modo de castillo, protegiendo la ciudad. La mezquita de alabastro, con esas  torres y minaretes que tiene un gran parecido a los templos turcos.









Pasear por el Cairo, supone acercarse al  Jan el-Jalili, el mercado más popular, y por lo tanto, lleno de turistas. Las compras nunca han sido lo mío, así que me escapé de la custodia de la policía turística por la parte de atrás del mercado. Allí estaba la otra realidad de la ciudad y además acompañada de solo gente egipcia. Los contrastes eran enormes, no solo ya en la gente que había, que era evidente, sino por los colores, los artículos del mercado y los edificios. La gente me resultó bastante paciente. El tiempo era lo de menos. Todo aquello era una impresión, un fotograma, de la cultura del país.






El barrio copto. Es otro de los lugares interesantes. El barrio de los egipcios cristianos (ortodoxos) y también de los llamados habitantes autóctonos que residían en la ciudad cuando los árabes conquistaron Egipto. Recuerdo un laberinto de callejuelas estrechas aislado del bullicioso centro de la ciudad. Lo que más destacaba era esa iglesia ortodoxa, la de San Jorge, que se construyó sobre una antigua fortaleza de Babilonia. Allí capté esta imagen que me agarró por dentro. No puede haber más tristeza.






La aventura siguió en las ruinas que tanto han inspirado a viajeros y a escritores: las sorprendentes pirámides de la meseta de Gizeh o Guiza, con más de 4000 años. Que os puedo contar de este arte teocrático que no sepáis. Espectacular esa imagen de la gran pirámide apuntando al cielo sobre la arena del desierto. Verla así, piedra sobre piedra, construida tan colosalmente para guardar en sus entrañas una tumba. Increíble. 









Esa que está en el centro del tamaño de una de esas monstruosas piedras soy yo antes de entrar a la tumba (a visitarla claro). No os imagináis lo que me costó trepar ahí. Unos 2.600.000 bloques de piedra ensamblados como un tetris de siete millones de toneladas;  bloques de piedra con un peso de 2,5 toneladas. Incluso las hay mucho más pesadas (se habla de hasta 60 toneladas). Al parecer toda la pirámide estuvo recubierta de piedra caliza pero un terremoto hizo que se desprendiera. Se necesitó 20 años y 100.000 esclavos en condiciones infrahumanas para elevar tal colosal monumento. Un homenaje a la muerte en todos los sentidos. Qué locura querer construir una tumba tan alta como fuera posible para tratar de ocultar el sol. Una tumba ritual de muerte y nacimiento para impresionar a todo un pueblo. ¿Sabéis que sigue siendo un paradigma por resolver la pirámide del faraón Keops? Por un lado cuentan que el faraón jamás fue enterrado aquí. El sarcófago lo encontraron, eso sí, pero no a Keops ni a su ajuar (y mira que les fue difícil a los saqueadores llegar hasta él después de pasar por  todas las puertas falsas, corredores ciegos y cámaras dobles). Aún siento el sudor y la fobia de la subida a la tumba. Un túnel de escaleras tan estrecho que cuando llegas ¡valiente decepción! un cubículo estrecho ¿y ya está? Se te queda cara de póquer. Y de nuevo a bajar rozando cuerpo con cuerpo con todo el que sube.


foto archivo


Parece inexplicable que unas herramientas rudimentarias de metal pudieran trabajar así el granito y sobre todo, por mucha imaginación que le pueda echar y mucha agua que le pudieran añadir a la arena, no termino de ver sobre el desierto esos grandes trineos de madera trasladando estos bloques sin excavadoras ni grúas. Os cuento que con nuestra tecnología actual, al parecer, no se podría construir estas pirámides con esta precisión. Otra curiosidad es que las tres pirámides están alineadas con la constelación de Orión, otro misterio.


foto archivo

Uhm…¿Y las agujas? Me fascinaron como podéis comprobar. Esos obeliscos de granito ¿cómo los podrían sacar de una sola pieza? Son grandes interrogantes. Hoy ningún constructor que se aprecie se le pasa por la cabeza hacer este tipo de obra con estas proporciones, y además moverla, por miedo a que se pueda romper. Los camiones de hoy en día, tengo entendido, que lo máximo que transportan son 50 toneladas (las vigas de los puentes) y escoltados por la policía ¿os imagináis estos obeliscos transportarlos por el río en un barco de papiro y madera? ¿Y llevarlos después, ubicarlos y levantarlos en su sitio definitivo?

fotos archivo

Los obeliscos se consideraban rayos petrificados del disco solar, de Atón, y se colocaban en las entradas de los templos. Según el culto solar, el obelisco es el primer punto en el que se posaron los rayos del sol durante la creación del mundo según la mitología egipcia. He tenido la oportunidad de ver obeliscos egipcios en otros países sacados de aquí, fuera de su contexto histórico. Es una pena ver el expolio que ha sufrido este país de su legado histórico. Los obeliscos son los que fotografíe en Roma y en París. He hecho una composición de fotos. 




De todos ellos el parisino de la plaza Concordia (del faraón Ramses II) fue un cambiazo del rey Luis XVIII al monarca egipcio Mohamed Alí por un reloj que hay en su mezquita. El obelisco procede de Luxor; su pareja se quedó en el templo y no está sufriendo las grietas y la degradación de la roca en París por la contaminación medioambiental. Fue colocado en la Concordia el sábado 22 de Octubre de 1836, es decir, cinco años y siete meses después de que el barco que iba en su búsqueda partiera de Francia en Marzo de 1831. Para su levantamiento (250 toneladas y casi 23 metros de altura) en la plaza parisina se utilizaron 300 hombres y toda la técnica a la que pudieron recurrir los ingenieros franceses de la época, haciendo uso de poleas, sogas y megáfonos para dirigir la operación. Hay otro espectacular en Roma, el de la plaza del Popolo de 24 metros de los faraones Seti I y Ramsés II. 




El delta del Nilo, en Asuán. Un día inolvidable. Asuán es un lugar de película, de esas de Lawrence de Arabia. Nunca pude imaginar ver estos colores y sentir esta paz. La decisión fue navegar por ese paisaje único donde el azul del río contrastaba con el amarillo de la arena. Las falúas con sus velas blancas, sí, esos pequeños barcos del Nilo que fueron único medio de transporte y que ahora son réplicas para distracción turística. Asuán fue frontera del Antiguo Egipto, lugar de las canteras de piedra. Allí estaba la sienita, la roca granítica de los obeliscos y las pirámides. Allí estuvieron trabajando los picapedreros hace 3000 años. Pude ver las canteras de granito y el “obelisco inacabado” fechado hacia el 1400 a.C. de 42 metros y de unas ¡1200 toneladas! (el que está tres fotos anteriores).







El templo de Karnak, el centro de culto de Amón-Ra (el principal dios de la religión egipcia) el mayor y más antiguo centro religioso conocido de todo el mundo. Impresionante la entrada de los carneros y sus columnas campaniformes de la sala Hipostila. Le llaman el bosque de piedra. Ese interior como debió ser: 134 columnas con su decoración, simbolizando el pantano del cual surgió la vida en Egipto…. Gaudí se inspiró en ella para su sala hispóstila del parque Güell y también se habla de ser el antecedente a las catedrales góticas. Su construcción fue realizada de la mano de varios faraones (cuentan que hasta 30, desde el imperio medio, 2134 a.C, hasta la XXX dinastía en el imperio Nuevo. Después siguió con reformas con los romanos, un total de 2000 años).



fotos archivo


He podido encontrar lo que debió de ser este templo ¿no os parece impresionante? los pilonos, la gran sala hipóstila, los vestíbulos de columnas y obeliscos y las estatuas,….El poder y la majestuosidad del faraón. Religión y política. Lo terrestre y lo sagrado.






Cercano está el templo de Luxor. También con la avenida de esfinges (50 esfinges criocéfalas, cabeza de carnero y cuerpo de león, el animal totém de Amón) desde la ribera del río hasta el recinto templario. Se aprecian obeliscos y colosos del faraón, decorados con escenas en relieve de temas religiosos, históricos y con los sacrificios de prisioneros por parte del faraón. La puerta monumental está flanqueada por dos dos torres trapezoidales, los pilonos. El ritual diario es también digno de conocer: ceremonias preliminares, el despertar y atavío del dios y la comida. Al dios se le limpiaba, se le ponía ungüentos, se le vestía y adornaba y se le aplicaba cosméticos en el rostro y finalmente se le servía comida variada, así el dios favorecería a su pueblo. Cuatro veces podía comer (los cuatro puntos cardinales) para que el dios pudiese alimentarse en cualquier punto del Universo.




Después de retirar las ofrendas se sellaba la puerta. Hasta tres veces se repetía el ritual al amanecer, mediodía y al atardecer.
Más de 80.000 personas cuidando el templo: sacerdotes, guardianes, obreros y campesinos que trabajaban las obras y el mantenimientos de la clase sacerdotal.







En Egipto todo es sorprendente como El Valle de los reyes. Cualquiera diría que ahí bajo esas colinas de piedra hayan estado enterrados la mayoría de los faraones del Imperio Nuevo. Una necrópolis cerca de Luxor. Saqueada primero por griegos y romanos y después por ingleses. En 1922 se descubrió la tumba de Tutankamón, de la dinastía XVIII con tesoros tan increíbles que a partir de entonces se comenzó con la locura de la egiptomanía. Las entradas a pesar de que debieron de estar muy bien disimuladas por los constructores ninguna se escaparon de saqueadores, incluso en tiempos faraónicos burlando soldados y guardas nocturnos.





foto archivo

Al parecer no fue solo un cementerio dedicado a reyes, había príncipes, reinas y personajes no reales. Del valle de las reinas destaco a Hatshepsut, hija, esposa y madrastra de sucesivos Tutmosis que fue reina-faraón que gobernó en el Antiguo Egipto durante 20 años. Aún se siguen encontrando momias en este valle de los Reyes como ésta encontrada el año pasado, 2016, y estos pedazos de papiro que han ayudado para desvelar parte de los enigmas de esta civilización.





Y para terminar os cuento que como anécdota. La primera huelga conocida en la historia fue la de los constructores de tumbas, en el reinado de Ran que exigieron más comida y un mejor salario (sin comentarios).

Si habéis llegado hasta aquí, genial, muchas gracias por acompañarme en este entrañable viaje, mi primer viaje.

Ahora, ¿Te animas a contarme cuál fue tu primer viaje inolvidable?