12.8.15

LA CABRITA LOCA. LENTEGÍ.




El dormitorio de Vincent Van Gogh en Arlés.


Hola, hace unas semanas os describí uno de los lugares que más me gustan: el valle verde y la sierra de Cázulas, el cruce de los ríos. Hoy os traigo un regalo muy especial. En realidad es un regalo para una buena amiga, Anita Van Hees. Ella vive en este valle.  








Anita comparte su vivienda con viajeros que quieren pasar unos días en alguna de las habitaciones de su casa, es lo que llaman el bed and breakfast, cama y desayuno. Pero este lugar es algo más. Yo pasé unos días con mi pareja en una de sus habitaciones, la blanca, con unos enormes cuadros de Van Gogh, fué estupendo. Ella ha dado diferentes colores a sus habitaciones, y ésta de color blanco precisamente, es muy especial para ella. 

Van Gogh en una ocasión dijo (mirando su cuadro de "El dormitorio"): "el color de una habitación ha de serlo todo y su simplificación da una mayor grandiosidad a las cosas, pretende evocar el descanso o el sueño, reposar la mente, la imaginación….” Y esto es lo que en ese momento necesitaba precisamente,  tranquilizar la mente, apartarla del tráfico de pensamientos y sentimientos que me desequilibraban entonces. Tenía que cerrar una etapa de mi vida bastante dolorosa. Este rincón y la amabilidad de Anita fue, y es por supuesto, ideal para ello.



Cistus ladanifer


Describiré este lugar como yo lo veo para que algún día podáis compartirlo si tenéis ocasión. Aquí la luz, la calidez y ese vergel que Anita cuida y trabaja con tanta pasión, es el mayor aliciente para mí, aparte de su afable compañía y la de su marido Ricardo. Es curioso que este paisaje que tanto conozco (trabajé unos años muy cerca) ahora lo vea con nuevos ojos. Es la consciencia del viaje. Mandela una vez dijo que “no hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado, para darte cuenta de cuanto has cambiado tú” y esto es así, la conciencia se despierta viviendo intensamente y conociendo el corazón de la gente.









La casita de Anita se llama la cabrita loca, una debilidad de su dueña. Un recuerdo de cuando ella era pequeña con estos simpáticos animales. 

En realidad el nombre le viene al pelo. Su casa está ubicada en la mitad de una ladera solitaria (el resto son aperos de labradores) atravesando un pequeño bosquete mediterráneo de jaras, romeros, tomillos, pinos, encinas, bojes en un suelo rojizo de rocas calizas.  


Desde la carretera A-4050, conocida como carretera de la cabra, parte una estrecha pista cementada que va subiendo  con alguna que otra curva de nivel hasta llegar a la casa. Una prueba de fuego a la buena conducción, de hecho el lugar en sí es para ir con coches más hechos a la montaña. 







Los cultivos subtropicales rodean el alojamiento: chirimoyos, aguacates, nísperos, mandarinos. Hay bancales entre algarrobos e higueras con pequeños huertos con hortalizas de temporada. 

Es el alojamiento rural idóneo para quién aprecie conocer costumbres y culturas diferentes y despojarse de estrés, ansiedad, tristeza. Una oportunidad para poder vivir de la manera a la que uno no está acostumbrado. El silencio es sinónimo de este lugar. Lo rodea montañas por todos lados y el valle del río Verde está a sus pies.










Está alejado y cerca a la vez de pequeños pueblos. Así que dependes de tu caminar o de un vehículo rodado. Relativamente cerca de Lentegí y Otívar  (que es un paseo) y a unos dieciséis kms de la costa. La urbe más grande es Granada que queda a unos 60 kms, más o menos.








A pesar de estar tan cerca de la costa, se agradece que el clima sea suave y fresco tanto en verano como en invierno. Apenas asoman las nieves por las montañas cercanas y cuando lo hacen es una estampa incomparable. 

En los  días que hace calor agobiante en Almuñécar (la costa más cercana) aquí es otra realidad, mucho más llevadera. La noches de estrellas son un poema. 

El desayuno lo ofrece Anita en su gran terraza divisando todo el valle y las estribaciones serranas. Es uno de los espacios para compartir con su barbacoa.







Anita trabaja ya bastantes años en su finca de cultivo ecológico. Aquí, en la comarca, fue una novedad cuando ella hablaba de esta manera ancestral de criar a las plantas. También ver una mujer de agricultora en ese trabajo duro del campo: regando, desbrozando, podando sus frutales, recogiendo su fruta. La gente de la zona ha necesitado tiempo para adaptarse. 








En la Cabrita Loca hay una gran variedad de frutales. Alguna de esta fruta la vende Anita en el mercado y otra la aprovecha para hacer mermeladas que ella ofrece en el desayuno a sus huéspedes. 

Me encanta este momento en el que el desayuno se convierte en la principal comida del día. Con sus mermeladas, infusiones aromáticas, queso de pastores, zumos, embutidos,... y lo propio y más común que ya conocemos.











habitación rosa



Anita ofrece cuatro habitaciones dobles y el uso de una piscina rodeada de chirimoyos. Parece un pequeño vergel. Cuando te estás bañando escuchas los animalillos y ves el cielo estrellado con una claridad como pocos lugares tiene.





habitación azul






Y hasta aquí la descripción de este lugar maravilloso y mi regalo a esta amiga entrañable. 

Para los que queráis contactar con ella y pasar unos días en su alojamiento aquí, más abajo, os dejo sus datos. Hasta pronto.


“Lo mejor de los viajes es lo de antes y lo de después”. Maurice Maeterlinck (1862-1949) Escritor belga.





El contacto con Anita es: teléfono 0034 616 54 26 90,  e-mail: lacabritaloca@gmail.com



 (La mayoría de las fotos las tomé prestadas del archivo personal de Anita de su faceboock de la cabrita loca)


OTRAS ENTRADAS DEL BLOG DE ESTA ZONA






4.8.15

ADARVES


 CAPILERILLA, LAS ALPUJARRAS


Hay aldeas que aún conservan esos pequeños detalles del urbanismo musulmán, esos que se mantienen en los tiempos a pesar del despoblamiento que han sufrido. Algunos de estos lugares son solitarios, incluso en verano, cuando el bullicioso turismo irrumpe en otros pueblos cercanos. Visitarlos merece la pena. Callejeas pensando que no hay nadie, pero es que verdaderamente son pocas las personas que te puedes encontrar. Tus pies siguen el trazado sinuoso que termina en zonas de cultivo, en senderos de montaña o en acequias de agua.




 

 Es frecuente encontrar estrechos callejones sin salida, lo adarves. Callejuelas que son calles dentro de una calle. Tienen la anchura de un mulo para permitir que llegue la comida o la leña a la casa. Incluso menos espacio aún. Hay adarves tan estrechos que tienen que descargar al animal y llevar las cosas a cuestas. Capilerilla es uno de estas aldeas que en tiempos medievales era conocida como la alquería de Capileyr. Se encuentra ubicada entre las poblaciones de Pitres y Pórtugos y el sendero GR-7 la atraviesa y la conecta con Bubión.

  Contaban con una extensión mayor a la actual y estaba organizada en pequeños barrios. Hoy sólo permanece el barrio Hondillo de donde sale el camino de Pitres.

En la actualidad tiene un trazado más o menos horizontal. Sus rincones sí conservan aún los tinaos propios de la comarca alpujarreña, las fuentes, lavaderos, abrevaderos y las albercas de donde salen las acequias. Su iglesia, ya en ruinas, solo le quedan los sillares y restos de la torre. 

 


A esta aldea se accede por un estrecho carril asfaltado que está acompañado de castaños, moreras y otros árboles crecidos en el cauce de un arroyo. Un viejo árbol de castañas, ahora en flor, te recibe a la entrada de la aldea y caprichosos, altivos Liriodendros en la zona donde vas a comenzar el recorrido.