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30.8.16

JABALINA PLAYERA






Este verano la novedad playera han sido las figuras hercúleas con mil tatuajes al puro estilo “chinchorro” y también los sombreros, con un sinfín del modelitos, de todas las formas, hechuras y materiales. Aparte de esta moda “tátau” y los gorros (y conste que yo tengo uno de rafia modelo “blond” acabado natural) también están las entretenidas y triviales conversaciones de l@s vecin@s de arena. Pero hay algo que no cambia de un verano para otro: las sombrillas. No salgo de mi asombro como cada temporada veraniega, sobre todo en agosto, se invaden las playas de sombrillas de todos los colores en esas aventuradas horas con un calor de justicia, donde la piel se requema, pasándose por “el forro” cualquier ecuánime consejo médico. Y es que a estas horas no solo hay menosprecio a los daños solares sino también a la integridad moral, incluso diría que física por el grado de calentura verbal que se maneja en la orilla.

Un día de playa de la susodicha ensayista aquí presente:

-9:30 de la mañana (evitando fines de semana) a 29 grados, factor de protección 30, o 50, según que partes anatómicas. Mar en calma. Algunas personas pacientes dispersas con sus sombrillas medio ladeadas, toallas esparcidas a levante,  algunas leyendo, otras caminando en la orilla, nadando,….paz y tranquilidad, bandera verde.




Conforme van pasando las horas, las familias aparecen con los niños, los carritos de bebés y cachivaches varios para el entretenimiento; las parejas de abuelos arrastrando sillas y sombrillas, mesas de dómino, bolsas de playas repletas,.. en fin, todo lo necesario para ese maravilloso gozo de las vacaciones en el mar. Todos se atrincheran en el rincón de la playa “de todos los días” esté quién esté por medio, se lanza el palo de la sombrilla caiga donde caiga. Se empiezan a ver salidas apresuradas del baño placentero ante el asedio del espacio, -¡señora que estoy aquí! –oiga perdone, pero esta es mi toalla, hay más espacio en toda la playa-. Ante tales frases, los allanadores contestan -¡aquí pagamos impuestos todos por igual! a todo esto con un rictus agrio de amarguras condensadas de años. Y con este gesto avinagrado y unas cuantas frases muy cercanas al cacareo del redil de las gallinas, comienzan a “encajar” sillas y afianzar la sombrilla frente a los caretos de sorpresa de todos. Es un momento de tensión a considerar cuando se saca el palo del parasol y ver dónde va a ser lanzado para tomar posición del espacio; si te coge la toalla es lo de menos, lo peor es si te la hinca en el dedo gordo del pie, o frente a la cara, teniendo que soportar no ver los bajos fondos del vecino que se ha apoltronado en el trono frente a tu cara. Atrévete a respirar cuando la gente a regañadientes tiene que ir retirando sus bienes playeros mientras invaden la playa. Arriésgate a bañarte tranquila con esa acritud, sin anestesia ni nada. Las sombrillas comienzan a parecerse a piezas de puzle en una estrecha franja de dos metros de anchura de la ansiada y codiciada orilla. Es curioso, la playa puede estar vacía pero si alguien se ha puesto en un determinado sitio, allí es donde va a parar el siguiente, ahí juntitos y es que la especie humana es gregaria por naturaleza, y esto lo confirma. 





-12:00, mediodía, a 34 grados, factor de protección (mejor salir corriendo) viento de levante, marejada. Alerta. Invasión playera, desasosiego, bandera roja. Cerveza fresquita.

Qué estrés. La gente viene de VA-CA-CIO-NES, con ese grado de ansiedad, tal vez…, ¿serán los nervios del viaje? ¿qué pasa en este país que estas cosas no cambian? El grado de civismo en determinados momentos,… tzk, tzk, es que nos corroe el egoísmo. “Egoístas y descarrilados por antipatía” haría falta zarandear a más de un@ para ponerlo en su sitio, qué menos que respetar el aliento y el sudor ajeno, y más en estas horas. Menos mal que el mar baja la “tensión” ja - ja.  No soy una persona muy valiente para enfrentarme a estos acontecimientos estivales. Soy de las que coge su toalla a las doce, hora oficial; ocho y cuarto, hora sidérea; cuatro y cuarto, hora babilónica y las diez, hora solar, hora más que aconsejable para salir por patas arrastrando el resto del cuerpo dejando atrás la dosis solar y el apacible baño, y aquí no hay avezados consejos que valgan. Mi experiencia es que es mejor no tantear “territorio desconocido” por si te pinchan con la jabalina de la sombrilla y más últimamente, que no estoy para conmociones fuertes. Siempre puedes irte a playas con un acceso más complicado en donde se pueda disfrutar de un espacio donde nadie se abalance y te claven la garrocha en el sombrero; allí en la que la gente esté en la misma sintonía y que naden con la misma ola de alegría.

Y aquí terminan mis momentos reveladores e inspiradores de esta animada exhortación de finales de agosto.








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18 comentarios:

  1. ¡Qué razón tienes! Mucha gente desconoce el concepto de espacio vital y les encanta colocarse al lado del que ya está, aunque la playa esté vacía, se imaginarán que el que ha llegado antes ha escogido el mejor sitio (ya se sabe, la arena no es la misma en todas partes, la del otro siempre es mejor).
    Muchos besos.

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    1. Ja, ja qué sí, que sí, es que somos así, una abrazo sol y gracias por dejarme tu comentario.

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  2. Jajajaja, Si hay que arrejuntarse tanto en una playa, yo no voy. Si algo odio son las aglomeraciones. Evito los fines de semana cuando va toda la gente. Que suerte tengo vivir en el norte cerca de la playa. En la playa que voy yo intento ir cuando está la marea baja y así se evitan estar todos juntitos. Un abrazo

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    1. Qué suerte y qué envidia tener esos rinconcitos para perderte Mamen, un abrazo, es un gusto escuchar siempre tus comentarios. Gracias. Un abrazo

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  3. Lo estás contando y me entran sudores y temblores. ¿Será por eso por lo que hace ya varios años que dejé de ir a la playa en verano?
    Nunca he entendido ese afán de la gente por pegarse a sus semejantes. En la playa, en el cine, en todas partes espacio cuasi infinito y todos apretujados en quince metros cuadrados.
    Divertida la entrada y el vídeo.
    Un beso.

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    1. Me alegra saber que te has divertido. Es como la vida misma, así de espontánea es la gente, así, apretaditos y haber quien suda más, je, je. Rosa es que somos muy "SOS-iables" Un beso y gracias por tu amable comentario.

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  4. Una divertida entrada, la verdad es que los seres humanos disfrutan de un instinto borreguil asombroso, y lo demuestra como has contado.
    Yo soy de las que me gusta, hace ya muchos años, ir a la playa a las nueve o diez de la mañana que es cuando se supone que hay menos gente, y así cuando la muchedumbre empieza a aparecer, mayores y niños por doquier, prefiero coger el camino de vuelta a casa, no soporto ni que me atosiguen ni mucho menos que invadan mi espacio, espacio que he ocupado porque me apetecia y me gustaba el sitio, de modo que antes de las doce cogemos el coche y nos vamos rumbo a casa o a picotear algo que aquí sitios preciosos para ello, de modo que soy de playa pero tempranito para evitar lo que tú relatas en tan divertido post, y se te a olvidado mencionar a los chicos jóvenes que van con su radio y ponen la música a no se cuanto volumen, en fin que yo si de playa pero tempranito. Un beso. TERE.

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    1. Qué encanto, gracias por compartir tus impresiones aquí. Me alegra que estemos en la misma ola, la playa es para estar relajadito, aunque comprendo la familia y los viejitos, pero es que algunos se le va la boca, con tanto estrés, por dios, por dios. El avasallar a veces es muy propio de las personas mayores, no quiero generalizar, pero al menos aquí pasa, hay unas cuantas parejas de abuelos que todos los días que hemos ido montan el show con las sillas por no decirte cuando están en el agua y empiezan a criticar a todos los fruteros, pescaderos y demás, más de una vez se me ha ocurrido una grabación en directo, las conversaciones no tienen desperdicio, todo, todo es criticable, el lado bueno, lo bien que se lo pasan ellos en el agua, ja,ja. Un abrazo grande y gracias de nuevo

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  5. Ja, ja, qué bueno. Qué bien has expresado eso que tantas veces hemos pensado. A mí no me vas a ver en esa tesitura, je, je. Bueno, la verdad es que, hace mucho, se me ocurrió seguir el consejo de unos amigos y pasar con ellos unos días en su apartamento de Torrevieja (sí, supongo que se lo regalaron en el 1,2,3).... La caravana que aguantamos desde Alicante hasta allí no perdía de vista la M30 madrileña en hora punto. Pero luego, resultó que todos los días eran igual. No había dónde aparcar, dónde pone la toalla, dónde tomarse un mojito... En fin, es cierto: ¡Somos gregarios!
    Muy buen relato postvacacional, de verdad que sí
    Besos

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    1. Un millón de gracias por tu solidario comentario, je,je como me alegra que te divirtieras con él, yo según lo escribía iba recordando las escenas y me sonreía, una sonrisa malévola, ¡es que lo de arre-juntarnos es la pera! Un abrazo Isidoro.

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  6. Muy bueno Emerencia, me has hecho pensar en esa necesidad que tienen algunos de plantarse al ladito mismo, casi sin espacio para respirar, todos bien pegaditos como si no hiciera suficiente calor.
    Y ves como a los sofocos de la temperatura, se añade la irritación que el coche, el sol, playa y humanidad hace que algunos estén mucho más estresados en vacaciones que en otras épocas del año.
    Pero a pesar de todo ese calor y que no he ido en todo el verano a la playa, a mi me gusta el verano.

    Saludos

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    1. Hola Conxita bienvenida de nuevo, gracias por dejar tus impresiones por aquí. Pues fíjate que yo sigo yendo (como no, tan cerca y además me encanta bañarme) y me resulta simpático observar la gente que llega. Lo que no entiendo son los nervios que traen. Hoy se nota "los nuevos blancolor", los visitantes de la primera quincena. El mes de septiembre es ideal para tomarse vacaciones. Un abrazo

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  7. Hola, con permiso de la humanidad, siempre que puedo ( y sino me quedo en casa), busco lugares, sobre todo en playa, solitarios, que por suerte los hay en el Reino de Valencia..
    Añado que llevo a mi perro y ello conlleva a buscar..pero también por mí.
    Un abrazo

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    1. ja, ja y sin permiso, ya has visto, je,je es que la gente, el promedio, no es tan educada en la playa... qué maravillas lugares solitarios, aquí, en agosto, vamos, ya me gustaría. Un buen olfato, eso si que cuenta. Gracias Suni. Un abrazo

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  8. Felicidades me ha encantado el relato. Ya me gustaría saber escribir!!!!

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    1. Esperanza eres muy amable. Escribir es cuestión de ponerse, yo te animo a esbozar todo lo que te conmueve día a día en una libretita de notas, seguro que pronto nos podrás contar las más emocionantes historias. Un abrazo

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  9. Me he reído mucho con tu relato. En las playas del norte siempre hay más sitio, pero coincido contigo en que a la gente le gusta estar juntita y repetir sitio día tras día y año tras año. Pero será para no perderse al salir del agua ¿no?

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    1. Hola Bienvenida de nuevo Zarzamora, je,je como me alegra que te hayas divertido. Sí, oye pues no lo había pensado, tal vez sea eso, habrá que alicatar la playa y ponerlo número de plaza con colorines, ja,ja qué bueno, gracias, un abrazo

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