MIRAR UN CUADRO EL JUEVES CON MI GURÚ
Estar sola
se sobrelleva, sin embargo a esa tirana que me acompaña le estoy tomando
tirria. Me refiero a la habitación vacía. Me ve sentada y me hace repasarle una
y otra vez la pulcritud de su suelo. Y así semanas.
Hace unos
días saqué el abrecartas dorado de mi abuela y con ayuda de la lupa me dispuse
a leerme la mano y ver todas las veredas que me han salido nuevas en la línea
de la vida. Voy siguiendo las finas rayas con la punta hasta que desaparecen.
¡Valiente discurrir que llevo! Me veo un mundo de atajos sin fin. Han quedado
tan marcados que anda mi mano en vía de convertirse en un mapa de pergamino.
Miro y
remiro la línea del amor y ahí sigue. He consultado con mi vecino. Es un gurú
de estas cosas. Si no fuera por esa blusa azul aburrida y temporal que gasta,
resultaría un hombre de estimulantes atractivos. Su ritual me divierte:
balbucea palabras ininteligibles y me roza las palmas de las manos con sus
dedos; algo que me excita, y no sé el motivo, tal vez porque en ese instante le
imagino soltar un hilillo de baba por la comisura de la boca. Pero queda solo
en eso, en imaginaciones mías. De él me asalta alguna que otra duda por todo lo
que dicen de los tarotistas, fetichistas y demás en lista. No me creo que
puedan tener relación alguna con la muerte, más bien con la vida. Solo basta
ver la cara cuando me mira, me sonríe y yo le suelto los seis euros, y porque
soy yo, dice. Debo reconocer que tiene magnetismo, un don especial.
Cuando nos
despedimos la última vez, me propuso ir al museo del Prado al día siguiente. Se
inauguraba una colección de cuadros de no se qué alegoría. Yo acepté. Todo es
válido para dejar a la tirana abandonada y así, a bote pronto, me había salido
un servicio de acompañamiento gratuito. Para no olvidarlo me lo
apunté en mi agenda. Iría sola y ya dentro del museo debería buscar el
lienzo: “El amor dormido”
y allí nos veríamos.
Tal vez me
dejé llevar por los colores de las camisas que gastaba mi gurú, el caso es que
le pegaba ser pictórico. Pero yo en esos trances puedo resultar muy seductora:
le miraría sin dejarle de sonreír.
Tras subir
y bajar dos escaleras diferentes, tomar un ascensor y atravesar un par de
pasillos, encontré la colección: «Alegoría del amor».
Sugerente pensé. Busqué, y allí estaba el cuadro: el torso lampiño de un joven
alado iluminado por un candil y tapadas sus vergüenzas de forma intencionada a
la altura donde la puntilla de la sábana sobra. Una colcha rojo bermellón
tapaba el resto.
—¿Qué te
parece Judith? —me asaltó de sopetón la voz del gurú por la espalda.
—Pues, un
niñato de pelo dorado, arrogante y egoísta, exhibiéndose para que todos le
vean.
—Mmm, ¿sí?
—De
cuadros no entiendo nada. Me pueden gustar o no.
—Me parece
interesante esta primera impresión tuya. Prosigue por favor.
—Mira su
cara imberbe, y esas cejas depiladas y sus ojos simulando un dulce sueño. Es
como los adolescentes de ahora, felices por parecer que todo lo controlan y esa
buena intención por hacer algo. El destino del mundo recae sobre sus hermosos
hombros y sus alas.
—Es
Cupido.
—Ah vaya,
claro, por las alas. No podría ser otro, no me imagino al arcángel Gabriel así
de expuesto… No había visto a Cupido tan crecidito y mostrándose de esta forma
tan insinuante.
—Escenifica
a un Cupido enamorado…
—¿Enamorado?,
claro, también tiene derecho, perdona.
—Enamorado
de Psique.
—¿Enamorado
de su alma?
—Psique
era una princesa mortal, y Cupido se enamoró de ella. Y a ella también algo le
gustaría; el caso es que le hizo prometer que estaría con él solo en la
oscuridad de la noche. No podría verlo y descubrir quién era realmente. El
cuadro representa el momento en que ella le acerca la luz y lo ve…
Y lo dejé
contar aquella curiosa historia. Nada ocurre por casualidad. En ese momento
también yo descubrí otra faceta de mi vecino. Y así de repente, sin saber
porqué, terminé esquivándole la mirada que por momentos me resultaba más y más
cautivadora.
Después
vimos el lienzo El amor
desinteresado. Era Cupido de
pequeño, como lo conocía yo y la mayoría de los mortales. Ahí estaba el
amorcillo encarnado y rollizo derramando monedas al suelo cerca de su arco y
sus flechas. A continuación fue El
jardín del amor y un mundo de
amores divinos y profanos. Para terminar, nos paramos frente al El triunfo del amor.
Un gurú con galantería me había descubierto los abrazos ocultos y las miradas
provocativas que escondían los lienzos. Hubo momentos en que solo
contemplábamos desnudos y los picardías trasparentes que cubrían aquellos
pubis. Me hubiera cambiado por esa Venus desnuda recostada frente al gran
ventanal recreándose en el amor y la música, y a los pies, mi gurú
contemplando mi desnudez mientras tocan las cítaras y flautas de pan .
Se desarmó
por entera mi creencia pseudomitológica. Me debió traspasar alguna flecha de
oro de Cupido, porque de la tirana ya me he olvidado. Además, no dejo de ver
como se remarca la línea del amor en mi pergamino a costa de que mi gurú siga
contándome historias los jueves en el museo.
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"El amor desinteresado" de Guercino |
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"El triunfo del amor" de Pieter van Lint |
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"El jardin del amor" de Rubens |
Hola, Emerencia. Preciosa y original historia que cuentas con un puntito de ironía y un estilo impecable. Me ha encantado. Felicidades y mucha suerte en el Tintero.
ResponderEliminarPues es un post con imaginación y pedagogía, con un toque de amor y salsa rosa. Porque el vecino, que ahora parece mas apetecible, siga haciendo de cicerone de los museos.
ResponderEliminarLos jueves o los martes, me da igual. Un abrazo y feliz noche
Hola, Emerencia. Me ha gustado mucho tu relato. Tal y como describes en esta historia tan bien escrita, el amor suele abrirse paso poco a poco, mostrándonos su rostro más hermoso a medida que vamos avanzando en nuestro conocimiento mutuo. Enhorabuena por tan buenas letras y mucha suerte. Un abrazo, compañera!!
ResponderEliminarHola, Eme. Bonito y original. Y muy tuya esa sorna picaresca. Me encantó. Suerte en El Tintero.
ResponderEliminareme tu relato digno de podium como siempre que lo mereces por lo bien que escribes. Suerte en el tintero. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Eme.
ResponderEliminarQué bien escribes, tienes mucha imaginación y aemás enganchas.
Felicidades.
Qué relato de amor tan maravilloso nos has regalado, Emerencia. Arte, amor y una buena dosis de espiritualidad en la forma de ese gurú de camisas aburrida y temporal.
ResponderEliminarTe deseo mucha suerte en el concurso. Un abrazo enorme.
Hola Marta, Albada, Beri, Beba, Mamen, Gemma, Bruno, muchas gracias por vuestros comentarios. Qué paséis un feliz fin de semana. Un abrazo
ResponderEliminarUn relato de amor diferente, original y con una envidiable narración que en ocasiones sobrecoge. Las frases Van surgiendo y confeccionando una trama de la que en ningún momento te esperas lo que vaya a pasar. Y la lección de arte buenísima, muy descriptiva y visual, me ha picado el gusanillo de ver los cuadros.
ResponderEliminarFelicidades, Eme, has escrito un muy buen relato. Un abrazo.
Es que un amante gurú que nos descifre el enigma de los cuadros modernos es para enamorar a cualquiera.
ResponderEliminarPrecioso relato, Eme con tu sello inconfundible.
Suerte en el concurso.
Un beso.
Una historia original , como todas las tuyas, con un toque de sutileza y humor romántico. Describes con acierto como el gurú y el arte pictórico sacan a la mujer de su encierro y le muestran nuevas realidades y sensaciones. está muy logrado el paralelismo entre el amor de fantasía que representa Cupido y la creciente atracción hacia el gurú. Y además, nos ilustras sobre la historia mitológica que subyace tras los cuadros. En conjunto, un relato de categoría. Mucha Suerte en El Tintero. Un abrazo, Eme.
ResponderEliminarA mí me ocurre lo mismo que a Judith, sé si un cuadro me gusta o no, pero soy incapaz de explicar con palabras por qué. Creo que me sería muy útil tener a mi vera una Gurú que me fuera culturizando en la interpretación de las alegorías sobre el amor, je,je.
ResponderEliminarUn abrazo.
De una anécdota sencilla consigues sacar un relato que suena a poesía, que se lee con pausa calmada y se saborea cada frase. Es un relato que fluye sin prisa pero sin detenerse en ningún momento. Muy bien escrito, con unos diálogos naturales cuya voz se diferencia de la de la narración, y una lección didáctica sobre arte. Me ha gustado mucho, Emerencia. Suerte en el Tintero. Un abrazo.
ResponderEliminarP.D.: veo que la gira gallega da mucho juego para ilustrar el pie de blog, playa de las Catedrales, un lugar encantador y mágico.
Me gusta como escribes Hay algo entre tus letras que te hace diferente a los otros abrazo
ResponderEliminarMuy bonito tu relato, Emerencia. Me ha trasladado a la galería la forma en que has descrito cada cuadro y cada historia del gurú. Pese a su aspecto quizá no tan elegante, demuestra ser muy buena compañía, presencial e intelectual.
ResponderEliminarDos besos, y mucha suerte, te la mereces!!
Un relato original que nos lleva a ver las pinturas a través de tus palabras. Un hermoso cuento que deja la sensación agradable del sentimiento amoroso. Genial,Emerencia.
ResponderEliminarUn beso y suerte.
Muchísimas gracias por dejar vuestros comentarios: Pepe, Rosa, Paco, Josep Mª, Jorge, Recomenzar, Carla y Carmen. Tengo pendiente leer vuestros relatos y corresponder con esta nueva convocatoria tintera. Un abrazo
ResponderEliminarBuenos días señorita Eme. Para empezar, ya solo el título llama atrapa la atención.
ResponderEliminarNos hablas en primera persona de una mujer especial. Solitaria con unas actitudes ante la vida especial. Se estudia a sí misma en el mapa de su mano.
Hay un deje de ironía en el retrato que nos hace de su vecino el gurú y se permite hasta hacerle rimas terminadas en “istas”.
Sabe el poder de seducción de su sonrisa y suelta con descaro sus opiniones. No intelectualiza el arte, lo intuye, o no.
Y entre cupido y cupido alguna flecha se le clavó en el cuore, así como de refilón, pues empieza a gustarle el de la camisa azul desgastada.
¡Ay el amorrrrr!
Gracias por esta delicia salpicada de fino amor-humor que nos has regalado, Eme
Hola Isabel, bueno que puedo decirte mejor sinopsis, chica lista. Un beso y feliz domingo
Eliminarbuenos días. Has volcado en este relato un trasfondo de sensibilidad inesperado. Se ve como el personaje varía sus creencias sobre el amor y los gurús. Una psique enamorada.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracais Francisco, sí es así, las flechas de cupido "Todas hieren y una mata" vamos que llega del tó. Un abrazo y feliz domingo
EliminarHola vengo a través de otro bloguero, un agradable descubrimiento.
ResponderEliminarBienvenido Francisco J. Gracias
EliminarEmerencia te leo y me quedo con este aprendizaje.
ResponderEliminar"Por muy aburrida que parezca una vida, si aún queda al menos un indicio de amor en la linea de las manos, no te desanimes, el amor anda rondando y aparecerá donde menos lo esperas".
Genial relato amiga, "Amor que salió de la imaginación a la realidad, y se manifestó en un museo entre cuadros".
Me gustó tu lección de amor y arte dirigida por un buen gurú.
Gracias Idalia, si te has quedado con ese aprendizaje, "bienvenido gurú" creo que a muchas nos encantaría la experiencia ;)Abrazos amiga.
EliminarBuenas, Emerencia.
ResponderEliminarUna historia muy original. Me has hecho buscar los cuadros para ver lo que la protagonista ve, pero... Algunos no los encuentro, ¿son creados por ti?
Nos leemos.
Un saludo.
Hola Irene, bueno, bueno que bien que el relato sea un aliciente a curiosear por otras artes. Los cuadros pertenecen a la "Alegoría de amor" del museo de El Prado. Encantada de compartir aquí las imágenes inspiradoras. Las pongo al final del cartelito de la edición del Tintero. No sé si leerás este comentario, si no te lo comento en tu blog. Gracias y un abrazote de domingo.
Eliminar¡Genial! De alguna manera, al verlos el texto gana mucha realidad.
EliminarNo los conocía, pero me han gustado.
Un saludo.
Me alegra Irene, un abrazo
EliminarHola, Eme. Un relato que te va atrapando con dulzura y picardía.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias Mirna, abrazos
EliminarHola Emerencia
ResponderEliminarCurioso relato y es que en el amor o hay límites de ningún tipo. Mira que enamorarse de un Gurú!!!
Fresco, original, muy de tu estilo.
Enhorabuena y un abrazo
Hola Paola, gracias por la lectura. Nos vemos en el Tintero. Un abrazo.
EliminarEs un relato donde las letras se hacen arte y la magia del amor lo envuelve. Exitos en el Tintero de Oro.
ResponderEliminarEs un relato donde las letras se hacen arte y la magia del amor lo envuelve. Exitos en el Tintero de Saludos desde Venezuela
ResponderEliminarGracias Raquel, un abrazo
EliminarSaludos Emerencia, muy bonito relato con esas visualizaciones tan vívidas de los cuadros. Éxitos y bendiciones 👍✌️🙏
ResponderEliminarHola Mery, muchas gracias. Un abrazo
EliminarUn relato que engancha, ese guru hacía disfrutar a la protagonista a través de la visión de los cuadros.
ResponderEliminarUn relato original.
Un abrazo
Puri
Gracias Puri, me alegro que te haya enganchado. Un abrazo
EliminarUn paseo pictórico con el vecino gurú que despierta el amor dormido de la narradora. Me ha encantado descubrir esas obras de arte y su significado mitológico y, por supuesto, me ha encantado tu relato,con una forma de narrar desenfadada, a veces irónica, con un estilo muy personal. Gran relato, Emerencia. Saludos y suerte en el Tintero
ResponderEliminarGracias Jose R. Me gusta eso del estilo desenfadado, me lo apunto. Un abrazo
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