FELICITA, CORNELIA Y EMERITA
Momento de felicitaciones, para los que somos y estamos, para los que quedan y
siguen. Felicitación por describir y enseñar, porque nos hace más humildes y
más pacientes. Felicitación no por lo que acaba sino por lo que empieza.
Felicitaciones para ese mundo que nos entra por los ojos y al que todavía no me
acostumbro porque es tanto lo que me asombra cada día.
Amigos, amigas, compañeros y
compañeras que estáis por aquí, conmigo, no se me ocurre otra cosa que mandaros
esta particular felicitación acompañada de un relato y un viaje donde deseo
expresar varias emociones: la mutabilidad de las cosas con el paso del tiempo, porque
cambia la luz, el ángulo y la percepción, porque cambiamos con ellas, porque
también se alteran por lo que sucede a su alrededor. El mismo mármol de la
columna cambia, se desgasta, se desmorona, pero algo acontece, alguien lo hace
levantarse, lo conserva para que pueda ser contemplado durante años, siglos. Al
igual la palabra también queda. Sigamos escribiendo, viendo y amando. Un abrazo
y ¡Feliz año nuevo!
I.
Esta
dichosa máscara y los crotalia ¡siempre
se me enganchan! necesito cambiar estos pendientes como sea, debería, pero
también podría cambiarla a ella, mi máscara. Siempre ese rostro boquiabierto,
ni tristeza ni alegría, es como el limo gris de un charco de lluvia, sin
expresión, tan fría como este mármol rosado de la columna donde me refugio. Ella,
mi máscara, con un orificio único y sinuoso por donde me trago el aire y por
donde mi palabra es convertida en eco, sonido a veces irreconocible; esa
palabra que no se escucha, por que ellos solo ven mi cuerpo tras la túnica. ¡Oh
Ceres, diosa protectora, algún día tiraré esta máscara! como otros tirarán la
suya, como también caerán estas columnas corintias, pero no, no podrían, antes
el tiempo se debería aletargar en ese enlucido de estuco, antes yo andaría
descalza sobre estas piedras y dejaría mis sandalias atrás, mis pies bajarían
de estas altas suelas de madera deshaciendo las tiras de esparto que los atan.
Yo pisaría mis huellas, las que dejo en este escenario, día tras día; una y mil
veces las pisaría hasta reventarlas en sangre. ¿Cuántos años han pasado ya? Y
tal vez muchos otros les seguirán. Solo permanecerán ellas, las huellas,
aplastando la misiva de la palabra.
II.
Mi
espera se eterniza tras el pulpitum.
Mis palpitaciones provocan esos dichosos tics en el párpado derecho. Siempre
igual. Ya es casi la hora. Veo las gradas. Allí arriba, lejos de todos, las
mujeres, la mayoría religiosas y aquí, tan cerca, los hombres casados, los que
no pierden detalle de mi danza, de mi cuerpo; junto a ellos, los más ruidosos,
ahí, esos soldados con su griterío. Y frente a mí las tribunas de políticos,
divinos emperadores, los dioses. A ellos sería yo quién les chillaría hasta que
tiemblen los pedestales; mis palabras, las que no se oyen, las haré resonar entre
los huecos de mi cara, entonces vibrará todo mi esqueleto. Hoy no habrá parodia
para ellos, para nadie.
…
La
gente sigue entrando por arriba, por las bóvedas bajo el Pórtico. Esta noche habrá
lleno, más de cinco mil espectadores. Apenas veo las gradas más alejadas. ¡Otra
vez! No han encendido las antorchas de las galerías de los esclavos.
…
Confío
que el coro entre a tiempo con los músicos. Ayer no lo hicieron. Cualquier
retraso perjudicará mi actuación. También faltan algunas guirnaldas en las
columnas de la derecha, como han cometido este error, saben que el pulpito debe
quedar perfecto. Este escenario se ve tan bien con el brillo de esos metales
preciosos, esas hermosas pinturas, los ricos tejidos y las maderas nobles. Hoy ya
por fin traerán los bueyes para la procesión, irán tras el trono de la imagen del
emperador Tiberio, luego deben salir los pantomimos y danzarines cuando resuenen
las tibias.
…
¿Y
ese ruido? Es el aire, sí, parece aire. Tal vez haya sido él, el que ha apagado
las antorchas. Tras el aire vendrán las nubes, sí, es necesario un cielo gris
para que mi trágico momento sea estremecedor, mi muerte debe enmudecer el foro.
El graderío tras ese momento se levantará, yo caeré bajo el sacrarium, esta capilla del frente
escénico será mi orla final y entonces los aplausos ensordecerán el teatro de
Augusta Emerita.
III.
Yo
no conozco Grecia, ni Alejandría, ni Egipto, por no conocer no conozco ni Roma,
solo Augusta Emérita. Soy el peldaño más bajo social, soy una esclava liberta,
liberta de Publio. Vivo aquí o allá, mi vida es sencilla. Solo yo con esta
máscara. A escondidas soy un arlequín, un soldado fanfarrón, un amante bobalicón,
un polichinela; los conozco bien a todos, pero es la colombina mi compañera y
musa, es la tentación, confidente y aliada. Soy la secunda mima, una meretrix
dentro del grex teatral. Soy Cornelia
Nothis.
Estaba allí, desde el año 16-15 a .C. Grandes letras de
bronce lo proclamaban. Ahora ya no brillan, pero están ahí, sus huellas en la
piedra aún permanecen en el teatro. Marco Agripa, yerno del emperador Augusto
fue su benefactor. El teatro de Mérida, salió del letargo, estuvo oculto bajo las
entrañas de la ciudad, bajo tierra, hasta comienzos del siglo XX. Solo una
parte alta del graderío asomaba. Hormigón revestido de sillares de granito en
un campo de cultivo.
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comienzos de 1900 |
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1933 |
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En la actualidad |
Y en 1910 se comenzó con las excavaciones. De
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Foto de Verbo Producciones Teatro. |
Desde 1933 se celebra en él el Festival internacional de teatro
clásico consolidándose como una manifestación única, de esencia greco-latina.
Margarita Xirgú, la actriz; Miguel de Unamuno, el escritor; Manuel Azaña, el
político. Otros tiempos. La obra fue Medea de Séneca traducida en gran parte por
Unamuno. La compañía de teatro de Xirgu-Borrás lo pone en escena. Fue el
estreno, después de tanto tiempo bajo tierra.
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Margarita Xirgú |
De la actriz romana Cornelia
Nothis no he sabido nada más. Solo se encontró una lápida funeraria de ella. Hay muy
poca constancia de protagonistas del teatro romano. Por eso me he atrevido a reproducir
un momento de lo que pudo ser su trabajo en escena. Este relato ha servido para
presentaros este lugar único, mágico, sagrado y poderoso donde se iba para ver.
Igualmente este edificio era un lugar de culto, lo mismo de asamblea que de
homenaje; bien para manifestar temas políticos, mitológicos o para disfrutar
momentos de burlas y groserías. Obras para entretenimiento, por supuesto, la
mayoría griegas, además nada entendidas por el público romano por aquel entonces, tendría que pasar tiempo. El teatro era para ser visto y poco
importaba lo dicho, únicamente lo representado.
*Las fotos antiguas son del
Consorcio de la ciudad monumental de Mérida.
VIAJEYFOTOS
os desea ¡Felices fiestas!
Felicitas querida Emerencia. Tienes en vena la piel de viajera y la boca de contar aventuras.
ResponderEliminarTú sí que sabes compañera.
Muchos besos romanos, extremeños y canarios. Muacksss.
Hola Isabel, Felicitas compañera. No podría dejar de viajar con mi cámara, con mi mente; no podría dejar de hablar con mis dedos, no podría dejar de contar para que me cuenten. Un beso
EliminarHola Eme, muy felices fiestas y que la brisa de la felicidad acaricié tu rostro durante 2019 en su máxima intensidad. El relato me lo guardo pues pienso que necesita toda mi atención, respeto y tiempo para disfrutarlo en toda su intensidad.
ResponderEliminarMuchos besos Eme y feliz Navidad.
Hola Miguel, no te dejaré de visitar que lo sepas, que me encantan tus reseñas, que lo sabes jeje, que me encanta la brisa de la vida en mi rostro marcando las huellas en mi piel. Gracias. Muchos besos siempre.
EliminarMaravilloso relato Eme, y maravillosa la historia del teatro que nos cuentas. Siempre me ha maravillado cómo puede el tiempo dejar sepultados metros y metros de restos (teatros, ciudades...) Muy cerca de León está enterrada la ciudad de Lancia, primero ciudad Astur y después romana. Nadie se ha molestado en serio en excavarla. A saber lo que guarda.
ResponderEliminarMuchas felicidades en estos días y un beso enorme.
Maravilloso Rosa es tenerte presente ahora y siempre, ay cuando ya no vengas a leer por aquí ¿qué voy a hacer? jeje. Gracias siempre. Un beso grande
EliminarMaravilloso relato y maravilloso lugar, que me encanta.
ResponderEliminarMuy muy felices fiestas para ti y los tuyos.
Gracias Gemma, tengo que visitarte que no me olvido, que no te olvides. Estamos aquí. Tu optimismo y empatía para contagiarnos a todos es oro virtual. Un beso grande
EliminarMe ha gustado mucho tu relato
ResponderEliminarFelices Fiestas y un mejor 2019
Besos
Gracias Teresa, ay compañera, muchas gracias por estar. Un beso grande
EliminarUna muy grata despedida de año, regalándonos tus letras y con un protagonista de honor: el teatro romano de Mérida. La antigüedad nos observa y nosostros a ella. No sé quién de los dos con más emoción.
ResponderEliminarQue acabes de pasar unas felices fiestas, Emerencia, y que el próximo años sigas deleitánonos con tus palabras escritas.
Un abrazo.
Un abrazo, no dos... Ay que comencé por el final, jaja. Gracias compañero, siempre nos queda nuestras letras y nuestro tiempo, momentos que son bienvenidos. Hasta el año que viene, volveré.
EliminarUna entrada de lujo para terminar el año, Eme. Un relato que se escucha como una actriz que declama en un escenario y el teatro de Mérida, que como el Ave Fénix renació de sus cenizas. Un fuerte abrazo y un maravilloso 2019!
ResponderEliminarGracias David, nos vemos el año que viene con ilusión y buenas letra. Un abrazote grande.
EliminarEmerencia mil gracias por despedirnos con lo que con tanto interes, pasión y garbo haces, literatura y teatro, hermosa combinación.
ResponderEliminarGracias por ese relato rico en conceptos, todo se va y todo regresa, todo cambia y sin embargo sigue igual, todo gira y al mismo tiempo sigue estático.
FELIZ AÑO QUERIDA AMIGA, QUE EL SOL BRILLE CON FUERZA EN TU INTERIOR Y QUE LA ALEGRIA DE VIVIR TE ACOMPAÑE EN CADA PENSAMIENTO, DICHA Y DESILUSION.
BESOS Y UN FUERTE ABRAZO
Hola Idalia. Gracias a ti por sacar lo mejor de cada relato "todo se va y todo regresa, todo cambia y todo sigue igual, todo gira y al mismo tiempo sigue estático" era lo que pretendía con él. Un beso grande compañera
EliminarAhora si Eme, disfrutada una entrada en dos tiempos que se funden en un solo teatro. El gran Teatro de Mérida que hoy en día luce sus mejores galas en la noches estrelladas. Y quizás sí, mucha gente que disfrute del fondo de lo allí representado hoy en día, pero como le pasaba a a la actriz en la antigüedad tengo la impresión de que el espectáculo histórico y arquitectónico distrae la atención del espectador y lo visual puede ganar a la terrenal. Dicho lo cual, hay lógicamente obras muy hermosas y con tintes aplicables a la actualidad en e lteatro clásico de nuestros muy remotos antepasados. Un abrazo y ole por tu creatividad.
ResponderEliminarBuena observación síi, es así, de hecho la obra de teatro clásico que son muy llamativas en estos escenarios hacen que te fijes menos en los diálogos o monólogos, ni me imagino el trabajo de los actores y actrices con máscaras, como debían de hacer para expresarse con el cuerpo, la danza. Ole, gracias Miguel por volver. Un beso.
Eliminarhola!! hermoso tu relato, tu fabulosa imaginacion que por un momento nos hizo creer que lo que sucedia era real, un cuento, una quimera, gracias por tan preciados regalos,felicidades!!!!!
ResponderEliminarHola chicas aladas!!! gracias a vosotras por seguir mis historias, mis viajes. Un abrazo
Eliminar¡¡Felices fiestas!!
ResponderEliminarHola Inma, bienvenida. Gracias. Doce meses doce propuestas entre viajes, fotos y libros, es un reto siempre, y siempre nos lo proponemos. Un abrazo
EliminarPrecioso relato inspirado en ese gran teatro de Mérida, lugar que he visitado varias veces y siempre me ha sorprendido imaginando lo que allí se hacía. Tu con tus palabras me has emocionado. Nos has dejado un regalo precioso. Un abrazo.
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