PRIMER VIAJE de MIGUEL PINA
En
una de mis últimas entradas conté la experiencia de lo que fue mi primer viaje
EGIPTO ver aquí. Un lugar que fue decisivo para
despertar mi pasión por viajar. Que os puedo contar más que no veáis en la
entrada. Un recuerdo emocionante.
Bien, con esta entrada nació la posibilidad de contactar con algunos de los seguidores que dejasteis comentarios contándome cuál fue
vuestro primer viaje, por cierto ¡Gracias
por vuestro entusiasmo! Y aquí comienzan estas entradas
compartidas con vosotros. Donde contáis aquel viaje nostálgico y dejáis algunas de vuestras fotos (de
esas de cuando éramos jovencitos). Y si era posible, mejor que mejor, si yo
pudiese tener la oportunidad de conocer el lugar y aportar fotos e impresiones del mismo en la actualidad con el objeto de invitar a los demás seguidores a ir
allí. En definitiva, mucho más entrañable que uno de mis viajes. Es como un
viaje “acompañada en el tiempo”.
El
primer compañero que abre esta sección es Miguel Pina. Un gran honor para
mí. Miguel es un bloguero cinéfilo. Tiene un blog muy interesante: cine y críticas marcianas. Él nos trae cada semana reseñas
cinematográficas que a los amantes del cine nos hace disfrutar enormemente. Sus críticas
van en un formato sencillo y con un texto muy fluido que nos invitan a
quedarnos con descripciones, sensaciones y emociones para poderlas trasladar a
ese momento donde se para el tiempo y estás sola frente a la pantalla. En este
blog podréis encontrar cine de estreno y recuerdos de grandes películas de la
historia del séptimo arte ¡No os lo perdáis!
Paso
a dejaros con Miguel Pina y su primer viaje que fue a Calpe (Alicante). Y a continuación de su crónica viajera os contaré
algo más de este lugar que gracias a esta aportación de Miguel he tenido la
oportunidad de conocer recientemente ¡¡Gracias compañero ha sido muy interesante
descubrir este lugar lleno de sorpresas a cada paso que daba!!
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Miguel Pina y su "renol" |
« Todos los veranos recorría kilómetros
de carretera junto a mis padres. Pero este viaje era especial. Transcurría el
año 1997 y mi carnet de conducir recién sacado, me invitaba a realizar el
primer viaje de manera independiente junto a mi primer amor. Por supuesto, la
excitación del momento aumentaba al ser un viaje clandestino y de alto secreto
mundial para ambas familias. Supongo que el placer de lo prohibido estimulaba
aún más las ganas de descubrir el mundo a través de mí propia mirada viajera.
Quizás el destino en esta ocasión no era lo más importante. Era la ilusión de
conocer, de explorar, de amar y ser amado, de descubrir, y por supuesto, de
viajar. En aquellos momentos las agencias de viajes vivían un buen momento
antes de la explosión de Internet y Calpe, en Alicante, era una opción económica
y con un bonito entorno natural para disfrutar. Las fotografías que nos enseñó
la encargada de la agencia del Parque Natural del Peñón de Ifach junto al Mar
Mediterráneo, fueron decisivas para optar por un destino que nunca olvidaré. La
noche anterior a la partida fue imposible conciliar el sueño. Desde luego este
era el mejor insomnio del mundo. En los siguientes años de mi vida este proceso
se repetiría ante cada nuevo destino viajero por descubrir. Y por fin llegó el
ansiado amanecer. A lomos de mi viejo Renault 12 con más años que Matusalén, me
dispuse a recoger a mi novia para recorrer los casi 500 kilómetros que
separaban Calpe de Madrid. ¿Aguantaría aquel vehículo ese trote a su avanzada
edad? Vaya que si aguantó, de hecho gracias a él, pude conocer y enamorarme
profundamente de la España rural y urbana que precisamente a través de la
carretera ofrece una versión insólita y genuina de nuestra forma de ser. Los
mejores años de mi vida transcurrieron cuando a través de los viajes pude
conocer la realidad socio cultural de la España de nuestros días. Mi pasión por
el cine también me llevó a conocer recintos mágicos que por desgracia ya
cerraron sus puertas. Pero volviendo al viaje, ¿qué pasó realmente en Calpe?
Bueno esa historia quizás quede para otro momento. En definitiva, y
parafraseando a Bradley Cooper en la película Resacón en Las Vegas, "lo
que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas". Creo que 20 años después es
buen momento para volver a Calpe y ver un atardecer mediterráneo desde la cima
del mágico Peñón de Ifach. Lo demás son historias».
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Miguel en el museo fallero de Calpe |
Emotivos recuerdos !!!gracias Miguel!!! y para cambiar la brújula del tiempo una musiquita y pasamos a continuación a conocer Calpe en la actualidad.
Cuando
Miguel me mandó su viaje yo estaba en Valencia. Al leerlo propuse a Jose,
mi pareja, de desviarnos a la vuelta por la costa y cómo no, acercarnos a
descubrir Calpe. Quedé intrigada bueno, no solo por lo que dejaba entre
paréntesis Miguel, je,je, sino por ese Peñón de Ifach…
Cuando
ves Calpe de lejos lo primero que destaca de esta ciudad es su peñón, claro,
pero también todo el peso de edificios altos de apartamentos turísticos. Esto
te echa para atrás al principio, pero Miguel ya insinuaba que había algo más
por descubrir. Bien, la sorpresa fue monumental, no solo por el tamaño de edificios, sino por todas las curiosidades que esta ciudad esconde y que merece reseñar.
En cuanto llegamos vimos la
laguna con los flamencos. No me lo podía creer, claro, no habíamos leído nada de Calpe, solo lo que nos insinuaba Miguel. Una antigua laguna originada por la situación del
peñón con la costa que había dejado estancada una entrada de mar. Posiblemente ya utilizada por los romanos para extraer sal. Estas salinas han sido explotadas hasta
el siglo XX con este fin. En ella destaca la población de flamencos y de otras graciosas aves
zancudas más pequeñas: las cigüeñuelas. Sobra deciros como disfrutamos
admirando y fotografiando estas aves. Las cigüeñuelas son muy peculiares con sus patitas rojas
y con un largo viaje en sus alas; llegan aquí desde África sudsahariana para
reproducirse en la laguna. Las gaviotas patiamarillas con su precioso alado
blanco-grisáceo nos acompañaron en toda la visita que realizamos. Las encontrábamos por todos sitios. Tocaba comer en
el puerto, como no, que os recomiendo, por cierto; y pasear por la costa por las pequeñas
calas de arena fina amarillenta esculpidas a golpe de mar y viento. Calpe
ofrece mucho para los amantes de los paseos y los baños de sol, hay bahías y playas kilométricas.
Seguimos
por el paseo disfrutando de las pequeñas calas y allí nos encontramos con el segundo
descubrimiento: “El Vicus romano de los baños de la reina mora”. Un enclave de
apenas cinco mil metros cuadrados conservado en esta costa masificada de edificios. Un
curioso yacimiento con un peculiar diseño arquitectónico que se puede ver por el
paseo marítimo de Playa del Bol.
Se remonta al siglo I. Hay restos de viviendas, termas y una noria que abasteció de agua a esta antigua ciudad. Llama la atención unas balsas excavadas en la roca costera, por cierto, una piedra denominada “tosca”. Esta estructura rocosa está esculpida con una forma muy peculiar de piscina (que le da nombre al lugar “baños de la reina”). Fueron diseñadas para ser viveros para el consumo de pescado fresco ¿Curioso verdad? Allí mantenían vivos a los peces en unas rectangulares balsas comunicadas entre sí con entradas y salidas de agua por unos estrechos canales también tallados en la roca. Se dice que habrían unas compuertas de bronce o plomo que cerraba al paso del pescado al mar abierto. La historia es fascinante ¿verdad?
Y
para despedirnos de este lugar, por fin, nos fuimos al peñón y nos adentramos en él. Siempre con nuestra compañera.
Allí descubrimos una cala de color verde esmeralda que puso la guinda del día. En sí, el peñón es un lugar muy interesante. Un espacio protegido, denominado “Parque Natural del Peñón de Ifach”como bien nos ha contado ya Miguel. Una mole calcárea de más de tres cientos metros de altura donde revolotean miles de gaviotas haciendo cabriolas. Y desde allí, en lo más alto, debe ser genial ver esta ciudad, y efectivamente, me apuntaría a ver ese atardecer 😉
La vegetación fue otras de las cosas que más me sedujo, como no. Hay tantas especies de plantas autóctonas mediterráneas en tan poco espacio: Jaras, brezos, coronillas, retamas, lentiscos, bayón, lavanda, romero, tomillos, madreselva, esparto, palmito, aladierno, espino negro, zarzaparrilla,…podría seguir y seguir. Aquí, además, quedan restos de un asentamiento íbero, otro reducto histórico "La Pobla d´Ifac" . Un recinto amurallado del siglo XIII que albergó la repoblación de colonos procedentes de diferentes lugares de la corona de Aragón.
Desde el peñón hay unas vistas estupendas de la costa. Pena que no tuvimos tiempo para subir más arriba, lo dejamos para la próxima y que el viento nos traiga de nuevo por estos lares.
Calpe es un lugar que no hubiera conocido, estoy segura, y no hubiera compartido
con vosotros sino hubiese sido por Miguel Pina. ¡¡¡Gracias Miguel!!! Un abrazo.
Espero que os animéis a seguir contándome vuestro primer viaje y estaré encantada de descubrirlo con vosotros con esta brújula imantada de añoranza y tiempo. 😍 🙏
En primer lugar quería agradecerte públicamente esta maravillosa iniciativa que has tenido a bien crear y en la que yo me he honrado en participar gustosamente. Espero que sean muchos compañeros los que sumen y entre todos y contigo a la cabeza, podamos reunir nuestras primeras experiencias viajeras. Te ha quedado una entrada preciosa y alentadora para regresar en cualquier momento a Calpe.
ResponderEliminarUna ciudad que un primer momento deja sus dudas por el paisaje urbanístico, pero cuando te adentras en su entorno natural y paisajístico depara muchas y agradables sorpresas como bien has reflejado.
La luz de nuestro Mediterráneo en pleno esplendor.
Un grandísimo abrazo y gracias de nuevo por confiar en mi para esta bonita colaboración entre amigos.
Hola Miguel, he disfrutado mucho con esta publicación. No sabría resumirlo en palabras. Las colaboraciones en este mundo virtual dejan una huella imborrable en emociones y apreciaciones. Aprendes de los demás y de ti misma. "El descubrimiento es la pasión del curioso" es la frase que me acompaña desde que inicié este proyecto del blog y cada día se hace más patente. Y ojalá haya otros compañeros que me descubran sus primeros viajes y pueda compartirlos. Me haría mucha ilusión, claro que sí. Un abrazo fuerte
EliminarMuy agradable este viaje que yo recuerdo de visitar en varias ocasiones y es un lugar que me gustó mucho. La primera vez que lo visité fue con mis hijos muy pequeños y pasamos varios años seguidos las vacaciones. No hace mas que unos 5 años estuvimos de nuevo y lo que me encontré no me gustó tanto. Había demasiados edificios y muchísima mas gente. Aunque no pierde su identidad como pueblo la costa así tan explotada no me gusta. Recuerdo esa playa hoy abarrotada con muchos menos edificios y menos gente. Sabes que mi primer viaje largo de joven y recién casada y con mi niño mayor fue a Fuengirola? Recuerdo que estuvimos alojados en los bolinches. Un abrazo
ResponderEliminarHola Mamen, sí es así, son lugares costeros que tienen una presión urbanística muy grande. La costa blanca, que es como se la denomina a este tramo donde está Calpe, tiene estas playas que han hecho y hacen la delicia del turismo de masas que desde 1960 empieza a transformar todo el litoral de una punta a otra. El mismo espacio natural de las Salinas hoy día sigue teniendo presión urbanística, espero que las aves sigan viniendo y quedándose para imponer sus derechos territoriales. En el propio Peñón se inició un hotel que con el tiempo se ha derribado permaneciendo aislado con su identidad natural. Quedan pocos vestigios de lo que fue un día aquella costa dedicada a la pesca y a las salinas pero al menos ha conservado estos pequeños enclaves para poder hablar de ellos y disfrutarlos. Con respecto a tu primer viaje ¿te animas a contarlo? yo encantada de compartirlo y conocer ese lugar que solo he visto de paso. Un abrazo
EliminarPues si que lo puedo contar, sólo tengo que ir reuniendo fotos y escanear poco a poco. Cuando lo tenga listo te aviso. Un abrazo
EliminarMiguel, Miguel... ¡¡qué aventurero!! ¿Conque secuestrando a la novia para llevártela a Calpe? Jajajaja. Esos viajes siempre se recuerdan, ya verás, ya...
ResponderEliminarEmerencia, me encanta esta idea tuya de añadir luego tu experiencia sobre el lugar. Resulta curioso observar cómo personas diferentes llegan a un lugar por motivos diferentes y ven y sienten de forma distinta.
Ja,ja que te descubres, hola Milano, gracias por estar presente. Me alegro que hayas compartido estos momentos con nosotros. En verdad, es así, venimos con motivos diferentes pero con la mano abrazada al regazo en ambos casos, el amor, el amor ;) un abrazo
Eliminar¡¡¡Hola!!! ¡¡¡¡Ayyyy qué post tan bonito!!!! Yo tengo muchos primeros viajes, el primero de vacaciones con mis padres y hermana, el primero fuera de España también con ellos, mi primer viaje de estudios, mi primer viaje con amigos, el primero con mi novio, el primero con mis hijos...y curiosamente mis mejores recuerdos son los de los lugares más sencillos, aunque los viajes buenos que he hecho me encantan, claro, pero es que hay sensaciones en los viajes sencillos que no se pueden explicar...Besos y precioso post.
ResponderEliminarGracias Marigem. Sí es verdad, que hay viajes sencillos que surgen de improvisto que tienen algo de especial. Las sensaciones que se viven tal vez no están tan amarradas al tiempo y los instantes penetran más en la piel. Los primeros viajes, ahí quedan con cariño. Un abrazo
EliminarMuy bonito Emerencia, felicidades por la iniciativa de compartir ese primer viaje y fantásticos esos recuerdos que comparte Miguel Pina, qué emotivos son algunos de esos recuerdos que años después nos siguen haciendo sonreír y vuelven todas las sensaciones.
ResponderEliminarMe ha gustado leeros con una sonrisa.
Un beso y feliz semana
Gracias Conxita, y felices como perdices de compartirlo contigo. Un abrazo
EliminarEnhorabuena Emerencia por la iniciativa!! Qué buena idea has tenido poniendo el reto para incitarnos a recordar...
ResponderEliminarEl invitado Miguel ha hecho una entrada magnífica y nos ha conseguido hipnotizar con su escapada romántica..
Los dos habéis viajado por mis tierras y habéis sabido plasmar la belleza de La Marina Alta.
Emerencia has sabido mirar y ver la gran riqueza natural y cultural que tiene Calpe, porque cuando llegas te impacta la destrucción paisajística que han consentido con el boom inmobiliario. "Los Banyets de la Reina" son una joya arqueológica, en el Campello se encuentran unos similares también llamados "Los Banyets de la Reina" que los gestiona el MARQ.
Bueno, he disfrutado con los dos y enhorabuena otra vez por la iniciativa.
Gracias Xus. Te sentirás muy identificada con este lugar tu que eres de esta tierra levantina. Gracias por las aportaciones en tu comentario: Marina Alta, Campello. Nombres desconocidos pero que ahora nos serán más familiares. Un abrazo
EliminarInteresante iniciativa, Eme. Me ha traído muchos recuerdos porque yo estuve quince días con mi familia en un apartamento en una torre al pie del Peñón. Podía yo tener diez años, por lo que me remonto a un tiempo muy anterior a ese primer viaje de Miguel, claro que yo por entonces no disfrutaba de flamencos, gaviotas o baños romanos, tan solo de la playa y de los juegos.
ResponderEliminarPor entonces Calpe era un pueblecito de pescadores, nada que ver con lo que me encontré hace unos años cuando volví por allí.
Felicidades por la entrada a ti y a Miguel.
Un beso a ambos.
Hola Rosa, si que ha pasado tiempo, me imagino ese pueblecito de pescadores al pie del peñón; pero hija es que después todo el mundo decidió ir a la playa, que le vamos a hacer. Gracias por pasarte otra vez con una brújula del tiempo bastante diferente. Un abrazo
EliminarGracias Bemelë 32 bienvenida. Saludos
ResponderEliminarWuuaaau que belleza de calas y de paisajes he quedado encantada precioso !! de verdad que paseo me he dado , gracias por compartir y ti Miguel por dejarnos disfrutarlo , un abrazo un saludo cariñoso desde mi brillo del mar
ResponderEliminarHola Beatriz, ¡¡¡bienvenida poeta!!! gracias a ti por disfrutar de este brillo especial levantino. Un abrazo
Eliminar¡Entrada de lujo! Un lugar maravilloso que tus fotos han conseguido mostrarlo con toda su belleza. Y que decir de la deliciosa experiencia tan bien narrada por Miguel, como si nos la estuviera mostrando a través de una película. Emotiva en la experiencia de Miguel, ilustrativa en tus explicaciones. Una entrada de cine! Saludos!
ResponderEliminarJooo, David, Gracias es que hay mucho arte "escénico" en esta entrada, y sino mira como han cambiado los colores. Es broma, los colores son los que van a salir a mi jaja, Un abrazo compañero
EliminarBuenos días a todos. A mí me ha emocionado por qué soy y vivo en Calpe
ResponderEliminardesde que nací y todo lo que tiene que ver con mi pueblo me encanta. Cierto es que a cambiado a peor y esas enormes torres de edificios echan para atrás a cualquiera, pero sigue teniendo su encanto y no cambio mi Calpe por nada en absoluto, sus paseos marítimos, sus playas de arena finísima, sus destellos, amaneceres, atardeceres. Y su peñón que es él símbolo de nuestra costa blanca.
Lo dicho, sido un placer leeros y conoceros a todos.
Gracias Tin, bienvenido a este recuerdo y homenaje a tu tierra. Ha sido genial descubrirla y sobre todo, cuando ha sido de esta forma, sin pensarlo. Solo donde las ruedas te llevaban, con las palabras y el recuerdo de aquel viaje de Miguel Pina y un navegador. Y ahora, este encuentro en las redes (qué pequeño es el mundo) contigo Tin. Con tu comentario sobra decir que la interconexión en la red virtual llega a situaciones impensables. Gracias de nuevo. Saludos y abrazos.
Eliminar¡Hola Eme! me parece genial tu iniciativa respecto a contar esos viajes especiales tus seguidores, a ocurrente pocos te ganan, amiga.
ResponderEliminarComo valenciana que sabes que soy,he visitado la zona que es preciosa, así que creo que no pudiste tener mejor idea que al volver de Valencia (¿qué tal te fue?) pasar por allí y ver ese fabuloso Peñón. Aún recuerdo yo una paellita que me comí allí teniéndolo de frente.
Muchos besos para ti y un saludo para Miguel, que espero siga contando "lo que pasó en Calpe" ;-)
Hola Chelo, en Valencia muy bien. Las fallas espectaculares, tal vez, un poco de agobio. La ciudad un hervidero de gente. La próxima coincidiremos seguro. Gracias por venir a este viaje en el tiempo y a dos manos. Un abrazo
EliminarEmotiva entrada del primer viaje de Miguel a Calpe, por cierto que ha narrado de una manera exquisita. Esas historias no se olvidan nunca. Estoy de acuerdo con él que por carretera, haciendo kilómetros, descubres cosas que por otro medio no haces.
ResponderEliminarPreciosa también tu posterior experiencia, Emerencia, resaltada con esas fotos tan maravillosas.
¡Un abrazo a los dos!
Hola Ziortza. Sí realmente el viaje en coche y con suficiente tiempo es el mejor para disfrutar de los lugares. Gracias por venirte con nosotros. Un abrazo
Eliminar¡Qué preciosa iniciativa! y que bonito viaje el de Miguel, esos recuerdos siempre quedan grabados en la mente.. Yo disfruto muchísimo los viajes de carretera, adoro prepararme mis rutas, le ponga una ilusión tremenda! jeje me ha encantado descubrir este maravilloso lugar de mano de los 2. Tengo que visitarlo sin duda alguna. Felicidades por tan magnífica entrada. Besos.
ResponderEliminarHola Verónica, bienvenida a este rincón viajero. Gracias. Seguro que si que irás en uno de tus viajes. Por cierto visité algunos de esos rincones gaditanos de tu mano. Interesante. Un saludo
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