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MÁS ALLÁ DEL MAL DE LA PIEDRA

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Me han dicho que es el mejor sitio para suicidarme. Por fin acabarán todos mis males y éste parece ser el lugar ideal,  inhóspito, no hay nada, lo propio; el final de un corto viaje. Nunca había caminado por un lecho de piedras fuera de lo que es una orilla… Para empezar, me parece que es un paisaje dudoso de entrar. No, tengo que hacerlo. Adelante. Tenerle miedo a las piedras, qué tontería; además, aquí no hay camino trazado, ni tampoco camino correcto. Es ideal para perderse y que no te encuentren. Lo malo es esa nube que sube de la costa; no me va a dar tiempo, me va a atrapar en segundos y entonces, no veré donde pisar, perderé el equilibrio y no encontraré el nicho adecuado para mi despedida. No puedo enfrentarme así a este momento, no es el final que quiero. Respira. Debo tranquilizarme, tengo que hacerlo con buena energía y optimismo ¿no es la piedra filosofal de toda existencia? ¿he dicho piedra? Solo intento poner orden en mi ciclo de vida ¿y ...

VENECIA Y SU IMAGEN PRESTADA

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Era una imagen prestada y la acaricié como si aguardara un legado.  Mientras la reproducía, creí navegar tantas veces por ese canal derramando sus reflejos; veía entonces como las raciones de color subían brillantes por las fachadas y la brocha se dirigía esbozando líneas tortuosas y definiendo sus formas orientales; las chimeneas saltaban, se escapaban de la blancura del lienzo. Y así, esa imagen quedaría prendida en la pared de mi habitación. Han pasado siete años y la imagen se ha hecho real. *** La fórcola del gondolero guiaba su maniobra por el canal, ahora vira, ahora rota en la estrechez y mientras, el delfín de ese invertida asomaba bajo el puente. Por intrusa e inclinada me permití trocarla por otra embarcación y ya no sería negra, ni se guiaría por ese peine rayando el lienzo. Llevaré todavía incrustadas en mis suelas una pequeña porción de sal de las muchas que se derramaron aquella primera mañana por los puentes. Una y d...

EL SECRETO DE LA SIRENA ARCO IRIS

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En cada abrazo que un río le regala al mar se escapa un arco iris. Este arco permanece reflejado en la orilla y queda impreso, translúcido, en cada una de mis escamas en una sutil curvatura de colores brillantes. Es un tatuaje sin creencia ni tiempo. Un transcurso que es un decir, puesto que en el mar no hay calendario que marque edad, ni una brújula que oriente una era. Nací en la inmensidad, en el abismo. El mar es mi hogar, mi alianza atávica. Mil razones son y mil eran mis ancestros. Mi cuerpo es agua viva, mi genética es origen; mis células han bebido de su agua y cada gota salada ha enlucido mi silueta con esas transparencias cromáticas que me hacen digna sin ser espíritu. Sí, he estado redimida siempre al mar, en este conjunto de masa marina, en ese ir y venir de aquí, de allá. Si quieres verme estaré más nítida en la pausa del mediodía, cuando las sombras se hacen más cortas, cuando se entrelazan las caderas del agua. Soy esa onda ...