
Granada, eres
mi ciudad romántica por excelencia, porque al pasear por tus calles
te hermoseas. Sierra Nevada y la vega te rodean, te abrazan y hacen que los
atardeceres brillen como en ninguna otra ciudad.
Eres una
hechicera misteriosa. Hasta tu nombre es un misterio (no es cierto que vengas
de la jugosa fruta Lytracea). Hay una paleta de color en cada esquina.
Rincones de historia, de cuentos y leyendas: La Alcaicería, el Corral del
carbón, el Campo del príncipe, la plaza de Bib Rambla.
Granada por esencia
eres reconciliadora. En el Sacromonte encontraron esos Libros Plúmbeos
considerados el quinto evangelio. Planchas circulares de plomo, unos libros muy
diferentes de los que estamos habituados. Grabados con dibujos indescifrables.
Hay textos en latín y extraños caracteres árabes (se cree una escritura arábigo
primitiva). Hay quién los cree una reivindicación de la raza morisca con el
deseo justo de conciliar Islam y Cristianismo.
Granada fuiste romana en tus dos colinas, la de la alcazaba de la Alhambra y la del barrio del Albaicín, fuiste judía en sus faldas. Tienes las entrañas abiertas con misteriosos túneles, sótanos y pasadizos, unos son ríos, otros son caminos, otros tesoros escondidos.

Mi paseo se siente obligado por ese estrecho cauce de tu río Darro, camino adoquinado que me aletarga el paso. Me embelesan esos pequeños puentes y las antiguas casas de su orilla. El agua me va arrullando. A un lado el río y al otro suben las insinuantes callejuelas del Albaicín.
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camino del Darro
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Barrio del Albaicín
El Albayzín andalusí. Su trama nazarí ha permanecido, una red laberíntica de calles estrechas y
empedradas que tanto me gusta. Con el asomo de los altos muros de los carmenes y el matizado verde de sus jardines de interior. Callejuelas salpicadas de aljibes donde todavía se guarda el agua potable.
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barrio del Albaicin
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La mirada
de La
Alhambra aparece en cada esquina. Me corteja su roja
piedra fundida en torres y murallas. Maravilloso legado
de la dinastía de los nazaríes.
Fortaleza amurallada
con palacios y ciudadela, 37 torres levantadas y 150 años para construirse. Palacios
diferentes, distintos sultanes. Exquisitos esos patios, jardines y fuentes. Una
declaración de poder para impresionar, para acoger.

Esas atalayas,
esas salas tienen nombres que parecen sacados de la leyenda: El “Peinador de la
reina”, “La torre de la cautiva”, “La torre de la vela”, “El patio de los
arrayanes” “La sala de Abencerrajes” “La sala de las dos hermanas”.
Washingon Irving escribió
el libro Cuentos de la Alhambra viviendo en ella, allí se inspiró recogiendo
todas las leyendas de los habitantes de este lugar.
Hoy día
encierran estos palacios secretos que sólo ven los ojos de artistas
restauradores. Sólo sus manos curiosas pueden llegar a tocar estos enigmas sin
degradar su esencia. Muestran un arte difícil de copiar con técnicas que aún se
están investigando.
La Alhambra
Palacio de Mexuar, de Comares y el Palacio de Los leones. Una espectacular arquitectura de
columnas y fuentes en mármol blanco, yeserías policromadas, carpintería de
madera noble y alicatados con hermosos azulejos. Las arcadas de
los miradores y patios llenos de recogimiento y sosiego.
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Sala de abencerrajes |
Salas únicas en belleza, cúpulas con mocárabes que trasladan tu mirada al séptimo cielo.
La decoración mocárabe deslumbra y confunden mis sentidos.
Los techos parecen etéreos con colores rojos y azules azurita que se van perdiendo con el tiempo. Sobre mi cabeza los sietes cielos se hacen fugaces con la luz, se mueven por las luces y sombras. Hay como musicalidad. Unos ritmos interiores que solo un recital, la salmodia, les ha podido inspirar
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Patio del cuarto dorado o mexuar
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Su interior me sobrecoge. Me impresiona
esa fusión de conocimientos de la arquitectura romana y griega con la árabe. Me enamora la filigrana de la madera, de la piedra y el yeso.
La luz me descubre rincones y detalles imprevistos cada
vez que los veo de nuevo. Hay una sombra que oculta pasadizos y calles
abovedadas.
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Patio de los arrayanes
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Patio de los arrayanes
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Hasta los azulejos
guardan sus secretos, la geometría del artesanado no es por gusto, tienen su propio mensaje. Hay
un juego, unos dibujos que provocan.
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Palacio de El Generalife
La arquitectura del Paraíso musulmán, tal como lo describía el Génesis.
Terrazas sobre la ladera del Cerro del Sol, huertas y jardines y un laberinto
de acequias conservado desde entonces. El lugar de retiro y descanso. Sus
simbólicas fuentes, albercas y acequias están presentes aún más si cabe aquí.
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Sencillamente magnifica esta ciudad, me encanto mi estancia en ella y la Sierra maravillosa con sus pueblecitos encantadores. Hace años que la visite y guardo buenos recuerdos de mi paso por Bubión ya que desgaste suelas por sus parajes.
ResponderEliminarUn saludo amiga.
Sí que lo es, yo he desarrollado parte de mi vida en ella y sigo siendo una enamorada, para mí una de las ciudades más bonitas que conozco. Gracias, como siempre, por tu comentario.
ResponderEliminarLa guitarrista del vídeo es fantástica (de la ciudad estoy de acuerdo contigo en todo lo dicho, la Alhambra es una joya). Gracias.
ResponderEliminarHola Sol, gracias por pasar por aquí. Estuve buscando a Francisco Tárrega, pero no encontré un sonido limpio (es el compositor de esta obra de 1896). Un abrazo
EliminarUna magnífica ciudad. Estuvimos en noviembre, tras más de 12 años de ausencia. En cada viaje descubres aspectos nuevos, pero nunca defrauda. Enhorabuena por el reportaje. Saludos!
ResponderEliminarGracias Herminio. Sí es así, cada vez que se visita un lugar se descubren cosas nuevas, es el encanto de viajar. Un abrazo
EliminarEs cierto que Granada es una de las ciudades más bellas y acogedoras de nuestra geografía. A mí también me encanta tu ciudad, lástima que en invierno haga tanto frío para una persona tan friolera como yo. Es la única pega que le encuentro. Por lo demás, comparto sentimientos contigo. Y las fotos son magníficas.
ResponderEliminarUn besazo.
Gracias Macarena. Sí que lo hace, pero ya sabes que yo vivo en Almuñécar, y la costa derrite las nieves ;) Un beso
ResponderEliminarGracias por este maravilloso recorrido por Granada, también tuve recuerdos, de muy joven acudí y ahora reviví algunas escenas desde tu blog.
ResponderEliminar¡Un fuerte abrazo!
Gracias Mila por acompañarme, me alegra que vengan a ti esos recuerdos. Un abrazo
Eliminar¡Por Dios qué añoranza! Hace tanto tiempo que no voy a Granada... ¿Sabes de qué me doy cuenta? De que ni en dos vidas llegaría a aprehender todo lo que es Granada. Quizás mejor, así siempre quedará algo para sorprenderme, siempre rondará algún misterio.
ResponderEliminarGracias María. Estoy de acuerdo contigo. Siempre tienes que esperar, debes aguardar la sorpresa y nunca debemos intentar coger la llave del misterio, esa queda muy alta en una de las puertas de la Alhambra. Un abrazo
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