Naturalmente



Entre Jaén y Albacete está el río Mundo. Tiene un llamativo y espectacular enclave. Afluente del río Segura nace y rebosa en el Calar del Mundo un paraje natural muy visitado a pesar de la dificultosa subida que presenta. Lo más visible es la cueva de los chorros, donde el agua cae por la pared kárstica a más de 100 m y rompe en una hermosa "cola de caballo".




mariposa sofía



mariposa cebra y lavandas
Hornos






Por su lado, la sierra de Segura es parte 
de un hermoso 
parque natural de la provincia de Jaén. 
Una sierra desconocida y poco visitada 
en comparación 
con su vecina sierra de Cazorla. 
Es muy auténtica en valores naturales y paisajísticos.

                                                     
muralla árabe de Hornos

Hay una actividad 
económica 
centrada en el turismo, 
cultivo del olivar y la cría de ovejas. 

Las fiestas populares son las que se 
encargan en esta comarca de reunir 
a las familias y disfrutar 
entre otras cosas, 
de su conocido cordero segureño.



Siles 
Segura de la Sierra. Su castillo
 y su gran mirador a la sierra



Esta sierra albergó numerosas aldeas y castillos en tiempos de al- Andalus. Segura de la Sierra  tiene uno de los castillos más emblemáticos de la zona y sólo esta localidad posee 18 núcleos de población, cinco de ellos abandonados. Su núcleo principal se remonta a los griegos y ha sido escenario de lucha entre romanos y cartagineses; aunque su máximo esplendor lo tuvo en la denominación árabe.












La Sierra de Segura es muy quebrada y abrupta, con picos calizos elevados de hasta 2000 m y con hermosos valles, algunos de ellos, encajados en cañones.







pico Navalperal 1646 m

Tiene un espectacular paisaje de tobas formado por sus dos ríos: el río Guadalquivir que va al Atlántico y el río Segura que va al Mediterráneo. Sus faldas llenan acuíferos subterráneos y pantanos con un color unas veces azulado y otras esmeralda.
Sus valles ahora conservan un patrimonio natural único para el disfrute de todos. Están protegidos no sólo sus valores paisajísticos sino sus bosques de pino laricios y su acebeas. 
Estos últimos relegados a zonas de umbrías y al resguardo de los vientos. Hay que adentrarse en sus senderos y descubrirlos......


pantano de la novia





acebo



Otros embalses a destacar y que dan ese otro valor paisajístico a esta sierra es el pantano del Tranco y el del río Anchuricas  que alimentan de agua a poblaciones lejanas a esta sierra. 

pantano del Anchuricas

pantano del Tranco y la isla de Bujaraiza

Los ríos Guadalquivir y Segura antes de ser embalsados fueron lugares que destacaron en la industria de la madera. Una industria tan importante que en estos ríos que ya desde la Edad Media se había establecido el impuesto por el tráfico de madera. 


fotos de los madereros. Archivo.
blog. viviendoriosblogspot.com 


El oficio de los madereros o también llamados los pineros o gancheros estuvo presente en esta sierra hasta finales de los años 40. Miles de troncos se transportaron durante  varios siglos agua abajo para fabricar barcos, vías de ferrocarril y viviendas. El pinero usaba su gancho o percha subido en una balsa o “almadía” de troncos de madera e iba conduciendo la “maderada” de pinos sueltos por el río hasta su destino, bien Córdoba o Sevilla. 




Paralelo a esta actividad había otras como la de la recogida y secado de piñas para repoblar los montes segureños, una actividad ya desaparecida también como la fabricación de carbón y cal, extracción de miera, esencias, brea de los pinos… Ya sólo queda de aquellos oficios de antaño el pastoreo que permanece gracias a que sus ovejas tienen una denominación de origen, la autenticidad de un oficio relegado ya a unos pocos.

cardo dorado, el cardo de la sierra, buena suerte!!!!



Mi primera entrada de este año como no, tenía que ser con buena energía y optimismo. Os traigo un saco de rocas mágicas acompañado de una pizca de nostalgia.

Y como no, los buenos deseos de comienzo de año.



Qué viajero no quiere poner orden en su vida, pues pongamos una piedra para ello. Qué viajero no quiere seguir su camino con felicidad y buena salud, pues pongamos otra encima. Qué viajero no deja un obsequio a su paso, pues pongamos otra pero ¡cuidado! hay que mantener el equilibrio ¡y lo conseguimos! 



Acabamos de entrar en armonía con nuestro mundo. Ahora, apretamos los dientes y cerramos los ojos.

Si estás en el jardín, en la playa o en la montaña y te concentras en esta pequeña construcción, según la filosofía Zen japonesa, le has dado más equilibrio a tu vida. Date pues, un homenaje donde estés, susurra un agradecimiento a la vida o a la Pachamama o a los dioses (Apus) de las montañas.  Acabas de construir una “apacheta” de la mano de los incas del Altiplano o un “inukshuk” de los inuit del Ártico o un “obo” de los mongoles.


Apilar piedras es una tradición ancestral vinculada a la magia, al culto y al psicoanálisis. Quién no ha cogido una piedra y la ha apretado entre sus manos y después se la ha guardado. Yo suelo coleccionar piedras o minerales (cristales de cuarzo) de lugares que me transmiten energía. Me gusta sentir su resistencia, su tenacidad y su perseverancia en el tiempo. Y me atraen esos lugares donde la piedra es la protagonista como éste que os muestro. 




Un lugar fascinante lleno de pétrea energía, el Torcal de Antequera,  ¿imaginas el campo de buena energía que te puede envolver cuando te adentras en este paraje natural malagueño? La propia naturaleza ha concebido este fascinante paisaje de la Edad de Piedra con una magia especial.



Parece que estás en Piedradura de Hanna y Barbera. Dan ganas de montarte con Pedro Picapiedra y Pablo Mármol en su troncomóvil y gritar 
¡YABBA-DABBA-DO!



Ya lo dije antes, que esta publicación tiene también su toque de  nostalgia de la década de los 70: bocadillos con chocolate frente a la caja tonta viendo las aventuras de estos inolvidables personajes: Pedro, Vilma, Pablo, Betty, Pebbles, Bamm-Bamm y Dino.


No puedo evitar ver a estos personajes en este mar de rocas, y nunca mejor dicho. Pulsamos la máquina del tiempo y viajamos al pasado, el Jurásico, hace doscientos millones de años. Un gran mar cubría esta zona; en sus fondos se depositaban esqueletos y caparazones marinos que se calcificaron y se sedimentaron en forma de estratos horizontales como páginas de un gran libro geológico. 









El empuje de placas tectónicas presionaron estos sedimentos subiéndolos hacia arriba. El mar se aleja y la erosión hace el resto, forma caprichos con figuras de tornillos, mesas, callejones, pilas, bollos y todas aquellas que tu mente puede imaginar. 



Tiene que ser impresionante sobrevolar este paisaje extraterrestre, ir de parranda con Pedro Picapiedra y su pica-avión. Ver todas estas formas circulares características (torcas o dolinas) del relieve cárstico, erosionadas por el viento y el agua de lluvia. 

Hay lugares que parece que va a salir el marciano Gazú con su platillo volante a perseguirnos.


Entre las grietas y trepando por las paredes de estas formaciones calcáreas hay árboles, arbustos e hiedras, líquenes, musgos, hepáticas y helechos que cubren todas las superficies y resquicios, dando ese ambiente que más de una película ha sabido aprovechar.















Es frecuente ver saltando, o descansando en las mesas, cabras monteses y sobrevolando hay rapaces y bandadas de chovas. 





Me asombra como estos animales se quedan impasibles ante la cámara.



Escribiendo esto me acuerdo que me encantaba la cámara instantánea de fotos de esta familia prehistórica, esa que dentro había un pájaro que realizaba las fotos picando en una roca con su pico o el pájaro-control remoto de la cantera del señor Rajuela. 

Pero si de animales hablamos mi preferido era el mamut que servía tanto de ducha como de aspiradora a Vilma.


Que entrañables personajes, esas locas ideas de Pedro que nunca salían bien y la complicidad de Pablo. Nos marcaron una época y al parecer fue la primera serie de tv norteamericana en la cual se mostraba a una pareja casada compartiendo la misma cama. La censura de entonces……!pues sí que han cambiado los tiempos! Menos mal que nos queda el Torcal para revivir buenos momentos. 


¡YABBA-DABBA-DO!


SIERRA DE CÁZULAS



Hola, hoy os invito a un itinerario muy especial para los amantes del senderismo y el rafting. Conocer la Sierra de Almijara, y más en concreto, una estribación de ella, la Sierra de Cázulas, entre Granada y Málaga.


 Un lugar entre montañas donde barrancos y vaguadas han creado el cruce de los ríos Nacimiento y Verde que han llenado pantanetas y han ido salpicando saltos de agua que alegremente hacia el mar van regando un hermoso valle verde de cultivos subtropicales. Un valle que recibe las corrientes cálidas del mar y el abrazo de esta sierra.



Cázulas ha sido repoblada una y otra vez, primero por intereses madereros de la serrería, tronco tras tronco, año tras año, y después por el fuego. Un incendio la asoló en 1975 hasta la esterilidad de la roca dejando algún vestigio vegetal en las zonas más protegidas. Aún recuerdo este incendio que asoló este lugar, convirtiéndolo en un paisaje lunar. 


Ahora ves una sierra caliza, con venas de mármol rosado y pinos encaramados entre las rocas, como grandes bonsáis. Hay un monte bajo de coscojas, tomillos, romeros, aulagas,… y destacando en el paisaje unos castilletes de roca brillando al sol.



 Es un lugar muy especial para mí. Siempre me ha cautivado. Y cuantas veces bajo de Granada a Almuñécar por aquí dejando el estrés de la autovía. Su carretera serpentea en toda la bajada con el precipicio a los pies y grandes ventanales al mar en plena montaña. 



Fue hecha a pico y pala, y ahí está, firme. La llaman la carretera de la cabra. Siempre ha habido cabras monteses por estos parajes, y raro es el día que te paras y no ves a una deslizando sus delgadas patas por los roquedos en el silencio serrano.


 Estos Paisajes han sido erosionados por el tiempo. El agua año tras año ha ido socavando la roca, creando caídas y pozas en gargantas estrechas. Aguas cristalinas van siendo filtradas por la arena. 





Se ven paredes de travertinos, precipitaciones de la cal en raíces y ramas solidificando sus entrañas. Uno de mis lugares preferidos es la Cascada de los árboles petrificados y su pequeña gruta. Se accede a ella por un sendero en mitad de la ladera, un camino escarpado e irregular entre matorral de romeros, jaras y enebros. En las zonas más húmedas se esconden los brezos y junquillos invitándonos a beber agua.




 Y es que la sierra está salpicada por estos senderos pedregosos más o menos señalados. Muchos de ellos senderos de comunicación, caminos ancestrales y cañadas reales. Tras el tiempo y la erosión suelen tener tramos confusos que se pierden entre la vegetación, al igual que el lecho del río, unas veces  con agua y otras seco. 


El cruce de los ríos tiene zonas ideales para el baño todo el año con aguas limpias y frías, con pozas y saltos que pueden atravesarse con puentes colgantes.


Este es el tramo más visitado por la gente ya casi llegando al pueblo de Otívar. Es el lugar más atractivo del recorrido para comer y bañarse y el que está más cercano al medio rural. En estas montañas encontraremos tres pueblos, Otívar, Jete y Lentejí, unos encaramados en la montaña y otros ya casi en el cauce del río Verde.


foto sendeandoyviajando
 En invierno hay momentos que podemos ver a esta sierra con nieve compitiendo por el blanco con la Sierra Nevada.


Y hasta aquí nuestro recorrido por la Sierra de Cázulas y su cruce de los ríos. Espero que os haya gustado. Saludos y hasta otra.
PREIKESTOLEN


Tengo una invitación especial ¿Qué tal si nos ponemos las zapatillas y os invito a subir conmigo al Pulpito? Os prometo que va a ser una experiencia muy excitante.



Vamos a quedar en Stavanger para planificar el recorrido y desde allí hasta Preikestolhytta. 

Stavanger es la capital del condado de Rogaland, al oeste de Noruega. 

Os puede sonar lo de los arenques y sardinas de esta región pero de esta industria quedan solo los almacenes y ahora están convertidos en bares. 


Y es que aquí la gente vive de otra industria más lucrativa, la petrolera.

Para descansar y coger fuerzas hay que cerrar bien las ventanas para evitar la luz del sol de media noche.



Partimos para Preikestolhytta, es el campo base desde donde partirá el camino hacia el Pulpito. El sendero es de montaña, como podéis suponer, tiene unos 5 kilómetros que son unas dos horas y media a un paso tranquilo. Parto de que estáis en buena condición física y que tenéis experiencia en caminar. He contado con vosotros porque formáis parte de lo que llamo yo un turismo selecto, de montaña, de los que os gusta disfrutar de paisajes. 





Antes de subir aprovecho frente a esta casita noruega para contaros que estamos en lo que es un estuario con varios fiordos. Se aprecian innumerables islas, islotes de todos los tamaños, llenos de bosques y alguna que otra elegante casa de campo.

Desde arriba se ve muy bien el fiordo de Lyse. Para los que no lo tengáis muy claro, un fiordo es un valle excavado y moldeado por un glaciar donde el mar se ha abierto paso adentrándose en él. Las imágenes que os enseño a continuación son de otros fiordos de Noruega que también conozco, son muy gráficas para comprender que estamos descubriendo uno de los lugares naturales más maravillosos que existen.

 


Se me olvidaba deciros que la dificultad es media; únicamente el primer tramo del sendero tiene un nivel de dificultad mayor. Hoy tenemos la suerte de que las condiciones climáticas nos acompañan, porque sino sería bastante más peligroso. Aquí más de una persona se echa atrás.

 En este tramo, aunque no os lo creáis, he visto a gente que ha subido descalzo, con niño a cuestas, personas mayores que apenas podían, los que iban esquivando los resbalones de los demás, en fin, gente de todo tipo. Y es que no deja de ser un camino de montaña, no está pulido para urbanitas. 



Seguimos adelante y ya ha cambiado el camino, que bien ¿no? Es más agradable, el paisaje se abre un poco más, se marca el sendero y en las partes más llanas hasta hay una pasarela de madera.
Ya casi hemos recorrido 2,5 kilómetros y nos encontramos con un regalo para nuestros pies y para nuestro estómago son los lagos glaciares, ideal para descansar y coger energía, algunos frutos secos y agua.




 
De nuevo empieza a disminuir el campo visual y el camino se vuelve pedregoso. Es en este punto es donde todo es un misterio, no sabes bien con certeza a que distancia está nuestro objetivo. Se intensifica las ganas de llegar, empiezas a estar cansada. Te cruzas con gente que vuelve, gente feliz, saludas y piensas tiene que ser bonito.


De pronto  se ve parte del fiordo de Lysa, es asombroso, parece una gran vena de agua que entra en la tierra, no tiene que ver nada con un río. Los bordes se redondean. Las paredes de granito brillan con la luz del sol. En este punto crees que lo has visto todo, esa inmensidad de paisaje, como si la tierra se hubiese abierto y estuvieras en el cielo. 

De pronto, a la vuelta, casi ya estás medio trepando entre las rocas……aparece una singular muela rocosa sobre el acantilado en el borde de la pared, es el Preikestolen, el púlpito. Parece como una muela de piedra, una roca cúbica con una meseta llena de puntos que se mueven y otros permanecen impávidos. Está llena de gente.

 Anonadados ¿verdad? Sí, así se queda todo el que ve este singular mirador por primera vez.
Cuando llegas a verlo de cerca enmudeces. La sangre se te hiela en las venas.
Dios, qué vértigo. 
Y además te invade una inquietud al comprobar como la cruza una enorme grieta que parece que se va a abrir en cualquier momento precipitando el pulpito a las aguas del fiordo.
Este saliente es medido cada año para ver si hay variaciones con el paso del tiempo. 


¿Y si ocurriera hoy? Nooo,  pero algún día este cataclismo puede producirse. Desde el punto de vista geológico se cree que el pulpito cederá y caerá al fiordo.

Pero ahora podemos disfrutarlo.



Estamos a 600 m sobre el fiordo, en un cuadrado de uno 25 m de lado que es visitado por unas 80.000 personas al año, y no es de extrañar, es uno de los lugares más emblemáticos de los fiordos noruegos.

Es impresionante la altura. La tentación es ir hasta el borde y sentarse o tumbarse para ver las espectaculares vistas. La gente está como si nada hubiese a sus pies. La mayoría está tomando el sol relajados a una cierta distancia del borde, otras están sentadas y los más atrevidos de pié sobre el filo.

Tímidamente subes a él. 

Te aproximas un poco más con infinitas precauciones a cuatro patas y finalmente reptando para exponerte al reino del vértigo. 

Un impresionante panorama se abre, es una experiencia que no se puede contar con palabras, te dan ganas de echar a volar. Ver esa inmensidad, esa unión entre la tierra y el mar. Tu mente parece como si se abriera. Son minutos de éxtasis. Hay que volver a la realidad y con toda la precaución echas marcha atrás y con el corazón casi en la boca.


A pesar de lo peligroso del lugar, no ha habido accidentes, cosa increíble. 
Solo un turista, y encima español, un joven estudiante murió al caer al vacío y al parecer por intentar hacer fotos, pero no está muy claro.
Las críticas por la falta de cualquier protección al borde de este precipicio no se dejaron esperar pero las autoridades noruegas lo tienen claro, en su país la naturaleza es algo que no se puede cercar.
Es como decir que allá cada uno con su responsabilidad.
Bueno, ¿Qué os ha parecido? ¿no creéis que realmente es una experiencia para no olvidarla?

SIERRA NEVADA Y


  SUS DOS ESTRELLAS

Acabamos de tener media España congelada con un manto gélido e inmaculado inundando pueblos y carreteras. Un temporal de nieve que aún perdura en algunos rincones. Lejos del daño que puede causar este fenómeno meteorológico, en esta entrada voy a describir lo más entrañable y cercano de las estrellas de la nieve.
foto archivo


Vivo muy cercana a la ciudad de Granada y a su Sierra Nevada y creedme que es un regalo a los sentidos contemplarla en estos días.
Ya de por sí la nieve es cautivadora y ver caer esos copos, esa agrupación de cristales brillando con la luz del sol es algo único. Siempre he pensado que estos copos eran increíblemente fantásticos.

 Recuerdo la primera vez que los vi  sobre el cristal de la ventana, me parecieron misteriosos ¡eran verdaderas estrellas de hielo! Por mucho que los mirase y comparara entre sí no había dos iguales, y de hecho, creo que no los hay.

Siempre había vivido la nevada sin apreciar estos detalles. Esos copos que van cayendo y que poco a poco va cubriendo de blanco el paisaje. Hasta dos metros de altura he visto hoy en las noticias en algunos lugares de España. Creo que el récord de nevada lo tiene el monte Baker en Washington que en 1998 se cubrieron ¡veintinueve metros de nieve!

 Sierra Nevada es considerada como uno de los macizos de montañas más altos de Europa occidental, después de los Alpes. Los picos más blancos que se ven son el Mulhacén de 3.482 m y el Veleta de 3.392 m. Una sierra helada que brilla por la posición que tiene ante el sol.

Hasta 6 meses al año puede aparecer esta sierra con nieve y no deja de ser visitada por gente de todos los lugares para esquiar o hacer cualquier otro deporte alpino.


Esta sierra fue llamada monte Solarius o Solorio por los visigodos. Después los árabes la llamaron Yabal Sulayr que es también monte del Sol. Qué curioso ¿verdad? Lo consideraban como la montaña en la que luce el sol antes de salir. También ha tenido otro nombre como el de Yabal al Tay, monte de la Nieve, que se aproxima mas al que tiene ahora. 


fotos archivo


Volviendo a la nieve. Sierra Nevada esconde dos estrellas, una que es de hielo y la otra vegetal. La primera estoy segura que de una u otra forma siempre la hemos visto al menos en prendas de frío de invierno o en logos; 

pero la segunda, llamada estrella de las nieves, es una de las joyas botánicas que no conoce mucha gente y que hace única a esta Sierra.


El copo que vemos al caer está formado por estrellas de nieve. Se habla de tipos por sus formas, incluso hasta 80 diferentes. Cristales de hielo con formas, estructuras y geometría muy caprichosa según la temperatura y la humedad, incluso de la altura en la que se forman. 

Cada lugar tiene sus estrellas particulares: hexagonales, dendritas estelares, formas de láminas estrelladas, de helecho…
Qué bonitas. Las más conocidas son las de forma hexagonal y en un solo plano. Son transparentes y con el interior lleno de aire. Esta es la clave de su color. Esas zonas difunden la luz, la luz blanca, de ahí que el copo de nieve tenga ese color.

La otra estrella, la de las nieves, vive junto a las anteriores pero cuando ellas van desapareciendo. La nieve que se va deshelando con los rayos primaverales va creando multitud de ríos y arroyos y lagunas en estas cumbres de roca y prados. Para ir dando paso a la salida de estas otras estrellas.

Sierra Nevada es Parque Nacional y Natural, y desde la era Terciaria  acoge a especies animales y vegetales únicas. Muchas de ellas en zonas como los borreguiles, pastizales nevadenses de alta montaña, vestidos de un verde intenso y un continuo discurrir del agua del deshielo



Aquí las condiciones climáticas son de una fuerte insolación que junto a temperaturas extremas hacen que vegeten plantas muy adaptadas como la estrella de las nieves, la flor del amor eterno.


Es plateada con sus hojas cubiertas por pelos para aguantar las bajas temperaturas y crece muy pegada al suelo para protegerse de los vientos fuertes. Es una de las 80 especies exclusivas de Sierra Nevada. Allí donde nace el río crecerán. 

Y más abajo saldrán tomillares, piornales y robledales hasta llegar al escalonamiento de los pueblos que están en las faldas de esta sierra, allí donde Orión apunta al sur en las noches estrelladas.

Flysch de Zumaia 





La costa vasca esconde una historia geológica escrita en páginas de piedra. 



Se trata de los flysch: espectaculares acantilados de prados verdes erosionados por el mar Cantábrico pero con la particularidad de ser estratos de roca que se adentran en las aguas como si fueran costillas.


Los más llamativos y espectaculares son los flysch que se encuentran entre las localidades guipuzcoanas de Mutriku y Zumaia. Unos 8 kilómetros de costa protegida de una importancia geológica de primer orden.

Un hojaldre de sedimentos regularmente perfectos de rocas duras y blandas; duras de caliza, pizarra o arenisca  intercaladas con margas y arcillas que se van desgastando y dejando a las primeras al capricho de las olas. Fluyen, se deslizan cortando la espuma 5 km mar adentro y con la luz adquieren colores llamativos. Se ven muy marcados sus contrastes de luces y sombras.


 ¿Qué poderosas fuerzas internas de la tierra han doblegado así las rocas?















Pues nada menos que una historia de más de 50 millones de años: el choque de las placas tectónicas ibérica y europea. Cuentan los entendidos que los niveles de metales encontrados en estas láminas verifican aún más el paso del meteorito que extinguió a los dinosaurios y los cambios climáticos que desde entonces han acaecido.


orquídea Serapia lingua


Hoy siguen los científicos debatiéndose si son playas fósiles o si realmente estos sedimentos provienen de las zonas profundas del océano.

 




Zumaia es la localidad que posee estos espectaculares acantilados. Una villa que surgió a partir de un monasterio, el de Santa María, y que ahora se ha convertido en uno de los pocos lugares con un legado geológico referencia mundial.

Mutriku

Pero ya no sólo por los acantilados sino por que es uno de los pueblos más llamativos de esta costa nos quedamos con Mutriku. Un pequeño rincón entre barranco y monte escarpado con un casco histórico tan sorprendente que es declarado conjunto monumental.




El primer encuentro es su puerto con sus lonja histórica. Para descubrir el resto ya "cuesta" un poco y es que el desnivel de los barrios es importante, sólo viendo el tramo de escaleras de algunas casas......





                                    
tramo de escalera de una vivienda

Llegados aquí lo que más se agradece es el ascensor que se encuentra en el barrio bajo. Desde aquí se accede a la plaza del barrio alto donde las calles estrechas y empinadas descubren edificios de piedra de sillería. Podemos apreciar casas palaciegas, torres y casas blasonadas del siglo XVI.




Y es que la costa vasca tiene esta particularidad: hay pequeños pueblos con historia en rincones muy escarpados entre bosques, prados o estrechas carreteras que pueden caen directamente al mar. Merece la pena descubrirlo ¿no te parece?





El río Piedra


En Nuévalos (Zaragoza) el río Piedra ha moldeado un paisaje único, un maravilloso vergel. 

Un lugar mágico y romántico, donde el agua se deja caer, fluyendo por la roca y entrando en cada resquicio, grieta, agujero y canal que se aprecie en ella. Va puliendo  formas caprichosas como si las manos de un escultor hubiera cincelado la talla.


En un recorrido de apenas tres horas se concentra  una variedad de formas de cascadas, saltos y cataratas tan diferentes e increíbles que no puedes creer que todo esté concentrado en este pequeño lugar. Es maravillosamente verde, donde el agua fluye y susurra entre las raíces de los árboles como esta espectacular cascada de los fresnos a la sombra de castaños de indias.



El sendero de piedra y tierra pasa ahora por un puente de madera para atravesar la cascada de los vadillos. Te adentras en el parque y cuando menos te lo esperas aparece la cascada de la cola de caballo; sientes sus gotas de agua en la cara mientras vas bajando adentrándote en un túnel de piedra hasta llegar a las profundidades de la gruta de Iris


 

Y por si fuera poco al final del recorrido hay un precioso lago de aguas cristalinas donde parece que las truchas nadan en el cielo entre las algas y las siluetas de los árboles. Las luces y sombras de la ribera descubren seres de intensos y brillante colores:  libélulas, mariposas, truchas arco iris, y aves tan majestuosas como el buitre.

 



En un intervalo del tiempo éste fue un lugar donde las criaturas humanas vivieron y crearon la historia.



En las inmediaciones del río Piedra hubo un castillo musulmán que desapareció con el tiempo y los avatares de la guerra. Sus muros sirvieron entonces para edificar un monasterio que tomó su nombre “el Monasterio de Piedra” y qué mejor lugar, más hermoso, para el retiro espiritual. Aquí vivieron durante seiscientos años, apartados del mundo y sus avatares, los monjes cistercienses, los maestros chocolateros por excelencia, los que hacían las delicias de los mortales.



El monasterio fue abandonado y las bóvedas cayeron junto con parte de sus muros y techos, el tiempo lo convirtió en ruinas. 


En la actualidad hay una parte reconstruida y las manos privadas de lo últimos siglos han recuperado y conservado la belleza del actual parque, y aprovechando la riqueza de sus aguas  han criado y reproducido las truchas. El tiempo ha favorecido a este lugar maravilloso y nos ha dado la oportunidad a los visitantes de disfrutarlo.




La última morada de las ninfas


El tiempo se ha parado en el lecho del río Piedra. Aquí el agua controla la esencia de la vida, del presente y del pasado. Te dejas llevar de la mano de la fantasía y del mundo mítico. Este lugar ¿es realmente un capricho de la naturaleza o un capricho del ser humano? ¿es fantasía o realidad? Sabemos que vivieron criaturas humanas que aparecen en los anales de la historia pero, ¿vive algún ser más?

 

Hace mucho, mucho tiempo, la tierra perteneció a las criaturas del bosque (gnomos y elfos, faunos y hadas, goblins, ogros, trolls y espectros, duendes y dríades, ninfas). Pero gran parte del bosque ha ido desapareciendo y con él estas criaturas que jugaban, bailaban y cantaban; cuidaban a los animales heridos y solucionaban disputas entre las especies. La humanidad aún no había nacido y cuando lo hace los convierten en ilustraciones de páginas de cuentos, leyendas del folklore popular.



Aunque no todas han desaparecido. Quedan las que adoran el curso del agua, el lago y las cascadas. Las criaturas que se ven cuando se agita y se forman remolinos en la corriente del río. Son las diosas del agua, las ninfas, las más queridas y respetadas por los antiguos celtas. Antaño los jóvenes que alcanzaban la mayoría de edad dedicaban sus mechones infantiles a la náyade o ninfa del manantial y aun hoy reciben las ofrendas florales de los mortales.




Estos seres míticos se han quedado y moran en este lugar. Ellas son las encargadas del orden del medio ambiente, las mediadoras, las protectoras de la naturaleza. Aquí, en el río Piedra nunca mueren porque el agua siempre fluye sea verano o invierno, haya sequía o no. Es la última morada de las ninfas.







 







Todos los manantiales y ríos que permanezcan naturales tienen su náyade o su grupo de náyades y de ellas depende la  fertilidad y la vida humana. Adoradas como esenciales son objeto de cultos locales desde los tiempos arcaicos y por su naturaleza se les han atribuido virtudes curativas.

Las ninfas de las aguas dulces, las ondinas, son criaturas alegres y traviesas, juegan con los humanos que andan cerca y tienen una risa capaz de hechizar a los viajeros que pasan por estos parajes hasta hacerles perder la voluntad.





Son tan hermosas que seducen a todo aquel terrenal que las ve, cautivados los arrastran al fondo del lago desapareciendo de la faz de la tierra, pero a cambio le otorgan la inmortalidad.



 


La dama del lago es la ondina del gran poder, la guardiana de las aguas, la que puede dar y quitar el último suspiro de vida a un mortal. Es una criatura de la naturaleza pero con intereses terrenales. La esposa del lago Merlín y el hada madrina de Lancelot que lo raptó cuando apenas era un niño y lo llevó a vivir con ella a su palacio bajo las aguas.

En la cascada de la cola de caballo se encuentra el Unicornio. El caballo blanco de carácter noble, puro y espiritual. Inmortal gracias a la magia de su cuerno en espiral que tiene en la frente. Símbolo de virginidad y fuerza y capaz de derrotar a cualquier animal terrestre. Es inmune a los hechizos, a los conjuros y al veneno. Es un alma solitaria que solo se muestra ante las doncellas de corazón puro.

Todas estas criaturas paganas vuelven a estar con nosotros para que los días no se desgasten y los lugares hermosos por donde el agua fluye y convierte en vergel todo lo que toca, no desaparezca, para que estos parajes conserven su magia y su hechizo…




(Pinturas mitológicas de artistas: Waterhouse, Hans Zatzka, John Atkinson, Sophie Anderson, Ricardo Falero, Jian Guo...)

Cabo de Trafalgar y Caños de Meca


Un lugar único en la costa de Cádiz por su singularidad y belleza.

El encanto de Caños de Meca realmente está en toda la zona que rodea al cabo. Es una línea de costa muy curiosa. Cuando llegas a la playa lo que primero se divisa es el Faro, pero según vas hundiendo los pies en la arena encuentras que al otro lado se abre la vista a otra playa, una gran playa que llega hasta Conil.

Se trata de un tómbolo enorme de arena que rodea al islote donde está el faro. Bajo él existe una  plataforma rocosa que se queda al descubierto con la marea baja. Es un lugar denominado el arrecife y como tal lleno de curiosidades. Hay formaciones circulares talladas en la roca, dicen que de aquí se sacaban piedras de molino. Se pueden ver muchísimas algas verdes por todas ellas algunas incluso parecen cabelleras y como no, marisqueadores que aprovechan la marea para adentrarse en el mar.

Una formación única en la plataforma es la que sube por el sendero al faro; allí las olas rompen y dejan caer el agua a modo de cascada "maravilloso"

La zona de Caños de Meca tiene también su pinar de pino piñonero, que al igual que el resto de la costa, está conservado como espacio protegido y puedes acceder por senderos y ver como los vientos lo han peinado.

Bajo esta franja de costa se abren pequeñas calas excavadas en la roca.








CÁDIZ: Chiclana de la Frontera,Vejer de la Frontera, 

                            Conil, Barbate y Tarifa


Todas estas localidades tienen playas preciosas de todos los tamaños y formas.

Un paseo por este trozo de costa andaluz es inolvidable. Un espacio único, hetereogéneo y maravilloso por algo forma parte de la costa de la luz.



Cala del Aspero. Conil
Cala del Pato. Conil


Hay playas extensas como La Barrosa de 8 km y calas pequeñas recogidas, entre rocas.
Además poseen otro interés, son únicas por el matorral costero que les rodea. 

enebros












A apenas 200 m de la playa y protegidos con otras especies hay arbustos endémicos únicos "los enebros marítimos" en una franja costera que se extiende desde la Barrosa hasta Tarifa.






Playas de La Barrosa-Sancti Petri y 
la del Palmar 






Podemos apreciar los taludes, dunas y arenales con esta vegetación única de enebros, sabinas, romeros... y tras ellos toda la línea de pinar piñonero. 



Cala del aceite. Conil











"refugio de anclas" 
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Tarifa y el surf

No podemos negar que nos gusta Conil.














Un pedazo de costa que bien merece una visita



Mazagón y Matalascañas


Las playas de Huelva y Cádiz junto con las de Cabo de Gata en Almería son las más bellas que posee Andalucía.

Tienen el encanto de lo natural, salvaje y único. Las arenas entre blancas y amarillas tienen un tacto fino; toda la orilla está modelada por el viento unas veces son franjas de dunas, otras de pinares y otras de figuras caprichosas en cárcavas de colores oxidados.



Cuando te adentras en algunas puedes que no veas el final llegan a tener hasta 13 kilómetros o más incluso.

A ellas se acceden por caminos, senderos o pasarelas de madera que llegan hasta la playa; otras incluso andan perdidas y tienes que atravesar cañaverales entre arroyos.

 

 

 
























La mayoría de estas playas están conservadas por su alto valor paisajístico, por lo que es un verdadero regalo a los sentidos ir en su busca y disfrutar de ellas, mucho mejor fuera del verano, que las puedes encontrar solitarias.
 Hay bastantes bosques de pinos separando las playas de las carreteras de acceso, esto ha hecho que se conserven mucho mejor que otras con acceso rodado. También son pocos lo núcleos de población que existen y los que hay en invierno apenas hay gente; en verano es mejor no imaginárselo.
Las franjas de pinares pueden adentrarse bastante y algunos pinos piñoneros han llegado a conservarse tan bien en estos arenales que han llegado a ser centenarios con copas de hasta 24 m de diámetro.

 

Minas de Riotinto



Este paisaje abigarrado de colores son las minas de Riotinto, en Huelva. Más de 3000 hectáreas de restos de escombreras y escoriales, terrazas y montes desforestados y un río que aún arrastra la acidez y el azufre.





















Restos de maquinaria, raíles, vagonetas, locomotoras, galerías subterráneas, balsas y conducciones de drenaje están repartidos por toda la zona visitable.



























Lo que más llama la atención de este lugar son sus colores pero cuando te adentras en él no pasa desapercibido los restos abandonados de lo que fue una boyante industria de extracción de cobre, azufre, oro y plata. 








Un verdadero paisaje de desolación. Kilómetros de tierra baldía, excavada, perforada. Una explotación a cielo abierto por donde han pasado diferentes pueblos, en momentos importantes de la historia de Huelva: tartesos, romanos, ingleses y españoles.






Su faja pirítica despobló la zona. Por un lado a los habitantes se le echaba de sus casas y por otro se les daba trabajo. Unas condiciones laborales tan duras que iniciaron importantes momentos de tensión y huelgas. 







Los mayores cráteres abiertos y que tal vez más llaman la atención no se pueden visitar. Sólo se pueden apreciar a lo lejos, aunque también es comprensible, no deja de ser un detalle que desconcierta cuando visitas el lugar. Te quedas con ganas de descubrir más y ver esas fotos que aparecían en tu libro de texto de la escuela. 











Hoy día se sigue valorando su explotación. Al parecer aún sigue siendo rentable la concentración de sulfuros que queda. 

A quién le guste los lugares curiosos os invito a conocerlo, no deja de ser un sitio muy interesante.




SIERRA Y MONTE



Una provincia fronteriza con Portugal. De norte a sur ofrece la abundancia del agua, el verde intenso, el abigarrado rojizo de las entrañas de la tierra y el amarillo de las playas y como no, las curiosidades de museos de las expediciones coloniales .
Cuna del jamón ibérico, pero hay que rascarse el bolsillo!!!!solo para paladares exigentes y cartera holgada. Carrillada con salsa de almendra y rabo de toro eso sí, en El Bosque.



Linares de la sierra
Sus bosques de alcornoques y quejigos en las umbrías contrastan con los de castaños en laderas y las carreteras de dehesas de encinas salen hacia la costa que se van perdiendo con las llanuras cercanas a las rías.


 La  arquitectura tradicional se conserva. Suelos empedrados y llanos con esmerado diseño están en las puertas dando identidad a pueblos.  Abundan las fuentes y hay caprichosos lavaderos.
Almonaster la real






Hay conjuntos monumentales que encierran mezquitas árabes, símbolos templarios y elementos visigóticos y como no, plaza de toros, pero algunas hasta en lo alto del pueblo.











La caprichosa orografía ha convertido esta zona en una de las más húmedas de Andalucía.
Los vientos del Atlántico cargados de agua mantienen la frondosidad de estas montañas y valles.
No escasea el agua, en épocas invernales brota en las rocas y corre por las laderas y hasta forma grutas maravillosas bajo los castillos.








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