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Mostrando las entradas etiquetadas como microrelato

LA VENTANA

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Era con un oso y hablaban. No recordaba de qué pero hubo un momento en el que ya no se reconocía. No era él. Y el pulso se le aceleró. Gritó para sus adentros como nadie antes lo había hecho. Se levantó, cogió un taburete, abrió la ventana y se sentó dejando caer las piernas.   Aquella red social le había vaciado de la razón. Ya no veía la diferencia de las cosas. Y así seguía enganchado mientras se amarilleaba y llenaba de agujeros. Fue una de aquellas noches cuando soñó con Tramp. Era aquel oso con el que hablaba aunque más bien era el animal el que lo hacía, él solo le escuchaba ladeando su cabeza y además asentía a sus palabras. ¿Acaso se estaba convirtiendo en un idiota? Se despertó nervioso. No dejaría que ese oso ni ningún otro oso le domesticaran. En aquella ventana miró a un punto fijo y sin mover los ojos dejó de pensar y ante él apareció un hermoso amanecer. Ahora todo tenía su razón de ser. Rio hasta llorar.

LOS AUTOS

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Rodri no sabe desde cuando le viene esta manía. En algún momento de su vida tuvo que darse cuenta que necesitaba a los tres. Ahora los considera una extensión de sí mismo. Hizo construir un salón a medida de los cuatro para estar siempre juntos. Todos los días Rodri dedica una hora a revisarlos y comprobar sus niveles; cada mes les hace una puesta a punto para mantenerse lejos del miedo y dos veces al año, en mayo y en noviembre, sale para no caer en la rutina y el aislamiento. Cada vez que emprende un viaje se los lleva a los tres. Pone por delante la carretera y ahí que se marchan tan lejos como le den rueda; decididos a hacer miles de kilómetros. Rodri los conduce en hilera, uno tras otro, a remolque.  Por lo general, el auto afirmación suele llevarlo el primero. Es el auto que tira de los demás; habilitado para el desempeño de sobrevivir en todo momento. Atracción total. Rodri siempre ha puesto en él toda su confianza. Le sigue el auto engaño que, aunque parezca sofisticado, no...

TEMPORADA ALTA

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“ Ocupadas. Solo libre una habitación para menores de treinta años”.  Lo mismo en Jaén y en Córdoba. Llamaré a Lugo. Más lejos, da igual sur que norte, a ver la suerte. Tanta gente con esa edad; chalados, no trabajan, yo a sus años... Los mayores de setenta deberíamos ser clase preferente. Si no fuera por el dineral iría a Suiza; no hay problemas de cupo mientras tengas el bolsillo lleno. Bastantes años he regalado al mundo. ¿Qué recibo a cambio? Convertirme en viejo. La mitad de mi vida puliendo suelos; la otra, pringado en el foso del taller. Así están los huesos, descoyuntados, como aquellos hierros; y las tripas, sucias, viniéndome ese amargor al gaznate. Ya no se estiran las paredes del hígado por mucho que arañe. Será defecto de fábrica. He sido un tacaño y me estoy quedando ciego. Manías. Mi hija me dice que tengo ojos de moscardón; sabrá ella como tienen los ojos. Me aborrece. Descuida, ya me llevará mi amigo Juan el Viudo, al que le robé la cartera con las fotos de su...

MASTURBACLI

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Pippa nunca ocultaba secretos aunque siempre tenía alguna que otra sorpresa escondida. Ahora con este juguete habrá pensado que es el milagro para curar todas las dolencias a nuestra edad. No sé porque me extraña encontrar su nombre en un paquete erótico. Solo a ella se le podría ocurrir algo así. Cuando éramos niñas y nos empachábamos de dulces siempre tomaba Madicin que curaba cualquier enfermedad. Por aquel entonces Pippa Mediaslargas era mi mejor amiga aunque mi hermano Tommy presumía que era él. Yo tenía nueve años cuando la conocí, un año menos que ella. Era increíble. Una aventurera y valiente. Algo hiperkinética. Ella iba dos pasos por delante. Cuando yo creía que algo era blanco, ella decía que tenía lunares; llegó a contarme que sus trenzas iban en contra de la gravitación. Tenía que ser esos zapatos que usaba, dos veces más grandes de lo normal. Pippa Gordon. La he buscado por internet. No sé de dónde habrá sacado este apellido porque ella es soltera, sabes. Tal vez sea s...

VERDE ENTRE DIENTES

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  Se le retorció el plan. Olga se agarró como pudo a la puerta, mientras que su marido tomaba las curvas como un desquiciado. Con el chirrido de las ruedas se le apretaban los dientes hasta el punto de saltarle los empastes. No tenía sentido que se mosqueara de ese modo. Al fin y al cabo todo quedaba en familia. "Mi familia ahora también es la tuya", es lo que dijo él cuando se casaron. Olga no comprendía su descontrol. Edu iba a destrozar su Ferrari superfast verde por una tontería. Ella sin quitar la vista de la carretera presentía que algo iba a pasar y le obligó a parar. Edu, paró en seco a punto de explotar los airbags. Ahora le miraba con cara de perro rabioso mientras que Olga intentaba calmarle. —Está bien. Seguirás siendo mi marido cara a la galería y tu hermana, será solo mi amante.

MICROERÓTICOS

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  Hola!! Finaliza el mes de agosto. No me adelanto a decir que se acaba el verano ya que la calor insiste en recordarmelo convertida en minúsculas gotas que corren por todo mi cuerpo. No pienses mal ¡Claro, con este título que te dejo arriba para que la mente no se vaya por otros derroteros! Es otra calor jajaja; p ero ya puesta, pues vamos a darle un punto sensual a este final de mes.  Te comparto varios microrelatos (de 1 minuto de duración) que he escrito en estos "meses calurosos". Me gustaría saber cuál te ha gustado más. Son muy diferentes en tono y tinta jejeje. Espero tu comentario. Disfrútalos 😜😃 Un abrazo P.D: Se te quiere CUANDO UN HOMBRE AMA COMER AMOR CALIGRAFÍA PASO A PASO

AL OTRO LADO DEL ESPEJO

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  Una fiebre fría bañó mi cuerpo. Comencé a engullir miles de peces. Me agarré la garganta. Me atragantaba. Entonces escuché el eco en el fondo de la cámara oscura. Se cumplió de nuevo el pronóstico ¡Bravo! ¡Bravo!  La cascada de aplausos me ensordecía. Y el zumbido se metió de nuevo en mi cabeza. Ese extraño rumor entre el público… Tras la reverencia, salí corriendo, abrazada al tul, dejando atrás el escenario. Hacía poco que, al final de cada baile, me ocurría algo extraño. Las primeras veces fue el fuego. Me quemaba. Ardía por dentro. Luego fue aquella tierra. Estaba bajo ella y brotaba como una de esas semillas. El jueves pasado terminé flotando, elevándome en el aire. Una sensación de patinar, pero sin suelo. Y ahora, agua. Hay razones más que sospechosas para pensar que no soy una bailarina como las demás. Quiero convencerme que no es ningún mal. Pero en la noche, tras acostarme, descubro las curvaturas extrañas que mis piernas están adoptando. Miles de gotas se derr...

ARREBATO

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Huyeron tras la última oleada de fratricidios.  Ningún lugar era seguro. Los hermanos no podían dejar que sus corazones agriasen y las moscas del rencor les chupasen su sangre.  Aquel lugar acristalado les protegería mientras sus sombras tuvieran la bondad de empatizar y ser generosas con la vida declamada allí. Un mantra de armonía se escuchaba en cada jornada, justo cuando el grillo y el colibrí iniciaban su danza al amanecer. Un día Caín, uno de los hermanos, se desgarró la mano con la hoja de una Nolina al pasar junto a ella. La planta, barrigona y despeinada, vivía en un rincón de aquel invernadero. Caín se enfadó tanto que comenzó a tirar de sus finas hojas, una tras otras; no siendo consciente que se cortaría aún más. Gritó de dolor. Aquel pequeño incidente hizo brotar en lava incandescente toda la rabia contenida. Su corazón combatiente, negro de odio, sacudía sus brazos con aspavientos, tirando todo lo que encontraba a su paso. Su sangre pintó de bermellón las plant...

HISOTRIAS DE MARZO

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PRONÓSTICO RESERVADO Que fuéramos al desierto de Arizona, no es lo que más me sorprendió que hiciéramos, fue lo de subir al Annapurna mientras me guiñaba el ojo. Ella sabe que tengo miedo a las alturas. Y acepté como lo hice cuando me vestí de pistolero en aquel desierto. Lo mismo ahora me tocaba ir de  sherpa.  ¿Y si pasara algo? Veinte horas de viaje no es lo peor, es que podría ser sepultado en una avalancha, perder mi nariz, o peor aún, mis dedos de lo pies por ese frío gélido. Ay, si no fuéramos. Entonces respiraría como un buscador de percebes cuando sale ileso de las olas. Hoy llamaron por teléfono. Como no tengo tele, ni me había enterado. Y lo que menos me imaginaba: nos aíslan en el domicilio por un virus. SÍNDROME DE HUBRIS Tenía un marido atento e inteligente y una hija que sobresalía de la media. Me mantenía en mi peso sin hacer ejercicio y tenía un pelo envidiable. No me faltaba las ganas de trabajar, había superado al coronavirus, y me ...

HISOTRIAS DE FEBRERO

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PERSEVERA Y VENCERÁS Frodo ahora es comercial de una operadora móvil. Su compañía de teléfonos ha intensificado la guerra de precios. « Hay que asegurar el mayor número de clientes posible » . Ya se frota las manos. Espera tener una gran recompensa. Pegado al teléfono ha empezado a bombardear con llamadas insistentes su lista de clientes. Para asegurarse el éxito se ha fijado un cliente al día. Pero se ha vuelto tan molesto que hoy Gollum, enfermo renal, ha pedido que le desconecten de la máquina de hemodiálisis. Y si no paran esas llamadas, pide de forma inmediata la eutanasia. SALUD VECINAL La nota necrológica en el periódico no sorprendió a nadie. Todos pensamos que se lo merecía. Demasiado desprecio en el ojo de patio. Tarde o temprano le tenía que pasar. Le veíamos pasear a su perro pegado a la tapia. Cuando desapareció, el barrio empezó a estar más limpio de cacas. Es el quinto que tacha de la lista de vecinos el presidente de la comunidad.

HAMPÓN PIRULERO

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Es un echo. En el parque hay un mudo cuyo nombre empieza con H. Con buena honda. Hoy lo he conocido. Le he dicho ola. Y he sentido que he herrado en mis juicios sobre las personas. Ha sido como allar una bolsa de reciclaje en el metro viajando de la estación Lavapies a Callao. Y yo soy de las que opina que no hay que rehusar el saludo a nadie. Ni que arte. Si no te contesta. Lo he sentido como el que hala la puerta en el escenario y hace de muerto. Yo creo que es de las personas que gira en torno a cosas inexistentes. Hora si, ora no. Abita en si. Y mira que ablando es cuando se entiende la gente. Pero él y su h acen la diferencia. Pintura de Ángel Haché

EN EL MUNDO ANIMAL HAY SUS CONTROVERSIAS

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Una noche que se cortó la luz encendí una vela. La madrugada la pasé haciendo sombras chinas en la pared. Una liebre y una tortuga aparecieron; entonces cogí un lápiz y la liebre comenzó a correr, pero algo debió de pasar porque la tortuga le alcanzó. A los pocos días estaba en un taller de escritura para descubrir que le ocurría a mis sombras. Allí me dijeron que había creado una fábula. #historiasdeanimales

EL TRAJE DE LUCES

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Ras, ras. Se acabó el traje. ¡Mira como me veo, hinchada hasta el estribo! Sensores intuitivos ¡¡al carajo!! Y encima los fantasmas se niegan a abandonar totalmente mis vísceras. Mil euros a la mierda. No se cómo me dejé convencer en aquel dichoso  simposio .  « Conseguirás volar, planear como una grulla, es un traje mágico, lo cura todo », pero ¡si yo solo pretendía  echarlos! Fuera de mis intestinos, hígado, estómago, páncreas, pulmones ah, y por no hablar de mi corazón, éste sí que se queja últimamente. Estos fantasmas recorren mi cuerpo como un edificio de oficinas vacías. No hay forma de pillarlos. Me dijeron que con este traje de luces ya no tendrían escapatoria. Todos estos ocupas de mi cuerpo se irían, saldrían como globos sondas por el ano, en una ventosidad, y si no por la boca, disfrazados de eructo. El caso es que al principio si respondía bien el invento. Me vestía el traje, cremallera cerrada, listo; esperaba unos segundos y se ib...

UN GIRO DE EMPATÍA

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Antes de abrir la puerta se agarró la nuez  y aplastó las amígdalas sobre ella. Cada día fingía ser una persona diferente. Hasta ahora le había ido bien. En cuanto bajó la manivela, la batiente cedió, dio una vuelta de campana sobre su eje y él se tragó la nuez. Ese día la puerta se cansó de ser ella misma.

ELLO, EGO Y YO

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Voy a hablar de mí misma , sólo por instinto, instinto de supervivencia. Ven, asómate al palco y haz gala de una de tus sonrisas. Acompáñame a subir estos peldaños hacia el escenario de la vida, la tuya, la mía. Atento, atenta, porque ahora las miradas estarán puestas en mí, en ti. No te dejes impresionar ni te dejes llevar por el murmullo de la gente, ni por esas pisadas de puntillas que llegan a última hora. Puede que la voz no salga al principio y se quiebre la garganta, pero tranquilo, tranquila, es solo al principio. El Ego supera todas las escalas de la realidad. En el escenario perderás la conciencia, la existencia, el ser o no ser. Abandonarás la identidad por momentos. Ahora te presento a Ello. Sí, él es el personaje, el que te va a cambiar la vida. Tu Ego ahora mediará entre tu mundo interior y la realidad de quién te ve a través de tu personaje. Ello también un día alimentó el Ego de su autor, cuando lo creó, pero libre de esa cuna el personaje crec...

EL SUPERVIVIENTE PONE LA ÚLTIMA FRASE

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  Nescius, el último Homo, cruza los troncos y sube piedras en el ascensor hecho de lianas. Lleva días sobre ese montículo, esperándole. —No saldrás vivo de esta —susurra, empuñando su daga de marfil. Mientras que una bola brillante cae y tiembla la inmensidad del mar, la mandíbula con dientes afilados se le acerca. —¡¿Intentas quitar mi vida con fracturas y cortes?! —brama el Trodóntido. El insostenible Homo ataca mientras el viento ovilla el océano; cambia la luz del cielo. En ese mismo instante él revienta. —Nescius, acabó tu Historia —dice el dinosaurio—. No encontrarán de ti ni los huesos. *** Micro presentado al Taller de  Literautas  tras la participación en su lectura de más de 30 compañeros dejando propuestas de mejora, impresiones, reflexiones y sobre todo, un saco abierto de buenas intenciones. Gracias a todos ellos y ellas. Ha sido un trabajo colectivo de aprendizaje gramatical, ortográfico y anécdotas hi...

CAOS

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Se levantó con un caos en la cabeza, no encontraba su propio norte. Miró de nuevo lo que había escrito y rehecho la noche anterior e hizo  un intento gutural de risa. Una sonrisa alzada entre la pesadumbre y el desconsuelo. Estaba solo. Sentado en su sillón de felpa verde, en aquel rincón, arropado en el vacío de una bata roja deshilachada y arrugada; con los dedos abrasados por la nicotina, al igual que su labio inferior y el esmalte de sus descascarillados dientes. Las manos cruzadas, temblorosas. Los dedos cosidos, estaban abrasados y cosidos. Pensó como había podido llegar a escribir aquello. "Comienzo a escribir y no me conozco" - lo expresó en voz alta-. "Siempre he dicho que la literatura no debe ser agredida. La palabra debe seducir y no aducir. Me siento que he atropellado mis propias letras, las siento como si resbalaran del papel por simple inercia de lo impropio. Me doy de bruces contra mi propia plática de años”.  Este escritor tal vez pensó que s...

VIAJE SIN VUELTA

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Emprendo el viaje a la Aurora boreal. Un solo pensamiento presente me acompaña: las últimas palabras de mi abuelo. Él nunca fue a la selva virgen de los misioneros y nunca voló al polo norte de los descubridores, pero sí se perdió en el desierto del Sahara. Nunca huyó de los leones de África y corrió como gacela en las llanuras del Serengueti pero subió las pirámides de Egipto. Tampoco se descolgó del Gran Cañón del Colorado, pero vio con amargura como fracturaban la ciudad de Petra demoliendo su apreciada fachada. Y antes de que Corea bombardeara la Gran Manzana de Nueva York y ardiera como antorcha de amparo la Torre Eiffel, mi abuelo pronosticó “el gran suicidio.” Los lugares condenados se llenaron de cuerpos. El bosque de Aokigahara, en el Monte Fuji, con sus más de treinta kilómetros, ya no tenía árbol sobre lava que no hubiera cien cuerpos. Los mil metros del Golden Gate arrojaban cenizas de cadáveres y ahora balancean sus tirantas para columpiar las...

UNA SOLA, EN LA TERCERA

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La  supervisora comienza por la tercera obra. Solitaria frente a su mesa encaja su espalda. Coge sus gafas cuadradas, las preferidas, esas rayadas y con huellas a medio esconder del último trabajo. Bebe un sorbo de agua. Enfoca el haz de luz. Su costumbre es barrer todo lo que chirría a su vista. Le sacude el resto de polvo que haya quedado. Con su mano tumba el frasco para que caigan las letras. Se concentra. Hay una cadencia y ya le viene al oído. Espera. Sus uñas están quebradas de arañar, y los restos de paja se le agarran rápido a las estrías de las manos. Queda intrigada. Realiza varios soplidos con su músculo besador, y en un instante avienta toda la pila. En su regazo solo han caído las primeras, las demás van descansando unas sobre otras. Se queda medio parada viendo todo el tropel que viene detrás. Es una cascada lenta de fragmentos a doble espacio que asoman por la boca a la superficie de madera. Curiosa vuelve a mover el frasco y en las paredes del vidrio apa...