ALTRUISTA

 




Hay doscientas razones para dar y doscientas para existir. Dar y existir ¿A cambio de qué? De alguna manera también hay que recibir, lo contrario sería frustración.

El altruismo es una vocablo complicado para la existencia humana, además de costar pronunciarlo tiene sus dobleces, es fácil de confundir. Por delante de sus narices se pasean la generosidad y la humanidad, la filantropía y la abnegación. Muchas revueltas para un solo significado ¿no te parece? ¿No será porque muchas proceden de alta cuna? Mira que lo contrario si lo piensas, es solo una, egoísmo.

Al altruismo se llega de muchas maneras. Yo conozco algunas.

Hay una primera vez: Huir de una realidad que hace daño, una realidad enrollable como un mapamundi que comienza en la niñez, pasa por la adolescencia y suma y sigue. Huir del no tener, del sometimiento, del miedo, de la manipulación. Te conviertes en un ser altruista que se va cuanto más lejos mejor de todo lo que te rodea, preferible a un mundo a miles de kilómetros, a ser posible exótico y, por supuesto, para mejorar la vida de los demás. Esto se vive en cuerpo y alma con la delgadez de quien tiene poco. Pero no te confundas piensa en quien ayuda a quien ¿Acaso no sigues teniendo pegada tu propia realidad?

Hay una segunda vez: un grupo de voluntariado. Es más de lo mismo, por voluntad que no falte, hacer un bien a una comunidad más cercana, siempre que no engorde el ego de la dirección y de la clase política. Este altruismo se puede convertir en una oportunidad de trabajo o una permanencia en el mismo ¿Se habla en algún momento de un gesto magnánimo? Se pone en juego los intereses de cada quien y de cada cual que terminan atropellándose unos con otros como coches de choque. Todo esto va a depender del grado de voluntad de cada uno y del balanceo hacia su propia necesidad.

Las razones para dar lleva implícito una doble cara, como la moneda que también se da a cambio de algo. Y ahora me viene a la cabeza una tercera vez: el trueque. Parece lo ideal, hago, doy, me ofrezco para, a cambio de, un servicio por otro. Y aún así está presente esa balanza que ya apareció antes, cuando te preguntas ¿si lo tuyo es mejor o peor que el del otro? 

Aquí termina todo teniendo un grado ¿no te parece? cuando se termina una partida el rey y el peón no vuelven a la misma caja. 

El voluntariado, el altruismo, debe ser medido, ver antes todo lo que va a implicar y en gran medida cuánto va a absorber de tu humanidad y que no te quite la risa de la cara o te aparezca otra que es de noble fundida; que no te quite libertad y se convierta en una obligación.

En algún momento de la vida aparece el altruismo rodándote pero no te confundas debes tener claro en donde te metes, a qué te obliga y si verdaderamente merece la pena ese tiempo que regalas.

Eso de hacer algo para "matar el tiempo" ¿Acaso esto no es algo triste? Hacer algo para no darte cuenta que pasa el tiempo porque este pesa mucho en tu balanza y te hace sentir mal.

Gastar el tiempo. Piensa que cada segundo es un gramo de oro, es más que oro, es aliento de estrellas, es ese anillo de diamantes de un eclipse total.

Hay otras ciento noventa y nueve maneras para dar y existir.




Comentarios

Entradas populares de este blog

EL SENTIDO DE LO ABSURDO

PRIMER VIAJE DE MARÍA DEL CARMEN PÍRIZ

LA FRASE CHICLE