LA ÚLTIMA MORADA DE LAS NINFAS
Hace mucho, mucho tiempo, la tierra perteneció a las criaturas del bosque. Gnomos, elfos, faunos y hadas; duendes y ninfas. Criaturas juguetonas que cuidaban de los animales heridos. Bailaban y cantaban. No había disputa entre especies que ellas, no solucionaran. La humanidad aún no había nacido. Pero cuando lo hizo, estas criaturas fueron relegadas a ilustrar páginas de cuentos; a convertirse en meras leyendas de la tradición popular. En esa humanidad, aparecieron los Nadie, los dueños de la nada. Supersticiosos, sin arte ni cultura. Los Nadie acabaron con gran parte de los bosques y contaminaron las aguas. Y estas criaturas fantásticas se desvanecieron, o al menos, eso pensaron algunos. No todas se fueron. Y no se convirtieron en un sueño vencido, como creyeron. Quedaron las que adoran el agua. Ellas están en el lago y la cascada. Criaturas que a veces se insinúan cuando las corrientes se agitan y forman remolinos en el curso del río. Son las di...