EL ÁNGEL GUARDA UN SECRETO
Siempre pasaba frente a él de camino a casa, el número 19 de la calle Sister. Pero aquel día entré. Entonces, mi pulso se paró. Y ya no volví a salir de allí. Admiraba las balconadas corridas del frontal y las contraventanas de madera blanca. Esa entrada con el viejo escalón de mármol gastado en su parte central. En el zaguán, la puerta acristalada con esquinas caladas y los detalles grabados frente al viejo ascensor; y la escalera de mármol blanco con un pasamano de hierro. Y ahí, el angelote sonriente dispuesto a contarte el secreto. Este cajón tiene un no sé qué que consigue encandilar. Su madera es parecida a los féretros antiguos y con un olor peculiar a medicamento. Sus molduras, la lámpara en su interior y su silloncito son piezas de arte que conservan toda su pátina original y, aunque se eche en falta una pasada de lija, cumple con su función de pequeño recibidor. Y no depende de fluido eléctrico, por suerte. Cada día se dan situaciones inesperadas. Se f...