9.1.19

“ATRAPANDO LA LUZ” RESEÑA







Atreverme a hacer una reseña para celebrar un cumple blog de una de las compañeras que mejor hacer reseñas de libros ha sido una travesura de mi parte o más bien una osadía (mueca de medio sonrisa con elevación de ceja) cuando no tengo ni idea de hacer reseñas. De mis primeros comentarios de texto ha pasado ya bastante, y ni decir de algún que otro manual que haya leído por el camino. La lectura minuciosa de este libro era necesario (sonrisa de satisfacción) por esa iniciativa de la compañera Rosa Berros y por supuesto, ante todo, por el trabajo de la autora. Me ha agradado conocer a Elvira a través de Sara y a Sara a través de Elvira.
Otra apreciación que desearía añadir es que me he centrado en la novela sin leer previamente nada, excepto la información que acompaña a la misma. Tentada estoy de leer alguna reseña (cuando escribía esto era un 17 de diciembre, a fecha de hoy hay una tertulia que no os podéis perder en facebook). Bueno ahí voy. La sencilla y particular reseña la quiero dirigir a toda esa gente que aún no ha leído este libro. 

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Esta historia puede atrapar o no. A mí me ha enganchado, tal vez porque me he identificado con la nieta de la protagonista: Inés, ella busca sus raíces, su raíl, la vía donde encajar su vagón existencial, el que puede llevarla a comprender su vida, su presente, su pasado, su futuro. También fue el tiempo que vivió Elvira, la protagonista, el mismo que vivieron mis antepasados. En estos últimos años me he sentido como Inés, perdida, implicada en esa búsqueda necesaria. Mucho de ellos. Mucho de mí.
 ¿Cómo podría resumirse una vida? Solo los ancianos mantienen su memoria intacta hasta el final para contarla. Lo veo en mi padre actualmente con sus noventa años recién cumplidos. Y es que una historia contada es una historia vivida, ellos, los ancianos, lo saben, saben que, con esa insistencia, repitiéndose una y otra vez, quieren desprenderse de ella. Tal vez necesitan en su última etapa dejarla partir, y al hacerlo, sus descendientes pueden comprender mejor su propia vida y puede que incluso abran alguna puerta que aún estaba cerrada.

“Sin memoria no se es nada, como la hoja que se lleva el viento y ya no es árbol, pero tampoco es aire”

Esta frase y muchas otras me acompañarán en esta reseña. Las he recogido de la lectura; algunas ya las he hecho mías, prestadas, con cariño, desde el corazón. Estas frases me guiarán, me facilitarán el camino por las páginas de esta novela.
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Su lectura puede desconcertar, de hecho ya lo hace desde el principio. Está hecha a retazos. Se tratará de ir cosiendo y descosiendo porque el tiempo no está fijo a la memoria de una anciana, salta como una máquina de coser vieja y como lectora debes ir sumando fragmentos sueltos. ¿Es este el estilo de la autora? No lo creo. Yo no conozco nada más de ella. Pienso que Sara Mañero ha estructurado el relato como podría hacerlo la memoria de una nonagenaria consciente de su final. Con ello esta autora tal vez haya querido apresar esa atmósfera. La historia bien podría haberse trascrito fielmente de una grabadora. Así lo hace Inés, la nieta de la protagonista, cuando visita a su abuela: Ahora es el comienzo. Pausa. Vuelta atrás. Adelante. Pausa. Atrás. Adelante. Los diálogos y textos en cursiva están pensados para viajar en el tiempo y sin previo aviso te saltaran de página, porque tal vez sea una evocación -o una provocación- para no contarte toda la historia correlativa en el tiempo. En ese contar se ha decidido un comienzo, sí, un momento que solo la anciana conoce, ese inicio, la primera inmersión en su vida, que resulta espontánea, que parece llorar en silencio pues alguien va a ser apresado, alguien parece que va a morir. ¿Acaso es un presagio de lo que va a ser la vida de la anciana?

la vida se va en un continuo desasosiego, en una desazón continua entre el arrepentimiento (…) y la terquedad de aferrarme a mis sueños”

Existen silencios en esta historia, esas emociones que trasciende más allá al hilo de la vida, las que se te adelantan con ese recuerdo y las que sortean acontecimientos. La emoción que solo Elvira puede hacer callar o dejarla ir, contándola. Sin orden ni concierto. Cuenta, cuenta y luego calla, calla cuando la historia le duele. Al fin y al cabo, son sentimientos amarrados que se sueltan, como un lastre al final del cabo en la profundidad de la mar. Esos son los sentimientos que se enredan en el cenit de una vida.

La vida sigue adelante, inexorable, detenerla un instante para observar el pasado para anticipar el porvenir, capturar el instante preciso, es inútil. Prosigue su curso, inalterable, ajena a nosotros, sorda a nuestros ruegos”

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Comienzos del siglo XX. Nace la historia entre Palencia, Valladolid, León, en Pisuerga, en Dueñas, en Astudillo, sí porque aquí nace Elvira Villegas Díaz García Padiño; pero no quedará aquí atrapada porque nuestra principal protagonista no es común entre las mujeres de su época. En su tiempo, ella es una viajera, una viajera capaz de mostrarse con su mirada, la que viajará para captar otras luces, aquella que se aferrará a sus sueños. Ella describirá sus momentos vividos con la cadencia de su prosa; nos hará descubrir detalles singulares de lugares; nos va trazando a esas personas que la acompañan en su travesía y nos narrará momentos como lo haría una experta reportera.
Marcial, el pastor, será un personaje como serán otros muchos, pero él es el primero que aparece ¿Por qué razón? Solo Elvira lo sabe, Marcial es el que dará paso a su nieta Inés. Inés será también la protagonista con su relato, como es su abuela, como solo ellas pueden hacerlo, siendo confidente una y testigo la otra, porque solo ella, Inés, es la única que autentificará esta historia, es cómplice, y paso a paso, ella trascribirá párrafos, sentirá como suya la vida de su abuela. Inés es Elvira y Elvira es Inés. ¿Y cuál de las dos es la autora? ¿O son las dos? Y así se irán descubriendo todas aquellas personas que fueron importantes en la vida de la abuela Elvira. Aparecerán: sus hermanas, en especial Carmen, su padre, su madre, su hermano Alfonso, su preferido, su tío Cándido…
La incomprendida Elvira, la Virita, Virutxi, como la llamarán otros y aquel que la querrá. Ella se presentará a través de su familia, la veremos pasar de protagonista a fantasma, invisible en la vida de algunos de ellos, brillante para otros. Oiremos recelos (la grabadora no para) burlas, sí, porque sentiremos alguna pena por ella. En esa infancia de Elvira -atenta a las bolitas de pan que hacía su padre o abrillantando medallas y condecoraciones para él- aparecerá el cabo Gervasio, compañero de su padre, él estará presente en diferentes momentos de la vida de Elvira. Trascendente también lo será Gonzalo, su primer amor de adolescente, aparece cuando ella ya está comenzando sus estudios, es quién descubrirá sus ojos, los que ven más allá: el objetivo de su cámara fotográfica, la que le hará capturar la vida en cualquier instante, todo ese mundo de posibilidades para poder sumergirse. 1908 Madrid. La fuga. Decidida. Aprendiz. Descubridora del mundo.

Vivir creyéndote artífice de tu futuro, solo era dueña de pequeños momentos, de ridículas decisiones, pero vives, vives ilusa, feliz, inocente”

Entre cartas, dudas, pesadumbre se desarrolla la vida en la capital. Pero también habrá otros protagonistas que arroparán día a día a Elvira y la harán crecer, de aprendiz pasará a mujer. La casa de huéspedes de la Señora Pilar se convertirá en su hogar, será su familia, parte de su futuro. Elvira allí nacerá. Ya lo hizo, pero saldrá de nuevo. Aquí renacerá. De la crisálida despuntará una reportera de prensa que se asombra, se asusta cuando se rompe un flash de magnesio, la reportera gráfica que empieza a observar la vida como testigo ajeno, como espectadora privilegiada, la que publicará fotos en periódicos de vanguardia. Será una de las primeras. Ella es pionera. Mujer. Fotógrafa. La que se casará y será civil su boda, pero… esto viene después.

Ya no es solo Madrid. Tiene 18 años y se va al Rift, a África. La guerra. Siempre presente en su historia. Ahora Elvira, tan joven, hablará de muerte, del otoño que no ve ni siente, del sol escarlata y del aire inmesirecorde. No hay pensamientos cuando hay historia de España, de Melilla, de Marruecos. Hay una larga crónica contada en tercera, en segunda persona. Tal vez la parte más inhospitalaria de mi lectura, porque se descubre la mezquindad del ser humano, son los párrafos que me fragmentan el recorrido de la vista, la mía, no la suya; ahora soy yo la que hace que me salte todas esas referencias ¿necesarias? Me arrastra con su memoria, la de Elvira, y la siento como se revuelve entre pedregales y barrancos. Es una parte de la historia inhóspita como esa arena del desierto, como ese calor sofocante del norte de África.

“Toda una vida viviendo y otra para escapar a la vida ya vivida. Los reproches no devuelven el ayer ni te permiten cambiarlo”

Solo Juantxo, su compañero de aventura y afín a sus intereses profesionales, la sacará y la dejará en un recodo de esta historia, para agilizar la aventura, para descubrir que entre tanta muerte que hay una vida, un futuro, una tierra lejana a la que necesita volver, pero será tan difícil sacar a Elvira de ese frío extraño, intenso.

Siento frío, un frío hiriente que se me escapa de la piel y enfría el mundo. Un frío lacerante que me congela (…) Dejar escondidas las sombras reposando entre los grises y los negros de aquella oscuridad que desde entonces me envuelve”.

De África al País vasco, Elorrio. De Elorrio de nuevo a Madrid. Hueca, vacía con la leche sin poder amamantar. Derramada antes de brotar. Pero es otoño, y está Mateo cerca, sin saberlo.
Al igual que estará Valle Inclán, Hermanos Baroja, Azorín, Pardo Bazán, luego vendrá Unamuno y luego… Tiempos de Canalejas y Romanones… más tarde Primo de Rivera…. Ella vivirá guerras, revueltas sindicales, luchas estudiantiles; monarquía y república; vivirá miedos, rabia y desesperanza. Habrá presos, huidos, ajusticiados, sí ellos, sus familiares, los más queridos.
Ella estará presente siempre. Elvira estará desde la primera a la última página. Incansable. Sus ojos no dejarán de mirar, de buscar. Y los suyos con ella. Irán y volverán tantas veces a través de su objetivo…A Melilla, a Madrid. Vivirás con ella la guerra en todos los bandos, verás transformarse a sus seres queridos, felices al principio y luego se leen rebeldes, nerviosos, desconfiados con las miradas huidizas, silenciosos, como ella. Son ella.

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Su cámara es su memoria.
Sus fotos se revelarán con los gestos y las voces; ellas se insinúan como todas las personas con las que vivió, las que dio a luz y las que murieron con ella. Elvira comprenderá el mundo a través del objetivo de su cámara, así le dolerá menos cada vivencia, cada pérdida.

“Una mujer que fue por delante de su tiempo desde muy joven, de las primeras en optar por una profesión (…) la fotografía le permitió vivir experiencias con las que nunca había soñado (…) es la razón de vida, ella es la vida misma (…) esos fragmentos de papel en los que Elvira atrapa la luz y revela los contornos de la existencia, donde ella halló la verdadera esencia de cuanto inmortalizaba desde sus ojos”.

Y ahora me quedo riéndome a carcajadas con Elvira, sentada junto a ella, cerca de su sillón; voy observando cómo se saca de su mantón todos sus rollos de fotografías para enseñármelos...



12 comentarios:

  1. Hola Emerencia, felicitarte por el año nuevo y por la fantástica reseña que te ha quedado.
    Vi la propuesta de Rosa y también me he pasado por fb pero aún no he encontrado tiempo para leer la obra propuesta y eso que leyéndote parece de lo más apetecible, de momento disfruto de las reseñas que vais publicando y de las conversaciones con la autora que es un lujo.
    Besos

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  2. Ya te lo había dicho cuando tuviste la amabilidad de hacerme llegar la reseña, pero quiero repetirlo y ampliarlo: leyéndola en el blog me ha gustado aún más. Has sabido sacarle un gran partido a la novela a la hora de comentarla, has jugado con los personajes a interactuar con ellos y le has guiñado un ojo a la historia para hacerla tuya, para hacerla de todos.
    Felicidades. Yo que tú, haría reseñas mucho más a menudo.
    Un beso.

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  3. Hola Eme, reseña no, súper reseña y de una calidad indudable. Me gusta mucho -quizás porque se salga de lo normal- cuando una novela o una película va dando saltos en el tiempo y digamos no está narrada de una forma cronológica exacta. Eso, más ese viaje de lo rural a lo urbano hacen que la historia sea llamativa y gustosa para leerla. Tomo nota entonces y te animo a más incursiones como reseñadora porque lo haces de maravilla. Besos.

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  4. Una reseña, Emerencia, de lo más creativo.Me ha encantado leerla. Se nota que te has metido en la novela completamente y que has querido ver a Sara detrás de estas dos mujeres, abuela y nieta. Y seguro que algo de esto habrá; habría que preguntárselo a Sara en la Tertulia. También veo que los personajes masculinos -los que citas- te han gustado: ese Juantxo y su hermano Mateo, el bueno de Mateo... Y también la señora Pilar que 'adopta' a Elvira. Sí, se nota que la novela te ha gustado y cualquiera que lea tu reseña entrará en deseos de leerla. ¿Me equivoco?
    Bueno, vuelvo a Facebook, a ver si se ha dicho algo nuevo.
    Un beso

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  5. Hola Eme.
    Pues menuda reseña, me ha gustado un montón porque no solo nos cuentas de qué trata el libro, es que nos creas la necesidad de leerlo.
    Muy feliz jueves.

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  6. Una reseña muy hermosa. Como hermosa es la prosa de Sara al ponerle voz a Elvira.
    Se nota que has disfrutado muchísimo de esta novela.
    Saludos.

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  7. Entre esta reseña y la de Juan Carlos Galán, me han entrado ganas de leer esta obra de Sara Mañero (más libros en la lista), una autora para mí totalmente desconocida, cosa que no es de extrañar en mi caso, pues disto mucho de ser un lector tan cultivado como vosotros, jeje.
    Me ha encantado la obra y la forma de reseñarla.
    Un abrazo.

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  8. Anónimo12/1/19

    Mi marido también grabó a mi suegra contando historias e hice un librito "casero" como regalo para todos los hijos. Omitiendo algunas críticas un poco destructivas, ja,ja.Un abrazo. Zarzamora

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  9. Desde luego despues de esta tu primera reseña de este libro, me dan mas ganas aún de leerla, de modo que no voy a tardar en hacerme con ella o al menos la pongo en la lista de preferentes, que con el poco tiempo que tengo ahora, tendré que posponer la lectura para las próximas vacaciones de Semana Santa como muy pronto.
    Felicidades de nuevo por esta reseña.
    Besos

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  10. Gracias a todos por dejarme vuestros comentarios, gracias Conxita, Rosa, Juan Carlos, Gemma, Lorena (por cierto, bienvenida)Josep Mª, Zarzamora (¿Qué tal por esa Sevilla?)y Teresa. Un abrazo grande.

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  11. ¡Menuda reseña, Eme! Desde luego denota mucho entusiasmo el que te ha provocado la lectura. A mí se me pasó por completo la iniciativa de Rosa y ahora ando un pelín liado. A ver si me hago con ella en verano. Un fuerte abrazo!!

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    1. Hola David, gracias, sí que me ha gustado y he disfrutado mucho con la reseña, yo creo que es porque es mi primera jeje y se le presta mucho atención a la lectura más allá de las propias palabras, trasciendes con la historia. Un abrazo

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