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TODOS LOS AÑOS TIENEN UN NUEVE DE NOVIEMBRE

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1941. Ella con 27 años está de pie. La silueta va entallada a la cintura al amparo de dos filas de botones  enormes . Ella y su silueta esperan. Parece que llevan algo bajo el brazo, lo tapa una amplia manga de un abrigo oscuro, más bien verdoso, —de lana, quizás— con esos cuellos y puños de visón pardo, —auténtico, seguro—. Le brilla un hermoso collar de perlas, grises, de tres vueltas, pegado a su largo cuello y sobre la cabeza un sombrerito rematado en un fino halo de convicción. A escasos minutos de llegar, ella ha intentado ver al director de inmediato. Lo conseguirá. Es muy guapa, podría pasar por ser una mujer actual si no fuera por el sombrerito; lleva zapatos de tacón de aguja, bolso estilo cartera, perfume de Rosa de grasse y vainilla, melena oscura bucleada y una máscara, pestañina, delicadamente extendida en una mirada  enigmática ; la diferencia, que no lleva teléfono móvil y aplicación WhatsApp para entretenerse mientras espera. Un viejo carcamal...

EL MOLINO DE LAS LAERILLAS. NIGÜELAS

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Aunque lanzaras ocho miradas al paisaje nunca lo verías. Consumida ya la tarde nos disponemos a visitar el molino de las Laerillas. Muy propio él, ocupa el centro de la población de Nigüelas, en la falda oeste de Sierra Nevada, junto a otras localidades: Padul y Dúrcal, en la provincia de Granada. Una comarca que baja de la sierra, donde pinos y cultivos de almendro se encaraman a las laderas abruptas dejando caer piedras rodadas hasta el valle. Allí, en una planicie cuaternaria, se encuentran los olivos, algunos centenarios, tan cerca de esas turberas ahogadas en la llanura. Un molino adusto, rancio. En realidad, una almazara con dos molinos ahora en desuso que se ha convertido en museo. Hija posible de una antigua fábrica de aceite de época islámica del siglo XIII, sobrelleva la lealtad inquebrantable de los tiempos con sus exclusivas cualidades arquitectónicas.  Aunque yo conocía esta almazara —cuando trabajé aquí como formadora en 2013— es d...

PUERTO DE ROTTERDAM. LA LÍNEA DEL CIELO

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Todas las frustraciones se convierten en oportunidades. Ahora lo sé, lo he visto, he estado en el puerto más grande de Europa y tal vez uno del mundo. El puerto de Mar del Norte. Grandes posibilidades esperaban   a la ciudad que tuvo el atrevimiento de conquistarse a sí misma. Un nuevo desarrollo urbano; ni parecido a lo que fue la urbe que le antecediera, aquella que fue bombardeada en la segunda guerra mundial. A esta ciudad le persigue esa sombra que juega al escondite, un eclipse que se emborrona con el tiempo ¿El puerto hizo a la ciudad o la ciudad al puerto? Tierra y agua a quí  convergen en armonía. Un millar de hectáreas arrojadas a las perspectivas de un desarrollo y lejos de ser caótico es armonioso y brillante. Un futuro y nuevas oportunidades, lo que se espera de cualquier lugar donde coexisten espacios y humanos, gente y hábitat. Es Rotterdam, la Ciudad Puerto. Ella es Identidad y es imagen. (...) Gracias a él ahora conozco aquella ciudad. Gra...