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15.12.16

IGNORADA Y ENTERRADA





He sido despojada de todo. Me han tirado a la calle y aquí estoy, amordazada de pies a cabeza, con un nudo hecho al cuello, para que gatos me arañen las entrañas y mis fluidos se desparramen gota a gota tras los árboles de la calzada. Soterrada en un ataúd, descomponiéndome, con una calentura gradual asfixiante y con la presión de un cristal afilado en las muñecas. Aquí me hallo abandonada cuando ya mi estado de permanencia comienza a ser volátil. Me abrazo mi vientre, algo aprieta, es como un corset reblandecido. Un elástico se ciñe al plástico lleno de heces que a modo de sombra mohosa se ha adherido a mis costados. Intento gritar en este mundo nauseabundo donde me encuentro ahora, pero tengo quebrada la voz como unas vacías cáscaras de huevo. Mi garganta sólo evacua tenues susurros, en un babero con leche derramada y trazas de papilla agria.

En mi diario solo he dejado páginas en un blanco sucio y una escritura que ni yo he sido capaz de poder leer, solo se aprecian palabras emborronadas, manchadas de aceite. Las frases vomitadas se me quedan dispersas entre metal y cartón solo me quedan unas palabras de aliento que rezuman de mi pecho y que se van clausurando en un epitafio. Una y otra vez vuelven a mi cabeza tus palabras: ¡vete, tu presencia contamina, éste no es lugar para ti!  

De mis orígenes que puedo contar. He tenido una vida corta a diferencia de lo que va a ser mi muerte: un trance lento, muy lento. Que sepas que estaré cuando tú te mueras, fallezcan tus descendientes y los descendientes de tus descendientes. De mi bochornosa vida no presumo de nada ¿de qué iba a hacerlo? He sido procesada por un avance de la tecnología que ha encadenado de manos y pies a mujeres y hombres. Me han acortado mi ciclo vital al máximo, incluso yo misma dudo de mi procedencia. He sido catalogada anti-natura, porque parte de mí ha sido concebida artificialmente, embutida en mil formas y adicionada a números que nadie entiende. Una cifra más de tantas, sin identidad, en un lote y con un código.




Sí, ya veo que te has dado cuenta, soy adultera desde mi nacimiento, con la cuna madurada fuera de tiempo y acelerando mi proceso para adaptarme a ti, a tu esnobismo, a tu cara dura, a tu especulación. No me reproches tu enfermedad, ahora no, ahora que me regocijo en mí, es mi momento, mis últimas palabras. Las vas a escuchar, quieras o no: "No es por casualidad que me buscaras. Me llevo a la tumba el haber formado parte de tu fuerza, de tu aliento y de tu energía. Incluso en estos, mis últimos momentos, cuando ya mi ciclo energético está siendo agotado, estoy manteniendo tu equilibrio vital. Sin mi energía no te hubieras renovado como ser humano ¡Qué hubieras hecho sin mí! Yo, considerada por ti y por todo el mundo como una mierda, y mira quien me lo dice, un guarro que me deja tirada por ahí en la calle, en la cuneta, al pie de un árbol, en cualquier esquina".

En este instante solo despierto la conciencia de unos pocos que se apiadan. Ya muerta, me van recuperando a pedazos, con el ánimo y la credulidad de que hacen un bien a la humanidad, a esas generaciones venideras les digo ¡valiente desgraciados, pobres y engañados!… No saben que todo esto es una escena amañada para que unos pocos actores interpreten el himno de la alegría pero en el desenlace final habrá una explosión de metano que arrancará el telón…

No te engañes no me recuperaré nunca, porque yo ya estoy enterrada, vaciada en un terreno sin árboles, sin hierba, en la oscuridad de la noche eterna, me voy pudriendo, contaminando la poca esperanza que le queda a la tierra para poder renovar alguna savia y ver germinar algún embrión de perdurabilidad.
Es un final deshumanizado y a quién le importa ya. Sin brazos, sin piernas, sin cuerpo, incinerada, sepultada. Me han hecho desaparecer para que no me veas, para que mi olor desaparezca y mi inmundicia no corrompa tu codicia por vivir a destiempo.

Soy basura, sí, pero una vez fui tu fuerza, tu cuerpo, tu mente. Trágate tu propia vida y yo haré un tanto con la mía.




Cada español genera unos 440 kilos de residuos en el hogar, y la suma de todos los hogares del país arroja unos 21 millones de toneladas de desperdicios al año. En España el 60% de la basura va directa al vertedero, una tasa que dobla la media comunitaria. Estas magnitudes, si bien enormes, palidecen al ponerlas en la balanza planetaria: en el mundo se contabilizan al día más de 3,5 millones de toneladas de desechos. Fuente Eurostat.

Pongamos un poco de conciencia para esta navidad y el nuevo año que se aproxima, por el bien de todos, por el bien de ella, al menos que una parte no sea ignorada ni sepultada.




Los artistas que han hecho de la basura un arte son por orden (de arriba-abajo): 
Derek Gores, HA Shult y Leo Sewell.


30 comentarios:

  1. Está lleno de fuerza. Es estupendo. Besos.

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  2. Me estaba causando estupor leer sobre tanta inmundicia y, claro, no podía tratarse de otra cosa que de la basura.
    Ya podemos concienciarnos, ya, que el planeta no da segundas oportunidades.
    Muy original, Eme.
    Un beso

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    1. Hola Chelo, gracias por dejar tu comentario. Ya me imaginaba que no iba a gustar nada leer este tipo de relato, pero es la cruda realidad, es lo que somos, lo que dejamos a nuestro paso. Una vez que tiramos nuestra basura le pegamos la patada, la ignoramos y forma parte de un ciclo, de nuestro ciclo. Si fuera de otro ser vivo el ciclo se cerraría, en nuestro caso no, se entierra la mayor parte y la tierra tiene un tope.
      Gracias por "reaccionar" uno, dos comentarios es un lujo para quién escribe, al menos ha "tocado" a alguien.

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  3. Es importante despertar nuestras conciencias y lo que somos capaces de provocar y tu relato lo hace, nos sacude intentando que reaccionemos, da pena ver lo que estamos haciendo con el planeta.
    Eso es la magia de la escritura, nos hace sentir y reaccionar.
    Un abrazo

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    1. Gracias Conxita, si esa es la magia de escribir:emocionar, tocar, traspasar al lector, hacernos pensar, que nos inquieten las palabras, que nos ponga alerta y, porque no, que nos clave un cristal. Un abrazo

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  4. Vaya... yo pensaba que en España se reciclaba más. Estas navidades ¿Cuántos envoltorios inútiles van a ir a la basura? Un abrazo.

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    1. Muchos, muchos, ni te imaginas. Nada más en mi pueblo con unos 27.000 habitantes se recogen unos 30.000 kilogramos en una noche cualquiera. Ni te imaginas cuando se celebran una fiesta como es las navideñas: comida, regalos, etc. Gracias por tu comentario. Un abrazo

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  5. Maravillosos, Eme. Estaba alucinando, preguntándome de qué o quién podías haber escrito algo tan bello. Cuando llegué al final y lo vi, volví a leerlo y todo cobra un sentido que encaja a la perfección. Genial.
    Un beso.

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    1. Gracias Rosa, bueno bello era lo que menos me esperaba, qué sorpresa. Creía firmemente que este tipo de relato no iba a ser muy grato de leer, aunque pensándolo bien, también dicen que en los asesinatos lo único bello es el relato.
      Creo que en el fondo depende mucho de la percepción de cada uno y como se le clava el cristal en la piel. De todas formas, viniendo de una lectora como tú es un regalo el comentario. Un abrazo

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  6. Interesante. Primero dude si se trataba de una persona que vivia en la calle, luego de un invento. Y al ver que hablabas de la basura encajo perfectamente. Yo pense que en España se preocupaban mas por el medioambiente. Es todo un tema. Tantos avisos publicitarios, tanta propaganda al consumo. Para que, para producir mas desechos. Antes las cosas como artefactos duraban casi una eternidad. Y si se rompia se llevaba a arreglar, sumado a los avances de aparatos tecnologicos que antes no existian, los envases de gaseosoas eran de vidrio y retornables. Ahora todo se tira. Pero por otra parte sim consumo de perderian millones de puestos de trabajo. Y que haria toda esa gente. Es todo un tema. Te mando un abrazo

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    1. Bienvenido Gustavo. Gracias por compartir aquí tu pensamiento sobre el tema. Si realmente es un problema este consumo descontrolado y hay poca conciencia cuando se saca la basura, es como si lo que ocurre después ya no es nuestra responsabilidad. Como comenté antes, la basura forma parte de nuestro ciclo de vida, un ciclo que no se cierra por la cantidad de basura que se sigue enterrando. No es solo cuestión de puestos de trabajo, ni desarrollo tecnológico sino de civismo (en la compra y en el depósito) ese es el primer paso, después de los medios para la recuperación y reciclaje. Otros países europeos han conseguido que la basura tenga valor y le prestan atención, no es tan ignorada. De nuevo, gracias por la visita y el comentario. Un abrazo

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  7. Me has tenido atrapado desde el principio y a la vez intrigado pues no presagiaba el final hasta que ya me acercaba a él.
    El estilo narrativo, un tanto abigarrado o barroco, añadía complejidad al relato que al final se ha revelado como una llamada a la sensatez y sensibilidad ecológica.
    Y es que, efectivamente, consumimos a espuertas y eliminamos de forma descontrolada. Esperemos que todos aprendamos a contaminar menos, usando materiales "bondadosos" con la naturaleza, y a reciclar.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Josep Mª creo que a esto se le llama "giro copernicano" final, no saber realmente de quién se habla si es una vagabunda, una prostituta, una drogadicta, bueno, no sé si pueden llegar a sentirse así, está claro que la basura sí (e incluso más).
      Sí, jaja, lo del estilo barroco o abigarrado me lo apunto. Ha sido un "momentazo medioambiental" pero es una de las cosas más preocupantes en estas fiestas. Hay un descontrol en las compras en todos los aspectos: se come más, se regala más, se bebe más, más y más. Es genial que la gente nos lo pasemos bien, pero ves todo lo que se tira y piensas que es desproporcionado ese derroche. La navidad se ha convertido en una conmemoración por excelencia del gasto. Un abrazo

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  8. ¡Genial! Emerencia. Hablas de un mal común a todos los mortales originadores de inmundicia y basura de una manera tan reflexiva, que pareciera estar oyendo la voz de una mujer desterrada, maltratada, olvidada, tirada en la cuneta y en el vertedero.
    Ha sido toda una experiencia leerte esta vez, y tomar de nuevo las riendas de una conciencia adormecida por la sociedad del bienestar y el consumo.
    Te doy las gracias por haberlo hecho de forma tan humana, con una narrativa impecable.
    Un abrazo y felices fiestas. Seamos moderados durante las mismas, es mi deseo.

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    1. Gracias Francisco, muy amable. Es triste ver como desperdiciamos tanto en la basura, sin darnos cuenta y con consecuencias inconscientes. Un abrazo, Felices fiestas.

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  9. ¡Impactante Eme! Y todo lo que puedo decir es bueno, una gran sacudida a nuestra conciencia. Para tener muy en cuenta, parece que en estas fiestas se vale de todo (cerramos un poquito más los ojos) y por desgracia el mundo sigue y nosotros deberíamos empezar a hacer algo a favor de él.

    Muchas gracias por tan valiosa entrada!
    Besitos y Felices Fiestas, :)

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    1. Gracias a ti Irene por pasarte y dejarme tu reflexión también, me alegra que te haya "impactado" eso es porque algo queda, aunque sea salpicado o derramado. Felices fiestas!!! Un abrazo

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  10. Muy buen relato para tomar conciencia de los "rastros" que el ser humano deja "olvidados" por ahí. Pienso que el valor de una sociedad se puede medir por cómo trata a sus ancianos, a sus hijos y a su basura. Lo peor de todo es no ser consciente, por ejemplo, de lo que conlleva tirar una simple lata al mar, que parece que lo engulle todo. Contaminar es pensar que el mundo que nos rodea no es nuestro, cuando es el único lugar del universo conocido donde podemos vivir. Me encantó esta narración asfixiante. Abrazos!

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    1. Hola David, estupendo comentario. Gracias. Una reflexión aportada con un sentimiento puesto en la existencia en este mundo. Me quedo con tu frase "el valor de la sociedad se puede medir por como se trata a sus ancianos, a sus hijos y a su basura". Te comparto otra reflexión de Zygmunt Bauman, un sociólogo polaco, que más o menos dice que "en una sociedad de consumo la gente se revuelca en las cosas, la felicidad está con ir de compras. Puede llegar a ser humillante el valor que se le da a las cosas que se adquieren porque puede excluir a los demás". No es muy viable el paradigma que tolera este consumismo incontrolable y permite la tolerancia ciudadana con la basura en todos sus ámbitos (no uso de papeleras, abandono de bolsas de basura en cualquier sitio, no uso de contenedores de forma debida, etc.) Podría seguir hablando pero ya lo ha hecho "Ella". Un abrazo y gracias por la reflexión.

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  11. Gran texto, me atrapó desde el inicio y me hice todas las conjeturas posibles...Una gran forma de abordar el tema.
    Felicidades por estas excelentes letras.
    Abrazos!!

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    1. Gracias Diana por tus palabras, eres muy amable. Un abrazo, no, dos abrazos!!

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  12. Hola Emerencia: qué error el mío. Yo pesaba que en Europa eran más evolucionados que nosotros pero veo que en muchas partes del mundo no tienen conciencia ecológica. Pensar que se pueden amasar fortunas reciclando basura pero no: somos lo que somos.
    Muy buen post. Me gusta tu estilo. Un fuerte abrazo.

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  13. Hola Egle. Aquí aún falta mucha conciencia y sobre todo falta civismo. Nos queda un largo trecho para cumplir con el buen hacer de ciudadano para contribuir con el bienestar de los demás. Nos falta un algo de responsabilidad que aún nos diferencia del resto de países del norte y centroeuropa. Gracias por dejar aquí tus palabras. Un abrazo

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  14. Tienes razón. Nos falta todavía mucha conciencia, creemos que la naturaleza es nuestra y la Tierra también. Por eso podemos desperdiciar, esquilmar, aniquilar, despilfarrar, destrozar y extinguir a conveniencia. Precioso texto; cuando se llega al final, y se relee de nuevo, se comprende y se asume muy bien. Un abrazo.

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    1. Mi estimada Ángeles gracias. Me alegra saber que compartes conmigo esta falta de conciencia. Es importante conocer lo que nos conduce al bienestar, a sentirnos mejor con nosotros, pero también lo que conduce a sentirnos mal y deteriorar nuestro entorno más inmediato, es el primer paso. Gracias por re-leerme. Un abrazo

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  15. Cada día vivimos más de espaldas de nuestro entorno; consumimos los recursos como si no tuvieran fin; nos hemos convertido en monstruos devoradores que asolan todo allá por donde van,... y lo más grave es que nos creemos que no tendrá coste alguno... a pesar de todo, sigo teniendo esperanza!

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    1. Gracias Antonio, síii estas fechas son alocadamente incontroladas, la gente consume como si todo fuera a acabar. Definitivamente la televisión está haciendo estragos en la sociedad. Cuando leo tus relatos, no estaría mal irse a unos de esos rincones perdidos para reflexionar; está claro que los monjes sabían elegir los sitios donde la paz interior podía fluir de forma espontánea en comunión con la naturaleza. Un abrazo

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  16. No la había leido hasta hoy me parece un reportaje fantástico, digno de ser compartido, sino te importa pondré un enlace en mis blog para ayudar a que la gente tome conciencia, un abrazo

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    1. Gracias Encinarosa, encantada que lo compartas y que en la medida de lo posible pueda concienciar a alguien. Un abrazo

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