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1.6.16

LA VELA





Su existencia como escritor tuvo dos comienzos.

Desde octubre del 95 el reto de aquel hombre sería volver a escribir hasta que sus palabras cobraran vida de nuevo.

Su amnesia le pesó como una lápida, quiso volver a morir una y mil veces, era su obsesión ¿cómo olvidar por un momento esas heridas traumáticas y sus sentimientos terrenales? Estar postrado con intensos dolores martilleó sus entrañas, y esa sirena hueca en su cabeza le recordaba que su vida había terminado… A sus sesenta años no podía asumir la diligente incertidumbre de su existencia. El coraje le sobrepasó un día, cuando su compañera le abandonó para siempre. Quiso volver a leer, aprender de nuevo a escribir, él, que había sido estandarte de sueños de poetas, intelectuales.


Sus comienzos literarios fueron lecturas y escrituras en el nocturno de una recepción de hotel. Se acostumbró a ser noctámbulo de las palabras. Una noche de invierno, se cortó la luz, encendió una vela y pasó parte de la noche con solo el reflejo de las hojas en la pared y las sombras chinas de sus dedos y el lapicero de anotar. Construía relatos como cajas secretas en su imaginación. Desde aquella noche de tormenta supo que quería ser escritor. Su desafío era llegar algún día a sentir que sus escritos pudieran convertirse en una obra de arte.

Escribía con el tiempo de una vela y este capricho le acompañó siempre. Su intervalo era el que la vela le dictaba, cuando ella se consumía, él dejaba de escribir. Esta manía suya le acompañó durante años, creía que se lo debía todo a ella.

Hoy vive sujeto a su silla de ruedas. Recuperado ya, ha vuelto a escribir mañanas y tardes, abandona cuando llega su terapeuta. En esos momentos del atardecer saca dos copas de vino y enciende una vela.



Anterior relato inspirado  en las pinturas: DEL CAOS AL BLANCO

Las pinturas son de la granadina Elena Laura. Gracias

8 comentarios:

  1. ¡Fantastico!
    Este relato me vuelve a traer a mi pensamiento, la filosofía de vida de un amigo escritor y que podría resumir en una sola frase muy descriptiva: Escribir es como respirar.
    Para muchos escritores esta frase es una realidad e inevitablemente leyendo tu texto, fue lo primero que reflexioné.
    Un abrazo Emerencia.

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    1. Gracias Miguel, uf, me siento un poco abrumada. Acabo de comenzar a escribir textos sin fotos y solo inspirada en pinturas, y no me imaginaba que iba a ser capaz de escribir lo que sentía. Es una gran motivación. Un abrazo

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  2. A veces las adversidades hacen que abandonemos nuestros sueños. Otras nos dan la fuerza necesaria para sortear obstáculos imposibles y salir vencedores, cumplir nuestro destino interior. Qué gran ejemplo de superación es tu protagonista, Eme, y qué inspirador resulta.
    Un precioso relato acompañado de preciosas imágenes. No se puede pedir más.
    ¡Besitos de finde!

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    1. Gracias Julia, sí es un estímulo sentir estas vidas que voy creando. Describiendo estos momentos me dan fuerzas y me hace respetar la ilusión y la pasión. Las pinturas a la vez me van a acompañando para ir marcando el desenlace. Es un experiencia muy interesante. Un abrazo

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  3. Precioso relato, Joseme. Morimos y renacemos a la vida y también a la escritura varias veces. El ritual de la vela me ha encantado: nos recuerda la transitoriedad de las etapas felices y creativas y nos brinda la imagen palpable del fuego interior que nos lleva a volcarnos al arte y a la luz de la existencia.

    Un beso!

    Fer

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  4. Gracias Fer, no se que es más maravilloso de escribir si mis palabras o tu comentario. Gracias

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  5. Lo que para unos puede representar el fin, a otros les resulta un revulsivo para seguir adelante con más fuerza si cabe.
    Precioso relato sobre la superación, el empeño y la ilusión por hacer algo que devuelva las ganas de vivir.
    Lo que da de sí una vela...
    Un abrazo.

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    1. Gracias Josep Mª si era lo que pretendía cuando lo escribí, me alegra que te haya gustado esta vela, mi vela particular. Un abrazo

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