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28.2.15

GRANADA ROMÁNTICA







Granada, eres mi ciudad romántica por excelencia, porque al pasear por tus calles te hermoseas. Sierra Nevada y la vega te rodean, te abrazan y hacen que los atardeceres brillen como en ninguna otra ciudad.

Eres una hechicera misteriosa. Hasta tu nombre es un misterio (no es cierto que vengas de la jugosa fruta Lytracea). Hay una paleta de color en cada esquina. Rincones de historia, de cuentos y leyendas: La Alcaicería, el Corral del carbón, el Campo del príncipe, la plaza de Bib Rambla.







Granada por esencia eres reconciliadora. En el Sacromonte encontraron esos Libros Plúmbeos considerados el quinto evangelio. Planchas circulares de plomo, unos libros muy diferentes de los que estamos habituados. Grabados con dibujos indescifrables. Hay textos en latín y extraños caracteres árabes (se cree una escritura arábigo primitiva). Hay quién los cree una reivindicación de la raza morisca con el deseo justo de conciliar Islam y Cristianismo.

Granada fuiste romana en tus dos colinas, la de la alcazaba de la Alhambra y la del barrio del Albaicín, fuiste judía en sus faldas. Tienes las entrañas abiertas con misteriosos túneles, sótanos y pasadizos, unos son ríos, otros son caminos, otros tesoros escondidos.






Mi paseo se siente obligado por ese estrecho cauce de tu río Darro, camino adoquinado que me aletarga el paso. Me embelesan esos pequeños puentes y las antiguas casas de su orilla. El agua me va arrullando. A un lado el río y al otro suben las insinuantes callejuelas del Albaicín.

camino del Darro

Barrio del Albaicín

 El Albayzín andalusí. Su trama nazarí ha permanecido, una red laberíntica de calles estrechas y empedradas que tanto me gusta. Con el asomo de los altos muros de los carmenes y el matizado verde de sus jardines de interior. Callejuelas salpicadas de aljibes donde todavía se guarda el agua potable.

barrio del Albaicin

La mirada de La Alhambra aparece en cada esquina. Me corteja su roja piedra fundida en torres y murallas. Maravilloso legado de la dinastía de los nazaríes.
Fortaleza amurallada con palacios y ciudadela, 37 torres levantadas y 150 años para construirse. Palacios diferentes, distintos sultanes. Exquisitos esos patios, jardines y fuentes. Una declaración de poder para impresionar, para acoger.







Esas atalayas, esas salas tienen nombres que parecen sacados de la leyenda: El “Peinador de la reina”, “La torre de la cautiva”, “La torre de la vela”, “El patio de los arrayanes” “La sala de Abencerrajes” “La sala de las dos hermanas”. 

Washingon Irving escribió el libro Cuentos de la Alhambra viviendo en ella, allí se inspiró recogiendo todas las leyendas de los habitantes de este lugar.






Hoy día encierran estos palacios secretos que sólo ven los ojos de artistas restauradores. Sólo sus manos curiosas pueden llegar a tocar estos enigmas sin degradar su esencia. Muestran un arte difícil de copiar con técnicas que aún se están investigando.


La Alhambra





Palacio de Mexuar, de Comares y el Palacio de Los leones. Una espectacular arquitectura de columnas y fuentes en mármol blanco, yeserías policromadas, carpintería de madera noble y alicatados con hermosos azulejos. Las arcadas de los miradores y patios llenos de recogimiento y sosiego.


Sala de abencerrajes

Salas únicas en belleza, cúpulas con mocárabes que trasladan tu mirada al séptimo cielo.
La decoración mocárabe deslumbra y confunden mis sentidos. 

Los techos parecen etéreos con colores rojos y azules azurita que se van perdiendo con el tiempo. Sobre mi cabeza los sietes cielos se hacen fugaces con la luz, se mueven por las luces y sombras. Hay como musicalidad. Unos ritmos interiores que solo un recital, la salmodia, les ha podido inspirar


Patio del cuarto dorado o mexuar

Su interior me sobrecoge. Me impresiona esa fusión de conocimientos de la arquitectura romana y griega con la árabe. Me enamora la filigrana de la madera, de la piedra y el yeso. La luz me descubre rincones y detalles imprevistos cada vez que los veo de nuevo. Hay una sombra que oculta pasadizos y calles abovedadas.


Patio de los arrayanes



Patio de los arrayanes

Hasta los azulejos guardan sus secretos, la geometría del artesanado no es por gusto, tienen su propio mensaje. Hay un juego, unos dibujos que provocan. 









Palacio de El Generalife


La arquitectura del Paraíso musulmán, tal como lo describía el Génesis. Terrazas sobre la ladera del Cerro del Sol, huertas y jardines y un laberinto de acequias conservado desde entonces. El lugar de retiro y descanso. Sus simbólicas fuentes, albercas y acequias están presentes aún más si cabe aquí. 




Las fuentes circulares representaban para los musulmanes la vida que se derrama hacia el gran estanque central, la eternidad, el cielo o el más allá.




jardines del Generalife





Puerta real, Plaza Bibrambla y la Gran vía

Dejamos el hechizo de La Alhambra. El río Darro ya queda embovedado. Nos adentramos en otras calles y otras plazas. El transcurso del día a día del granaíno de hoy de siempre. 

Lugares que son los centros de la vida social y económica donde la historia también dejó su huella. Una era más reciente. La carrera de la virgen, sus jardines y fuentes. Muy cercana está la Plaza Bibrambla, el ágora de la ciudad, a espaldas de la catedral. Hoy un encanto robado al tiempo: los kioscos de flores que estaban bajo la sombra de los viejos tilos.

la Plaza de Bib Rambla. Foto de archivo

Puerta real. Foto de archivo

La Gran Vía, donde la arquitectura ecléctica de los últimos siglos cobra más esplendor. El poder económico de las familias acaudaladas. Hoy día hay bancos, hoteles y oficinas administrativas; la vena principal de comunicación de Granada.

Gran vía de Colón. Foto de archivo

Granada universitaria. Tuna y acerolas. Membrillos y habas. Traes la cultura a tus rincones cuando el azar te deja. Te abandonamos con estas miradas, las de hoy pero con imágenes lejanas. 





Te dejo Granada, mi Granada romántica. 








24.2.15

CÁMARA Y FOTO- GRAFÍAS




¡Cómo han cambiado los tiempos! ¿Qué sería de un viaje sin fotos? ¿Y qué sería del fotógrafo sin el espectador? Tú por ejemplo.
Las fotos son nuestros recuerdos. Esas imágenes maravillosas que puedes volver a ver. Esas fotos que le añaden más tiempo al viaje, ese que a lo mejor hiciste tan rápido, casi sin quitar el ojo de la cámara.

Alfred stieglitz1905
Y son esas fotos las que también te hacen descubrir cosas nuevas que probablemente tu objetivo en ese momento ni reparó.
Desde pequeña me han gustado las fotos. Recuerdo mi primera cámara comprada en la feria con un payaso que salía al dispararla. De esto han pasado 50 años y la evolución tecnológica va que vuela. Ahora hago fotos con una cámara digital y con el teléfono móvil.

También recuerdo las viejas películas en blanco y negro en el que el fotógrafo escondido bajo un trapo negro enfocaba la cámara que era una caja sobre un trípode y un soporte que se prendía con un detonador produciendo un destello de luz brillante y una nube de humo ¡qué tiempos aquellos!


Alfonso Sánchez 
 El mundo de la fotografía es apasionante y no menos la evolución que ha tenido la cámara tanto en tamaño como en su forma.
La cámara Mamut, que es la foto del comienzo de la entrada, está datada del 1900, la más grande del mundo y con un peso de casi media tonelada, trasladar este artefacto sí que es ser un apasionado por captar la imagen.
La cámara tiene una historia de casi mil años, más antigua aún que la propia fotografía. Los eclipses de sol en el siglo X se veían en habitaciones a oscuras abriendo un orificio que proyectaba una imagen del sol en la pared opuesta. 

Este fue el comienzo de la cámara oscura, viendo cómo se proyectaba una imagen del exterior en la pared opuesta invertida y borrosa y dibujarla en ese momento.


Son los comienzos de 1800 y se va a revelar el secreto de lo que en el futuro sería la fotografía: como capturar esas imágenes que estaban en nuestro campo visual. Se  comienzan a usar una placa plana de plata y una cámara oscura en forma de caja.




Una caja que va evolucionando para hacerse manejable y con un orificio en el que ya se instala una lente óptica para que la imagen fuera más clara y definida.
La primera cámara fue de madera. La de cajón eran realmente dos cajas cerradas y para enfocar se deslizaban una dentro de la otra. En un extremo el objetivo y en el otro un vidrio deslustrado que hacía las veces de pantalla de enfoque y que, después se sustituía por la placa fotosensible al hacer la toma.
Ya empieza a parecerse más a la cámara que todos conocemos, esas cámaras que se abrían a modo de acordeón. 

1920 fotógrafos
Conseguir la fotografía seguía siendo muy artesanal. El fotógrafo preparaba sus placas en cuartos oscuros y si tenía que viajar y hacer fotos del exterior montaba laboratorios portátiles de campaña.
Antes de cada exposición se insertaba una placa sensibilizada, que es lo que veíamos sacar en las películas mudas. Sigue la investigación y aparece el invento del soporte de papel. A los viajeros les ayudó bastante porque valiente tarea tenían con las placas.


El fotógrafo de entonces era un gran estudioso del dibujo, tenía conocimientos artísticos para dibujar bocetos antes de la composición de la fotografía y para retocarla después.


Las imágenes se comenzaron a dibujar manualmente. Se trabajaban las figuras, el paisaje o el fondo mediante un lápiz de grafito para que parecieran más reales. 

Para fijar esas fotos en blanco y negro y que tuvieran color se coloreaban a mano con acuarelas, óleo, anilinas y otros pigmentos.

Las cámaras de cajón y las de fuelles portátiles fueron evolucionando.

Dorothea Lange



 Con el tiempo empezaron a usar películas en rollo de diversos tamaños. La mayoría de las veces formaban parte del cuerpo de la cámara, pero al menos, ya se hacían varias fotos sin cambiar el negativo. Y para la luz artificial ya las cámaras usarían las lámparas de flash en vez de los polvos de magnesio.



Arthur Fellig



La película de 35 mm del cine se adapta a la fotografía y es entonces cuando aparecen las cámaras de pequeño tamaño y de bajo coste. 














La cámara leica supone un gran avance en las nuevas técnicas fotográficas.
Es la preferida de los fotoperiodistas. 
Ligera y fácil de cargar con una película negativa de 36 vistas. 



Antonio Larraz
Leo Matiz 
Martha Holmes 1947

Por fin el objetivo se puede intercambiar con el teleobjetivo y el gran angular, ya esto si nos es más familiar.



Eve Arnold

 Entre tanto aparece la cámara Polaroid que tuvo su momento. Fue otra revolución, sobre todo para la fotografía de aficionados; el atractivo de conseguir fotos totalmente reveladas en pocos minutos. Algo parecido a lo que nos pasa ahora con el móvil-cámara, hecha la foto y mandada a miles de kilómetros en el instante en una red social. 

Es curioso que, además ahora se desenfocan imágenes, se hacen borrosas, se realzan contrastes y se manipulan para parecer imágenes antiguas o asemejarlas a cuadros pintados. Siempre volvemos a los orígenes pero de todas formas


¡cómo han cambiado los tiempos!


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