26.7.15

SÍ, ROJO



Hola, soy un color pero no cualquiera, soy de los principales en la paleta del pintor. Tal vez no sea tu preferido pero no me dirás que no soy enigmático y pasional.
Soy fácilmente reconocible, el más llamativo. Todo corazón, y no es de extrañar, qué niño y enamorado no me tiene presente. Soy el color que antes ve un recién nacido ¿Habéis pensado cómo sería caperucita sin mí? ¿Y el  Fuego y la llama? ¿Y esos labios que siempre seducen?


Hay quién me llama bermejo, bermellón, encarnado, purpúreo,…. no, no me gustan mucho esos nombres, prefiero en todo caso colorado, de color.



A lo largo de la historia he sido muy valorado y es que soy muy polivalente. De ser prohibido en algunas clases sociales a convertirme en el color de la chispa de la vida. El color de la seducción, sexualidad, erotismo e inmoralidad. 


Además visto bien. He teñido las ropas de las meretrices, las prostitutas romanas, y las hojas de las parras vírgenes. 




He sido el color de los trajes del Dios Padre, de la nobleza y los altos cargos del clérigo, hasta la toga de la justicia del Tribunal superior. En la tradición soy el flammeun o velo de las novias romanas, soy la ilusión de las novias en China e India. 


Bailando también doy la nota al traje de fiesta andaluz. Pero mi traje preferido es el venerado y soñado en navidad por los niños, el traje amable de Papa Noel. 



¿Qué serían sin mí las cabinas y autobuses de Londres, los tejados de las ciudades medievales, los tulipanes, las rosas? 






¿Y los flamboyants? esos árboles maravillosos que se llenan de flores en verano a modo de parasol ¿Y qué me decís de la fruta? Quién no se resiste a una cereza roja y a una manzana y si no que se lo digan a Eva en el Paraíso o a Blancanieves la de los hermanos Grimm. 





En China, soy el color de la buena suerte.


En Moscú doy nombre a la plaza más visitada y la relevancia de su catedral de S. Basilio que es de cuento.


Ahora que nadie nos oye os voy a contar un secreto: no me llevo bien con los números, ni con las deudas y espero no ponerte rojo. Si no tienes dinero en la cuenta (algo que en estos días será lo más probable) esto no tiene nada que ver conmigo. 




Tampoco me gusta que acudan a mí para las señales de prohibido ¿y por qué no le dan otro color al código o a las tarjetas de fútbol, al semáforo y a la salida de emergencia? No quiero que tengas que salir corriendo por mi causa, aunque te lo pases bien en los san fermines. 

Ah! Ojo con comprarte un coche con mi color no te librarás de una multa segura, aunque tal vez de esto solo la culpa la tiene Italia, creo, pero si no, me importa un pimiento. 


Quédate con mi esencia, quédate conmigo, porque sabes que te quiero, porque sabes que soy todo corazón.