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6.11.14

UNA PUERTA CON UN PAR...


PUERTA Y PORTALÓN





¿Quién no ha visitado una ciudad medieval y no le ha llamado la atención sus puertas? 


Bueno puertas, puertas, más bien portalones. 


Los detalles son muchos, no sólo sus arcos de piedra y la madera noble con su resquebrado veteado, sino otra gran variedad de caprichos que hacen única cada una de ellas.

 Cada puerta es diferente. A cada puerta su dueño. Forman parte de esa cultura popular. Parte protección frente a ajenos, parte decorativa, pero otra parte tal vez la menos conocida, es la que está llena de simbolismo.





El carpintero y el herrero diseñaban la puerta con sumo detalle y cuidado según la riqueza de sus dueños, estatus social y creencias. 





Labraban y forjaban con el cincel y el buril caprichos en la madera, en los llamadores, las cerraduras, en los clavos y bisagras, incluso en las tachuelas de cabeza ancha. 


tachuela

visagra


cerrojo
cerradura




















Los detalles de sus grabados son dignos de ver, 
pero ya no digamos las formas.

Los llamadores, aldabas o picaportes son un ejemplo de ello. Parecen tan insignificantes ¿verdad? Nada más lejos, eso es sólo en apariencia.

Hay comarcas donde el culto a fertilidad se representaba en las puertas. 
La fecundidad era algo que preocupaba, puesto que no podía faltar descendencia en la casa. 


aldaba fálica
aldaba prismática

aldaba forma de perro


Las aldabas tenían forma fálicas además con su testículos y todo, curioso eh!! Estas las descubrí, en Huesca, concretamente en la localidad de Ainsa, un patrimonio cultural por excelencia.

Hay aldabas con formas más sencillas y menos significativas. Las hay cilíndricas o prismáticas, o las que representan motivos o formas de animales. Pero las más conocidas tal vez sean las anulares y las de la mano, y de éstas había bastantes.


 

 


La argolla suspendida de una anilla parece ser que es de influencia árabe y hay muchas facetadas con varias caras y adornadas con grabados.



¿Una o dos puertas? 
A estos grandes portalones le han abierto otra puerta más pequeña…..
y es que antaño pasaban por ellas los caballos, de ahí el tamaño del arco. 
El portalón ha quedado sólo como refuerzo de la puerta. 
Mucha madera haría falta actualmente para ser semejante puerta y no digamos con el refuerzo de clavos que llevaban.





La mayoría de las fotos que recojo aquí son de Ainsa, y como podéis ver disfruté de lo lindo con esta gran variedad de detalles. Os invito a conocerla.


12 comentarios:

  1. Anónimo18/12/14

    Encarna Jiménez

    jajá que la descripción de tu imagen vale un imperio.
    Un cordial saludo desde Barcelona.

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  2. gracias Encarna no, que va, si son dos puertas en una, jaja

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  3. precioso joseme,muy bonito de verdad,un abrazo

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    1. Gracias Pedro, me alegro que te guste, un abrazo

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  4. Bella Aínsa, bellas fotografías, bella entrada. Te doy la razón, Joseme: vale la pena conocer este precioso pueblo oscense.

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    1. Hola Carmen, sí que vale la pena, gracias por el comentario

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  5. Buenas noches
    No conocía Ainsa, me han encantado las diferentes imágines que has compartido con nosotros e igualmente , ese tono, que empleas para describir ese lugar que te ha atrapado, cómo tu dices y que tan generosamente nos regalas.
    Un placer leerte. Gracias.

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    1. Gracias Inma, me alegro que la hayas descubierto. Un detalle tu comentario

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  6. impecables detalles de puertas y cerraduras

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    1. gracias Ricky por tu comentario, un abrazo

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  7. Debo darte unas gracias especiales, con este reportaje y estas fotografías me has recordado momentos agradables, estuve durante mis años jóvenes por esos territorios, preciosos, y desde luego Ainsa es un pueblo donde los sentidos se regocijan al máximo, un abrazo

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    1. Hola Rosa María, me alegro que este reportaje te haya despertado estos recuerdos, muy bonito, gracias por traerlos aquí.

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